El próximo noviembre los estadounidenses acuden a las urnas para las elecciones de medio término. Pero lo hacen entre obstáculos y malestar social. Así, no sorprende que el mismo presidente asegura que el sistema electoral es una “estafa”. Amenazas de violencia política, represión, desnaturalización de candidatos, anulación de resultados: son solo algunas medidas del régimen trumpista para intervenir en los comicios.
El Legislativo y otros cargos públicos están comprometidos a este ausentismo forzado. La decimoquinta enmienda constitucional asegura el acceso al voto sin restricciones; sin embargo, elementos del régimen introdujeron diversos recursos legales para usurpar el proceso electoral. Sondeos indican que los ciudadanos están decepcionados del actual régimen, sus guerras ilegales, la profunda recesión, la brutalidad policial y la espiral de violencia que lidera el presidente y oligarcas asociados. Con todo, es necesario destacar la aparición de nuevos rostros en estos comicios, aunque la experiencia apunta a que esto no necesariamente representa un beneficio para los votantes.
Marcelo Ali Sánchez, Washington. mnj/msm