Coches Eléctricos Del cobre de la red ferroviaria al de la red de recarga de coches eléctricos: el cambio de paradigma del automóvil abre la puerta a los ladrones a otro 'gran negocio' Los ladrones ponen su objetivo en las estaciones de carga rápida, que asaltan en cuestión de minutos para robar los cables. El robo de los cables de los cargadores está empezando a convertirse en un problema. Jordi Gil 20/10/2026 05:00 Actualizado a 20/10/2026 05:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora El despliegue del coche eléctrico está creando un nuevo escenario para la movilidad en España, pero no solo esto, también supone una nueva oportunidad para los ladrones de cobre. Durante años, la infraestructura ferroviaria ha sido uno de los principales objetivos de las bandas dedicadas a sustraer este metal, pero la expansión de las estaciones de recarga ha abierto un nuevo curso de acción: ir a por las mangueras de los cargadores de alta potencia, cuyo contenido en cobre y lo desprotegidas que están las convierten en un objetivo muy atractivo. El problema que se genera por esta práctica va más allá del valor económico del material robado, aunque ya de por sí es alto, y supone también una amenaza para el despliegue y la operatividad de la red de recarga en el territorio español. Muchos cargadores están muy desprotegidos.
Las cifras reflejan la dimensión del fenómeno Según los datos del Ministerio del Interior, en 2025 se registraron 5.691 robos de cableado, un 23 % más que en 2024 y cerca de un 150 % por encima de los datos de 2021. Además, Adif presentó 409 denuncias por este motivo durante el primer semestre de 2026. Así, aunque los robos siguen afectando a las vías ferroviarias, los operadores de recarga también empiezan a convertirse en los nuevos objetivos de los ladrones. En Cataluña, por ejemplo, el problema ya ha dejado casos bastante importantes, La Vanguardia publicaba en el mes de septiembre que Endesa había registrado 33 incidentes vandálicos en sus puntos de recarga de la comunidad, aproximadamente un tercio de los contabilizados por la compañía en toda España, con Barcelona y Tarragona concentrando buena parte de los casos.
El modus operandi suele ser siempre parecido, con los ladrones yendo contra estaciones de distintos operadores, preferiblemente aquellas que están en lugares aislados (polígonos comerciales, áreas de servicio etc.), en las que directamente cortan los conectores y los cables, algo relativamente fácil y rápido de hacer incluso aunque estén reforzados. Pueden llegar a ejecutarse en aproximadamente un minuto y suelen participar dos o tres personas, por lo que son casi imposibles de detectar in situ. Además, los delincuentes suelen operar de una tacada en toda una zona, causando daños en múltiples estaciones de recarga y creando un agujero considerable en esa parte de la infraestructura de recarga. Beneficio rápido a unos costes elevadísimos El atractivo para los delincuentes está en que las mangueras de los cargadores rápidos y ultrarrápidos contienen más cobre, por lo que los ladrones suelen seleccionar instalaciones de alta potencia.
Los tres o cuatro metros de cable de cada una pueden venderse en el mercado negro por entre 50 y 90 euros, pero el problema es que sustituir una manguera cuesta alrededor de 600 euros, a los que hay que sumar otros daños o desplazamientos técnicos. De esta manera, el coste total de cada ataque puede alcanzar entre 5.000 y 8.000 euros y superar los 10.000 o incluso los 20.000 euros en los casos más graves, pero no solo se trata de eso, también hay que sumar el tiempo necesario para recuperar el servicio. Una estación vandalizada puede permanecer fuera de funcionamiento entre una semana y quince días, dependiendo de la disponibilidad de repuestos y de las tareas de reparación. Eso supone ingresos perdidos, además de que para los conductores el resultado es una infraestructura menos fiable.
Ante esta situación, las compañías estudian nuevas medidas de protección, como fundas anticorte para las mangueras, sistemas de localización GPS y marcas forenses que permitan identificar el material recuperado, pero por el momento no parecen suficientes como para controlar el problema. Temas Coches Eléctricos