Hay algo que marcas como Apple, Nike o Nintendo entendieron a la perfección desde el principio. No hace falta ver el nombre de la marca para entender que ese logo que descansa en un portátil, en unas zapatillas o en la camiseta de un niño, pertenece a una empresa. Ni siquiera hace falta que esa persona sepa leer porque su imagen de marca ya hace todo lo necesario para establecer una conexión. Pensaríamos, por aquello de cómo el marketing y el capitalismo que hay detrás se nos ha merendado por completo durante las últimas décadas, que en realidad lo que hacen esta gente es relativamente reciente, que se lo debemos a la explosión de la publicidad de los 50.
Estaríamos profundamente equivocados porque, en realidad, esto se lleva haciendo desde hace 3.600 años. La primera marca de la Edad de Bronce Tal y como recoge un estudio de la Universidad de Viena, en el oasis de Qurayyah, al noroeste de lo que hoy en día es Arabia Saudí, hace más de tres siglos vivía una comunidad dedicada a la cerámica que fabricaba y decoraba sus vasijas de una forma muy característica. Tanto su fabricación como los dibujos que pintaban, en una llamativa mezcla de negros y rojos, se mantuvieron constantes durante muchísimo tiempo. Por la composición y las pinturas saben no sólo que dedicaron buena parte de su historia a crear aquellas vasijas de una forma muy específica y con unos materiales muy concretos, sino también hasta dónde llegaron.
Lejos de limitarse a zonas colindantes, las vasijas se han llegado a encontrar hasta en buena parte del sur mediterráneo, lo que indica que su peso a nivel comercial fue más que considerable y que, de alguna forma, sus piezas eran reconocidas y valoradas lejos de donde se producían. Visto así parece normal que, en cierto sentido, los arqueólogos hablen de ello como la primera imagen de marca de la historia. En 3DJuegos | Este tesoro español tiene metal extraterrestre de hace más de 1 millón de años