Uno de los trabajos de clase más divertidos que hice en la universidad consistió en ir a una misa. La idea era, después de todo un cuatrimestre estudiando sobre ritos y celebraciones que no tenían nada que ver con la religión, que fuéramos a la iglesia un domingo a ver qué elementos identificábamos. Debía ser solo un trámite para aprobar una asignatura que ni siquiera me gustaba mucho, pero aquello me voló la cabeza. De repente pude ver cómo todo lo que había estudiado se volvía real.
Diez años después, he vuelto a vivir un descubrimiento parecido. Esta vez, jugando a Tales of Eternia: Remastered. Una de las teorías más aceptadas en el diseño de videojuegos dice que un pequeño cambio en las mecánicas puede transformar radicalmente la experiencia. La cuestión es que jugué a la versión original de Tales of Eternia hace apenas unos meses, lo que me ha permitido llegar a esta remasterización con el recuerdo bastante fresco y notar cómo esta idea se hacía realidad.
Y es que el juego trae un cambio que puede empeorar una partida y otro que la convierte en la forma superior de disfrutar del que es uno de los mejores JRPG de todos los tiempos. Dos pequeños cambios, una gran transformación La primera novedad de Tales of Eternia: Remastered en la que me quiero detener es en su indicador de objetivos de misión. Era un añadido bastante necesario. Recuerdo que mi primera partida en el juego original la empecé con algo de sueño y que, tras completar la introducción, tenía que llegar a un observatorio.
Esto te lo explican en una conversación, y lo cierto es que me despisté. Claramente es fallo mío, pero por culpa de eso me pasé un buen rato sin saber qué hacer. Terminé dando vueltas, subiendo de nivel y perdiendo un poco el tiempo antes de volver sobre mis pasos para, esta vez sí, encontrar el camino. Contar con un marcador de misión puede ahorrar algunos problemas, pero creo que la implementación ha sido muy poco elegante.
Hay un indicador presente en pantalla en casi todo momento y a veces puede haber incluso dos o tres. Por si fuera poco, el tamaño de los iconos es desproporcionado. En anteriores remasterizaciones los iconos eran más sutiles y menos numerosos, además de que en muchos casos se integraron de tal modo que solo eran visibles cuando estábamos cerca del objetivo. Cumplían la misma función siendo mucho menos intrusivos.
Y creo que los marcadores de Tales of Eternia: Remastered son tan ruidosos visualmente que de verdad cambian tu forma de jugar. Se sienten como si alguien estuviera metiéndote prisa para que cumplieras los objetivos y, como también te marcan los objetivos secundarios más importantes, la exploración queda en un segundo plano. Es fácil dejarse llevar y perderse conversaciones opcionales que en realidad son importantes para entender mejor la relación entre los personajes o el universo del juego. Esto es dramático para un Tales of, que basa buena parte de su atractivo en estas dos características.
Hay otro pequeño cambio del que solo tengo palabras positivas: la posibilidad de desactivar los encuentros aleatorios Lo que yo terminé haciendo fue desactivar esta mecánica. Al final es una opción que siempre puede volver a activarse desde el menú de opciones si nos quedamos atascados. Y precisamente por eso se podría argumentar que no es un problema, pero creo que Bandai Namco tendría que haber buscado una solución mejor. Hay que tener en cuenta que la remasterización, si bien es interesante ya que el juego nunca llegó a salir en Europa y era completamente inaccesible, apenas añade novedades más allá de mejoras gráficas y un nuevo doblaje.
Esencialmente, se ha hecho lo mínimo necesario para poder volver a venderlo. En cualquier caso, hay otro pequeño cambio del que solo tengo palabras positivas: la posibilidad de desactivar los encuentros aleatorios. En serio, si lo de los objetivos de misión estaba cambiando mi forma de jugar, esto la ha transformado radicalmente. Creo que es la mecánica que peor ha envejecido de cualquier videojuego y podría escribir una disertación de varios cientos de páginas explicando por qué es una opción horrible.
Solo sirven para interrumpir el ritmo y nunca son capaces de transmitir la sensación de aventura que pretenden trasladar. Un viaje no es más interesante porque de repente tengamos que matar a dos lobos y tres pájaros. Al desactivar los encuentros aleatorios, la sensación al viajar por el mapa o completar las mazmorras es mucho más fluida. Al final, siempre encontraremos algunos combates obligatorios verdaderamente interesantes que aporten la acción necesaria a la aventura y yo, personalmente, prefiero pararme a farmear unos minutos después de avanzar un rato que verme interrumpido de forma constante.
El combate se vuelve muy divertido conforme avanza la aventura y hasta es más disfrutable al poder controlar un poco más en qué momentos llegará la acción. Tales of es mi saga favorita, pero no fui capaz de terminar el juego original. Esta mecánica se juntó con otras asperezas —y el descubrimiento de otro JRPG del que algún día hablaremos— para hacerme abandonar. Esta vez estoy decidido a terminar el juego.
No solo por el tema de los encuentros aleatorios, también por mejoras como la opción de reiniciar los combates tras una derrota. Tales of Eternia no es un juego que se beneficie de hacerte repetir zonas, y no tener que pasar por ese trámite es otro gran alivio a la hora de completarlo. Sobre todo teniendo en cuenta que el tramo inicial puede ser un poco complicado mientras nos acostumbramos a los controles. Por lo demás, puedo deciros muchas cosas pero contaros muy pocas.
Tales of Eternia: Remastered es increíblemente bueno porque el material original ya era increíblemente bueno. Sus personajes y su historia se sitúan bien alto en el 'tier list' de cualquier aficionado de la franquicia y esta seguramente sea la mejor entrada posible a las entregas clásicas de la saga. Es un juego que me ha ilusionado personalmente en más de un sentido y que, después de estar un poco cabreado con la franquicia por la falta de novedades, me ha hecho reconectar con ella. En 3DJuegos | Los fans han creado un port de Halo que se puede jugar en el navegador.
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