Según Marisleys Castro, jefa del proyecto Rehabilitación de Ecosistemas Dunares en Jardines del Rey, el producto elaborado, en la propia institución científica de Ciego de Ávila, resulta de gran eficacia en la germinación de semillas de especies autóctonas. Señaló que los compuestos del abono orgánico benefician la reproducción de plantas nativas en el vivero, pues estimulan el crecimiento y reducen el estrés provocado por la erosión a que están sometidos los ecosistemas costeros. Las dunas de arena son ecosistemas dinámicos y variables, muy frágiles, expuestos a la vulnerabilidad de los cambios climáticos, de los fenómenos atmosféricos y de la actividad humana, y su restauración hace posible la existencia de la playa. Por tal motivo es necesario eliminar las especies invasoras, y lograr procesos de reforestación con variedades autóctonas que están adaptadas a la salinidad, el viento y la movilidad del sustrato.
El proyecto, con sitios de intervención en las playas Larga y Las Coloradas, en Cayo Coco y Pilar, en Cayo Guillermo, ayuda a recuperar áreas que han tenido una actividad turística intensiva, con alta presión sobre las dunas. Señaló la experta que el desarrollo de acciones de rehabilitación y adaptación al cambio climático preserva los ecosistemas costeros, a la vez que promueve el desarrollo del turismo sostenible. Las dunas ubicadas en los cayos Coco y Guillermo están clasificadas como las más altas del Caribe insular, con características muy peculiares, pues son estabilizadas y no migran, y según los estudiosos, surgieron en el Holoceno, por lo que resultan las más antiguas de la región. Específicamente, las aledañas a Playa Pilar poseen 15 metros sobre el nivel del mar y son muy reconocidas porque bordean uno de los balnearios más bellos del Caribe y del mundo. dfm/nmt