Análisis y opinión de Stupid Never Dies, un juego de acción con elementos roguelite creado por ex veteranos de Capcom. Parece que la moda de los juegos roguelite no va a morir nunca y este juego es la muestra más clara de eso: de la moda y de no morir. Stupid Never Dies es una colorida propuesta de acción para PS5 y PC, creada por GPTrack50, un equipo formado por antiguos veteranos de Capcom, incluido el legendario Hiroyuki Kobayashi (Resident Evil, Devil May Cry). Su ambientación nos lleva a un planeta Tierra asolada por la guerra entre humanos y monstruos.
Los primeros casi se han extinguido, pero surge una esperanza cuando un atolondrado zombi, Davy, se come por accidente un huevo mágico que lo hace capaz de absorber los poderes de los demás. Ayudado por un esperpéntico grupo de ayudantes (desde un hombre lobo chihuahua hasta una gárgola que habla), Davy deberá sumergirse en un pozo para dar con el causante de la invasión de monstruos, de cara a salvar a la humanidad y, de paso, a una chica congelada de la que se ha enamorado. El juego se estructura en dos partes. En primer lugar, nos podemos mover por un centro comercial que nos sirve de base de operaciones.
Desde ahí podemos “tunear” a Davy con armas secundarias, mirar las estadísticas de lo que hemos conseguido o desbloquear nuevas habilidades al invertir los puntos obtenidos, entre muchas otras cosas. Cuanto más avancemos en la trama, más locales se desbloquearán, pero la clave es un retrete tecnológico que nos lleva al pozo, donde tiene lugar la acción. Aunque en el exterior es torpón, dentro del foso Davy es muy ágil y puede acabar con los enemigos a base de golpetazos. Lo mejor es que, como es un zombi, puede morderlos y absorber su núcleo, lo que servirá para sanarlo un poco y, si el enemigo es lo bastante fuerte, adquirir sus habilidades durante un tiempo.
La idea es que podemos reservarnos un par de transformaciones cada vez, lo que cambia cómo nos movemos y qué tipo de ataques hacemos. Podemos ser un hombre lobo, una arpía que ataque a distancia, un hada de las nieves... Elegir bien cuándo y en qué transformarnos puede cambiar el transcurso de un combate. El sistema de juego hereda elementos propios de los roguelite.
Cada vez que bajamos al foso, empezamos de cero, con Nivel 1. A medida que derrotamos enemigos, subimos de nivel rápido, lo que nos vuelve más efectivos y desbloquea ventajas entre las que elegir: más daño, más efectividad de ciertos movimientos, más defensa, etc. El foso se divide en estratos y, a su vez, cada estrato tiene un par de plantas. Cada planta tiene zonas de exploración más libre y luego un desafío consistente, normalmente, en acabar con todos los enemigos, en acabar con uno en concreto o bien en enfrentarnos a los peligrosísimos jefes.
Hemos de superar el reto para desbloquear la puerta que nos cambie de estrato o planta. Reloj, detén tu camino Cada vez que accedemos al foso, hay un objetivo: llegar al estrato 3, al 5, al 10... Ese objetivo se ha de cumplir contra reloj, por lo que, al llegar a las puertas de transición, se nos permite elegir a qué estrato queremos ir a continuación. Esto nos sirve para saltar estratos para ir más rápido, pero claro, cada estrato tiene un nivel recomendado para Davy.
Si nuestro nivel es demasiado bajo, puede ser un suicidio... Si el reloj de cuenta atrás llega a cero, podremos seguir jugando, pero Davy se volverá muy vulnerable y perderá salud poco a poco. En el caso de morir, volveremos al centro comercial para pertrecharnos mejor e intentarlo de nuevo. El sistema es simple, pero es cierto que se puede volver algo reiterativo, como suele pasar con estos conceptos roguelite.
Habrá algunos primeros compases en los que avanzar se os haga “bola”, hasta que pilléis el truco de cada monstruo, entendáis bien cómo asignaros las mejoras y comencéis a disfrutar más de la experiencia. Para ello, es importante no solo transformarnos a base de mordiscos, sino también equipar a Davy con movimientos secundarios que sean útiles. Así, podemos tener uno vinculado a la transformación actual (por defecto, al empezar como zombis, lanzamos un vómito tóxico), uno relacionado con el “tuneo” que nos hagamos en el cuerpo (como colocarnos un lanzamisiles) y otro extra que se da solo en determinadas circunstancias. Además, si mordemos lo suficiente podemos llegar a desbloquear el estado “despertado” de Davy, en el que se vuelve increíblemente letal por unos segundos.
