FMI revela proyección positiva para Venezuela en 2026: ¿de qué depende su crecimiento?

FMI revela proyección positiva para Venezuela en 2026: ¿de qué depende su crecimiento?

Bloomberg Línea — El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó su previsión de crecimiento económico de Venezuela para 2026 a 5%, desde el 4% estimado en abril, pero también revisó al alza sus perspectivas de inflación. El organismo prevé que los precios aumenten 467,9% en promedio este año, según la edición de octubre de sus Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés). El organismo proyecta que el producto interno bruto (PIB) venezolano crecerá 7% en 2027, frente al 6% estimado anteriormente. Sin embargo, la expansión de la actividad convivirá con una inflación promedio de 174,7% el próximo año, lo que mantiene las presiones sobre los precios como uno de los principales desafíos de la economía.

En términos nominales, el FMI calcula que el producto interno bruto de Venezuela alcanzará unos US$124.200 millones en 2026, frente a US$101.500 millones estimados para 2025. Para 2027, proyecta que la economía llegará a US$130.600 millones. Las cifras están expresadas en dólares corrientes, por lo que reflejan tanto la evolución de la actividad económica como los cambios en los precios y el tipo de cambio. La actualización también modifica la lectura del desempeño económico reciente.

El FMI estima ahora que Venezuela creció 9% en 2025, frente al avance de aproximadamente 1,5% que proyectaba en abril. Las nuevas cifras forman parte de la base de datos publicada el 13 de octubre de 2026. La revisión al alza del PIB no implica, por sí sola, una recuperación equivalente de los ingresos reales de los hogares. La evolución del consumo y del poder adquisitivo dependerá también del comportamiento de los precios, los salarios y el tipo de cambio, en una economía donde la cotización del dólar tiene una influencia importante sobre los costos de bienes y servicios.

Una inflación que seguirá condicionando la recuperación La inflación promedio de Venezuela pasaría de 252% en 2025 a 467,9% en 2026, antes de moderarse a 174,7% en 2027, de acuerdo con las nuevas estimaciones del FMI. Conviene distinguir estas cifras de la inflación al cierre de cada año. Para diciembre de 2026, el organismo proyecta una variación de los precios de 336,7%, mientras que para el cierre de 2027 calcula 139,8%. Se trata de indicadores distintos: la inflación promedio compara el nivel medio de precios de un año con el del anterior, mientras que la inflación de cierre mide la variación entre diciembre y diciembre.

Aunque las previsiones apuntan a una desaceleración en 2027, los precios continuarían aumentando a un ritmo elevado. En ese escenario, el crecimiento de la producción no garantiza una mejora proporcional de la capacidad de compra de los venezolanos. Los datos más recientes del Banco Central de Venezuela (BCV) muestran una moderación mensual de la inflación, aunque todavía con fuertes aumentos acumulados. En septiembre, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) subió 8,4%, frente a 8,9% en agosto y 19,9% en julio.

Sin embargo, los precios acumularon un alza de 225,32% entre enero y septiembre, mientras que la variación interanual se situó en 465,58%, según cifras del organismo. Este último indicador se aproxima a la previsión de inflación promedio de 467,9% que el FMI calcula para 2026, aunque ambas tasas no son directamente comparables porque miden períodos distintos. La depreciación del bolívar y el traslado de los costos cambiarios a los precios internos son factores relevantes para entender esa relación. No obstante, las proyecciones del WEO describen la trayectoria esperada de los indicadores y no constituyen, por sí solas, una explicación detallada de las causas de la inflación.

El balance externo pasa a terreno deficitario Las nuevas previsiones también muestran un cambio en las cuentas externas de Venezuela. El FMI calcula que la cuenta corriente pasó de un superávit equivalente a 0,6% del PIB en 2025 a un déficit de 1% en 2026. Para 2027, proyecta que el saldo negativo se ampliará a 3,4% del producto. La revisión es relevante porque modifica las expectativas sobre la posición externa del país.

Un déficit de cuenta corriente significa que, en conjunto, los pagos corrientes al exterior superan los ingresos por ese concepto. El indicador incluye no solo el comercio de bienes, sino también servicios, rentas y transferencias corrientes. El saldo no permite determinar por sí solo las necesidades de financiamiento ni anticipar la evolución de las reservas internacionales, pero sí muestra un deterioro de la posición externa proyectada por el organismo. En una economía que depende de sus ingresos petroleros para obtener divisas, la evolución de las exportaciones, las importaciones y los flujos financieros será relevante para evaluar cómo se financia ese déficit.

El FMI vuelve a incorporar datos venezolanos La publicación de las nuevas proyecciones coincide con el restablecimiento de las relaciones entre Venezuela y el FMI en abril de 2026, después de siete años de interrupción. El cambio también se produce tras un proceso de acercamiento que incluyó contactos entre las autoridades venezolanas y la dirección del organismo. Como informó Bloomberg, el Fondo comenzó a utilizar nuevamente datos de Venezuela en sus perspectivas económicas por primera vez en años. El cambio supone una modificación metodológica relevante: las estimaciones pasan a incorporar información suministrada por el país, en lugar de depender exclusivamente de los cálculos del personal técnico del organismo.

La actualización ayuda a explicar por qué las cifras de crecimiento para 2025 y los años siguientes difieren de las publicadas en abril. La revisión no se limita a modificar la previsión de 2026, sino que también cambia la estimación del desempeño económico reciente. La mayor disponibilidad de datos puede contribuir a mejorar el seguimiento de la economía venezolana, aunque la calidad, la cobertura y la comparabilidad de las estadísticas seguirán siendo elementos importantes para evaluar sus resultados. El acercamiento institucional tendrá otro paso durante el primer semestre de 2027, cuando está prevista la apertura de una oficina del FMI en Caracas, según confirmó Bloomberg Línea.

La presencia del organismo permitiría reforzar la interlocución y la asistencia técnica, pero no supone la aprobación automática de un programa de financiamiento. De hecho, Venezuela no había solicitado un programa de recursos al FMI, según las declaraciones de la portavoz Julie Kozack recogidas por EFE el 13 de octubre. Las nuevas proyecciones dibujan así una economía con un crecimiento mayor al previsto meses atrás, pero con fuertes presiones inflacionarias y un balance externo que se deterioraría durante el bienio. Para Venezuela, el desafío no será únicamente sostener la expansión del PIB, sino lograr que esa actividad se traduzca en una recuperación más amplia y que las presiones sobre los precios no sigan erosionando los ingresos reales.

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