Bloomberg — JPMorgan Asset Management (JPM) ha incluido por primera vez el bitcoin en sus hipótesis a largo plazo sobre los mercados de capitales, y prevé que su rentabilidad podría superar a la de las acciones, los bonos y el oro, lo que supone un hito para su aceptación en Wall Street. Sin embargo, hay un inconveniente: la extrema volatilidad del bitcoin amenaza con socavar su atractivo en términos ajustados al riesgo. El escenario base de JPMorgan prevé una rentabilidad anualizada del 10% durante la próxima década, pero también asume una volatilidad anual del 55%, más del triple que la de las acciones de gran capitalización estadounidenses. La entidad no llega a incorporar el bitcoin en sus principales modelos de cartera, según ha señalado en un informe publicado esta semana, alegando sus correlaciones inestables con otros activos.
Dicha volatilidad puede mermar la rentabilidad compuesta, ya que las pérdidas pronunciadas requieren ganancias aún mayores para recuperarse. Se trata de un riesgo bien conocido por los inversores en ETF de bitcoin que compraron cerca del máximo de la criptomoneda, de algo más de US$126.000 en 2025, solo para ver cómo sus carteras perdían hasta un 50% al retroceder los precios. “Creemos que es prematuro considerar el BTC como un activo diversificador en una cartera equilibrada”, escribió el equipo de JPMorgan, formado por Tim Lintern, Thushka Maharaj y Sean Daly. “No obstante, si la volatilidad sigue disminuyendo y las correlaciones con otros activos se estabilizan, esta situación podría evolucionar en el futuro, sobre todo a medida que la regulación se aclare y la liquidez y la formación de precios sigan mejorando”. Desde el inicio de la pandemia, diversas entidades de Wall Street han ido adentrándose con mayor seriedad en el mundo de las criptomonedas, pasando de una aproximación cautelosa a una experimentación más significativa que ha incluido, entre otras cosas, poner a disposición de los clientes la negociación de determinadas monedas, lanzar fondos centrados en las criptomonedas y incursionar en la tokenización. Los analistas de JPMorgan señalan que, aunque muchos inversores consideran el bitcoin un activo especulativo, siguen explorando las criptomonedas: una décima parte de los clientes encuestados recientemente afirmó que sus carteras incluían criptomonedas, y aproximadamente el 17% declaró que tenía previsto “dar prioridad a las criptomonedas”.
Esto se debe, en parte, a un marco regulatorio que se ha vuelto más desarrollado y mejor definido. No obstante, en estos momentos el bitcoin no resulta adecuado como elemento de diversificación en carteras equilibradas debido a sus “correlaciones inestables” con otros activos, según los investigadores del banco. “Si las correlaciones se estabilizan y la volatilidad disminuye, la utilidad del BTC en las carteras podría mejorar en el futuro”, escribieron. En términos más generales, los investigadores analizaron en su informe cómo “el nacionalismo económico, la adopción de tecnología y la reorientación del capital” podrían impulsar la rentabilidad de los activos durante la próxima década aproximadamente, llegando a la conclusión de que los gobiernos invertirán en “resiliencia nacional”, las empresas competirán por implementar nuevas innovaciones y esos factores influirán en la forma en que se invierte el capital. Una “supernova de inversión global” de US$15 billones impulsará el crecimiento y una sólida rentabilidad de los activos durante ese periodo, afirmaron. “La adopción de tecnología es hoy sinónimo de inteligencia artificial, pero es probable que en la próxima década se produzcan avances en otros ámbitos, desde la medicina hasta la robótica y el espacio, lo que respaldará aún más el crecimiento tendencial a través de la inversión y la productividad”, señalaba el informe.
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