Ideal para combates con jefes, por supuesto. No sin mis parry A todo esto hay que unir la imprescindible faceta técnica de los parrys. Aquí tenemos el “parry de tonto”, un movimiento que se ha de hacer en el momento justo para devolver el ataque al rival, aunque también sirve para atacar en cualquier momento a cambio de algo de daño recuperable, que podemos restaurar a base de mordiscos. Dominar todos estos elementos es fundamental para salir airosos de las vueltas más avanzadas al foso, especialmente contra unos jefes finales que os darán para el pelo incluso aunque tengáis el nivel recomendado para visitar ese estrato.
En cualquier caso, si os agobiáis demasiado, podéis activar en cualquier momento el modo “A liarla”, una especie de modo fácil en el que Davy es muuuucho más poderoso. Activar esto no tiene penalización, pero lógicamente se pierde la gracia de los combates. Los escenarios también se vuelven más complejos a medida que visitamos estratos profundos. Viajamos a zonas ambientadas en la antigua Roma, la Europa medieval, los vikingos...
Puede haber trampas para los enemigos o para nosotros, tramos más laberínticos y bastantes items para recolectar, especialmente una energía que nos sirve para desbloquear ventajas y para recuperarnos algo en las zonas de descanso. Estas zonas de descanso tienen lugar tras ciertos estratos. Allí, el crono no avanza y podemos invertir los puntos en recuperar algo de salud, ganar un mordisco extra o mejorar nuestro ataque durante el resto del foso, por ejemplo. Como veis, hay muchos elementos a tener en cuenta, tanto durante la acción como durante la fase de preparación en el centro comercial, pero es cierto que acabamos cayendo en cierta sensación de repetición cuando llegamos a tramos más complicados.
Teniendo en cuenta que la aventura dura cerca de 20 horas, hay que saber dosificar las sesiones de juego. Por suerte, las transformaciones y poderes de Davy dan mucha vidilla, así como la ambientación plagada de humor y referencias cómicas a toda clase de monstruos. Graphics of the dead El apartado visual tiene un nivel bastante correcto, sin más. Destacan los diseños de los personajes principales, desde un Davy tontorrón pero valiente hasta unos jefes finales de lo más cool.
La acción es fluida y está llena de efectos, si bien es muy recomendable jugar solo en el modo Rendimiento para tener una experiencia sin tirones. Llevar a cabo los ataques es muy espectacular, pero os robará bastante tiempo acostumbraros a una interfaz saturadísima de colores, diseños y recortes. Es parte del encanto del juego (en ese sentido, recuerda a propuestas como Lollipop Chainsaw), pero es verdad que os puede costar un poco enteraros al principio de dónde está cada cosa. El apartado sonoro está lleno de melodías rockeras muy animadas y apropiadas.
Las voces están solo en inglés (con buenos subtítulos al castellano), pero mola escuchar los gritos del prota en acción, especialmente cuando se transforma. La opinión de Hobby Consolas sobre Stupid Never Dies En conjunto, se trata de un juego muy simpático, con un puntito kitsch y original que le da personalidad, pero que quizá está demasiado saturado de elementos visuales y que, en lo jugable, oscila entre lo emocionante y lo reiterativo. Aún así, Stupid Never Dies es una experiencia recomendable para todo fan de los hack and slash, de la acción sin complejos y de los zombis panolis enamoradizos. Es todo un subgénero dentro del romance moderno, oigan.
Valoración Nota 78 Su desarrollo es simpático y su ambientación le da mucha personalidad, aunque lo redundante de sus elementos roguelite hace que no sea para todo el mundo. Recomendable para fans de la acción rápida y colorida. Lo mejor Las divertidas transformaciones y lo mucho que podemos personalizar a Davy. La variedad de monstruos en la ambientación.
Lo peor La interfaz y la acción en general están algo recargadas. Se puede hacer repetitivo en el medio plazo. Plataforma comentada: Ps5