Foto: Del amor a la indiferencia: ¿qué está pasando con los matrimonios/Cortesía En Estudio TN8, la psicóloga Martha Moreno nos explica cuáles son los factores que pueden deteriorar una relación de pareja, por qué algunos matrimonios llegan a su fin incluso cuando todavía hay amor y cómo reconocer las señales de alerta para fortalecer la comunicación y construir una relación saludable. «Cuando se instala la falta de respeto y ya no hay un afecto cotidiano, y ya se hace las cosas por costumbre o porque estoy casado, porque tengo hijos, o porque ya nada, tengo que ir para la casa, y entonces entra un elemento que ese sí es destructor, que es la infidelidad .» expresó la psicóloga Marta Moreno. Dicen que del amor nadie se muere, pero cuando los problemas de pareja se acumulan, hasta el matrimonio más enamorado puede comenzar a tambalearse. Y es que no basta con decir «te amo»; también hay que demostrarlo, escuchar a la otra persona y poner de nuestra parte, porque una relación no se mantiene solo con promesas bonitas. De su interés: Aparentar para ser admirado puede esconder profundas inseguridades, explica psicóloga Y es que, cuando la rutina se instala, entre el trabajo, las cuentas por pagar y la crianza de los hijos, el romance puede quedar en segundo plano.
Sin embargo, el problema aparece cuando las pequeñas molestias se acumulan, nadie las habla y lo que comenzó como un desacuerdo termina en una discusión de nunca acabar. La comunicación es uno de los pilares de un matrimonio saludable. Cuando las conversaciones se convierten en reclamos, gritos o intentos de imponer la propia voluntad, la relación comienza a desgastarse. Porque una cosa es expresar lo que nos molesta y otra muy distinta es querer llevar siempre la razón. ¡Ni que la casa fuera un cuartel!
Foto: Del amor a la indiferencia: ¿qué está pasando con los matrimonios/Cortesía La psicóloga Marta Moreno explica las señales de alerta «Cuando se instala la falta de respeto y ya no hay un afecto cotidiano, y ya se hace las cosas por costumbre o porque estoy casado, porque tengo hijos, o porque ya nada, tengo que ir para la casa, y entonces entra un elemento que ese sí es destructor, que es la infidelidad .» expresó la psicóloga Marta Moreno. Los problemas económicos también pueden generar tensiones, especialmente cuando la pareja no establece acuerdos sobre los gastos, las responsabilidades y los aportes de cada uno. Si a eso se suma la falta de colaboración en las tareas del hogar, las discusiones pueden aumentar. Porque, seamos claros, ¡la casa no se limpia sola!
La intimidad, la confianza y el respeto también necesitan atención. Los secretos, los mensajes que cruzan los límites acordados en la pareja y las conductas controladoras pueden encender las alarmas, especialmente cuando sustituyen el diálogo sincero. «Una de las principales señales de alerta aparece cuando la pareja deja de comunicarse la comunicación tiene que ser asertiva , tiene que ser afectiva, tiene que tener un elemento y un factor favorable, porque si nosotros nos comunicamos de manera tóxica, de manera, bueno, digamos no favorable, entonces no llegamos a ningún acuerdo y ahí es donde están las parejas que se gritan y se faltan el respeto ». detalló la psicóloga Marta Moreno. Foto: Del amor a la indiferencia: ¿qué está pasando con los matrimonios/Cortesía Del amor a la indiferencia: ¿qué está pasando con los matrimonios? La clave está en hablar a tiempo, escuchar sin interrumpir y expresar las molestias sin atacar a la otra persona.
También ayuda establecer acuerdos sobre el dinero, distribuir las tareas domésticas y reservar momentos para compartir sin las distracciones del trabajo, los teléfonos o las responsabilidades familiares. Buscar orientación psicológica puede ser útil cuando los problemas se repiten y la pareja no encuentra la manera de resolverlos. Sin embargo, construir una relación saludable no significa soportar cualquier situación: ante la violencia o el maltrato, la prioridad es proteger la integridad y buscar apoyo. Al final, el amor no se sostiene solamente con un «te quiero» ni con fotografías bonitas en las redes sociales.
Hace falta respeto, compromiso y disposición para resolver las diferencias. Porque, cuando los problemas comienzan a acumularse, más vale conversar a tiempo que dejar que la bola de nieve crezca hasta llevarse todo por delante.