Pedro Capó regresa a casa con 'Fulanito' en un viaje de emociones, añoranza y amor por Puerto Rico

Pedro Capó regresa a casa con 'Fulanito' en un viaje de emociones, añoranza y amor por Puerto Rico

Pedro Capó nos abre las puertas al universo detrás de Fulanito, su más reciente álbum. Una producción de 11 canciones que nos lleva por diferentes ritmos al mismo tiempo que nos sumerge en la nostalgia, el regreso a casa, la capacidad de volver a empezar y la búsqueda de la identidad. “Fulanito nace de mi necesidad de expresarme como siempre y entenderme con el mundo”, nos cuenta Pedro en entrevista para ¡HOLA! Américas, una charla en la que nos explica que el concepto de esta nueva etapa musical surge de la conexión con las emociones universales que todos compartimos. Un proyecto que asemeja como un viaje de añoranza y regreso a casa, tras más de dos décadas lejos de su natal Puerto Rico, cargado de amor, desamor y resiliencia. "Pienso que lo que yo vivo y vive cada cual es lo que en esencia vivimos todos.

Solo hay una gama de emociones y de vivencias altas, bajas, de amores, desamores. Por eso todos somos fulanitos, por eso el dibujo de un muñequito sin cara, porque el fin del día puede ser la cara de cualquiera", explica sobre el concepto del disco. Para Pedro solo hay una inspiración musical: "¡La vida!", nos dice enérgico. "Todo su esplendor, las altas, las bajas, el observar mi afinidad con la conducta humana en general, todas estas emociones que atravesamos en común, todas estas experiencias que atravesamos en común desde realidades particulares", agrega. Y aunque asegura que cada uno de los 11 temas es como una hija para él, reconoce que Fulanito vibra con especial fuerza, pues refleja la realidad del inmigrante y su sueño de volver a su tierra natal.

Con la madurez que le han dado los años, el intérprete admite que su lectura de la vida es simple: "Solo sé que no sé nada. Sigo aprendiendo, sigo con ilusión". Esa filosofía se refleja en su regreso a la isla, marcado por un proceso personal de cierre de ciclos y un divorcio difícil, experiencias que también nutren la esencia del disco y que lo hacen más cercano a los oyentes. Pedro Capó es de los cantantes latinos más famosos actualmente, un lugar en el mundo de la música que se ha ganado con su ritmo, las letras de sus canciones y la autenticidad detrás de su inspiración.

Pero para él, la fama es como “un efecto secundario positivo, pero ficticio y efímero”. Una experiencia que vivió tras el lanzamiento de Calma: "Fue un momento difícil de trabajar y digerir, y difícil mantenerme centrado dentro de ese tiempo, porque el niño interior y quien ha soñado, la parte de uno que ha soñado con ese tipo de éxito a través de toda una vida, pues se emociona y se distorsiona un poquito". Reflexivo, añade: "La fama no es algo sólido, no tiene cimiento, es algo efímero, temporero y que no depende de uno, depende de aprobaciones, popularidad y muchos factores externos a uno". Siempre con la creatividad a tope Pedro se dejó llevar por sus sueños, por ello es que no había un plan B en caso de no alcanzar el éxito soñado. "En algún momento pensé terminar de estudiar música y enseñar música, pero igual sigue en el lado del artista", nos cuenta.

Profundizando un poco más, asegura que le gusta la cocina, aunque no se imagina en una a pesar de haber trabajado en un restaurante por muchos años. "Fui mesero, seguramente seguiría haciendo algo por esa línea. La verdad no lo sé. Mi vida, mi trabajo no es solamente mi trabajo, es quién soy", dice con orgullo. De la misma forma, nos cuenta cómo ve la dualidad entre la familia y el éxito profesional: "Creo que no puede haber un absoluto.

Hay que encontrar un balance porque ahí está la paz, ahí está la plenitud. Tratar de cubrir esa base es la mejor capacidad posible". Y sincero, nos revela si es que se arrepiente de algo: "No lo sé, hay cosas que definitivamente no volvería a hacer, pero no lo sabría de no haberlo hecho. Es como parte del proceso de aprendizaje y recopilación de herramientas en la vida".

Con el paso del tiempo y las vivencias acumuladas, Pedro concluye compartiendo el consejo que más lo ha ayudado: "Es el mismo que aún me doy yo: paciencia, todo es pasajero, lo bonito se va y quedan memorias buenas; lo difícil se va y quedan herramientas, aprendizajes, madurez". Y en el camino del arte, él apuesta por la autenticidad, la genuinidad y la honestidad. Un conjunto de ideas que se transmiten a través de Fulanito.

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