Bank of America propone una nueva estrategia para invertir y superar al portafolio 60/40

Bank of America propone una nueva estrategia para invertir y superar al portafolio 60/40

Bloomberg Línea — La estrategia tradicional de combinar acciones y bonos enfrenta cuestionamientos en Wall Street. Bank of America (BAC) propone una nueva distribución de las inversiones que busca elevar la rentabilidad sin aumentar la volatilidad de los portafolios. El banco considera que la concentración del mercado bursátil estadounidense y la mayor correlación entre acciones y bonos han reducido los beneficios de diversificación del modelo 60/40, utilizado durante décadas por los inversionistas. Su alternativa habría generado una rentabilidad anual de 11,1% desde 1945, frente al 9,2% del portafolio convencional, con una volatilidad equivalente del 9,4%, según simulaciones históricas realizadas por BofA Global Research.

Jared Woodard, estratega del banco, sostiene que “los inversionistas están asumiendo más riesgo que nunca en índices concentrados de renta variable y renta fija”. La propuesta del banco contempla una combinación de acciones seleccionadas por su generación de efectivo, renta fija administrada de manera dinámica, estrategias de fondos de cobertura y liquidez. ¿Por qué el portafolio 60/40 enfrenta dificultades? El modelo tradicional distribuye el 60% del capital en acciones y el 40% en bonos, cuya función de diversificación se ha debilitado ante los cambios en la inflación y las tasas de interés. Desde octubre de 2019, los bonos del Tesoro estadounidense con vencimientos superiores a 20 años acumularon pérdidas de 31,9%, mientras el índice agregado de bonos apenas registró una rentabilidad de 2,8%. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.

En contraste, el S&P 500 avanzó 187,1%, el Nasdaq ganó 309,3% y el oro acumuló una valorización de 171,5% durante el mismo período. BofA vincula este cambio con el aumento de la inflación, que pasó de promediar cerca del 2% en los países del G7 durante la etapa de globalización acelerada a situarse entre el 4% y el 5% desde 2020. Con una inflación más elevada, las acciones y los bonos tienden a moverse en la misma dirección, lo que reduce la capacidad de estos últimos para compensar las pérdidas bursátiles. Según el banco, las expectativas de inflación explican cerca de la mitad de esa correlación.

Woodard considera que “a menos que la inflación caiga y permanezca por debajo del 2,4%, los enfoques convencionales de asignación de activos podrían seguir enfrentando dificultades”. La concentración bursátil añade otra dificultad: los sectores de crecimiento representan el 67% del S&P 500, mientras las diez mayores compañías vinculadas con inteligencia artificial superan el 40% del índice. La alternativa de inversión que propone Bank of America La nueva composición destinaría el 50% del capital a acciones de empresas con generación de flujo de caja libre y el 30% a Dynamic Prudent Yield, una estrategia que distribuye inversiones entre distintos segmentos de renta fija. Entre los instrumentos destacados por BofA figuran el VictoryShares Free Cash Flow ETF (VFLO), enfocado en empresas con generación de flujo de caja libre; el Invesco Large Cap Value ETF (PWV) y el Putnam Focused Large Cap Value ETF (PVAL), orientados a acciones estadounidenses de valor.

El 20% restante se repartiría en partes iguales entre estrategias de fondos de cobertura y efectivo, con el objetivo de incorporar fuentes de rentabilidad distintas a las de los índices tradicionales. BofA sostiene que “al centrarse en maximizar tanto la rentabilidad como la diversificación, los inversionistas pueden lograr mayores rendimientos totales con un riesgo absoluto similar”. Las simulaciones muestran una ventaja de 1,9 puntos porcentuales anuales frente al portafolio 60/40, aunque el banco advierte que estos resultados hipotéticos no representan el desempeño efectivo de una cartera. En renta fija, Dynamic Prudent Yield incorpora bonos corporativos de alto rendimiento, préstamos y deuda emergente.

Desde 2023, la estrategia acumuló una ganancia de 11,5%, frente a una pérdida de 8,7% de los bonos del Tesoro de largo plazo. La institución también contempla aprovechar eventuales repuntes de la deuda pública para modificar posiciones. Históricamente, los bonos del Tesoro ganaron un promedio de 10% durante los doce meses posteriores a la última subida de tasas de la Fed. Por eso, Woodard y su equipo consideran que “los bonos del Tesoro son para negociar”, mientras favorecen instrumentos de menor duración, tasas variables y activos con mayor resistencia a la inflación.

El comportamiento futuro de estas alternativas dependerá de la inflación, las decisiones de la Reserva Federal y la capacidad de los distintos activos para ofrecer diversificación frente a las acciones.

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