Coches Eléctricos Por solo 0,43 € y en 3 horas, el MIT es capaz de fabricar este motor eléctrico lineal que triplica la fuerza de los propulsores convencionales Un equipo del MIT ha logrado elaborar un método de impresión en 3D multimaterial para crear un motor eléctrico funcional en apenas tres horas y a un precio muy económico. El MIT desarrolla una plataforma de impresión 3D multimaterial capaz de fabricar motores eléctricos completos en un único proceso. Gemini Gonzalo García 21/10/2026 07:00 Actualizado a 21/10/2026 07:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha desarrollado una plataforma de impresión 3D capaz de fabricar motores eléctricos funcionales en cuestión de horas y a un coste extremadamente bajo. El sistema permite producir un motor completo en aproximadamente tres horas y con un gasto de materiales cercano a los 50 centavos de dólar, una cifra muy inferior a la de los métodos de fabricación tradicionales. La impresora integra cuatro extrusores que permiten depositar, capa a capa, materiales conductores, magnéticos y aislantes. MIT El secreto de la impresión 3D En la industria convencional, la producción de motores eléctricos suele requerir múltiples etapas de fabricación, maquinaria especializada y cadenas de suministro internacionales que pueden prolongar los tiempos de producción durante semanas o incluso meses.
Frente a este modelo, la propuesta del MIT plantea un sistema de fabricación mucho más rápido, flexible y descentralizado. El avance se basa en una impresora 3D multimaterial diseñada específicamente para integrar distintos tipos de componentes dentro de un único proceso de fabricación. Gracias a esta tecnología, los investigadores pueden imprimir en una sola sesión todos los elementos necesarios para un motor eléctrico, desde las bobinas conductoras hasta los componentes magnéticos y las estructuras aislantes. La clave del desarrollo reside en la capacidad de la impresora para trabajar con diferentes materiales funcionales al mismo tiempo.
El sistema utiliza varios extrusores diseñados para procesar materiales con propiedades distintas, lo que permite construir el dispositivo capa a capa sin necesidad de ensamblar piezas posteriormente. Entre los materiales empleados se encuentran PLA (ácido poliláctico) como soporte estructural y aislante, tinta de plata para crear las bobinas conductoras, pélets de nylon 12 combinados con partículas de FeSiAl para formar núcleos magnéticos blandos, pélets de ferrita de estroncio integrados en nylon para los imanes permanentes y filamento de poliuretano termoplástico que actúa como elemento elástico. Para manejar estos materiales tan distintos, el equipo diseñó un sistema de impresión con mecanismos específicos para cada tipo de alimentación. La plataforma incluye un extrusor de pélets, una bomba de jeringa adaptada para depositar tinta conductora de plata y un sistema de calentamiento que permite el curado de los materiales durante el propio proceso de impresión.
Todo el conjunto de la impresora se construyó con componentes cuyo coste ronda los 4.000 dólares, una cifra relativamente baja para una plataforma de investigación capaz de fabricar dispositivos electrónicos completos. El primer prototipo desarrollado por el equipo fue un motor lineal, un tipo de motor que genera movimiento en línea recta en lugar de rotación. Este tipo de dispositivos se utiliza en aplicaciones como sistemas robóticos, mecanismos ópticos o cintas transportadoras industriales. Una vez finalizada la impresión, que dura aproximadamente tres horas, el motor requiere únicamente un paso adicional de magnetización para activar los componentes magnéticos y quedar completamente operativo.
Este sencillo proceso posterior sustituye a múltiples etapas de montaje presentes en la fabricación convencional. Los resultados obtenidos por los investigadores fueron especialmente llamativos. El motor impreso en 3D no solo funcionó correctamente, sino que alcanzó un rendimiento comparable e incluso superior al de algunos motores producidos mediante técnicas tradicionales. En las pruebas realizadas, el dispositivo llegó a generar una fuerza de actuación varias veces mayor que la de motores lineales hidráulicos comunes.
El equipo del MIT prevé ampliar esta tecnología para fabricar motores rotativos y sistemas electrónicos de mayor complejidad. Grok Además del rendimiento, el coste de los materiales representa uno de los aspectos más disruptivos del proyecto. Cada motor puede fabricarse por unos 50 centavos de dólar, aproximadamente 0,43 euros, lo que abre la puerta a aplicaciones donde el precio o la logística han sido históricamente un obstáculo. Los investigadores consideran que esta tecnología podría facilitar la producción local de componentes electrónicos en el lugar donde se necesitan, evitando largos tiempos de espera y reduciendo la dependencia de cadenas de suministro globales.
En sectores como la robótica, la automoción o el equipamiento médico, la posibilidad de fabricar motores bajo demanda podría acelerar el desarrollo de prototipos y simplificar el mantenimiento industrial. Los científicos trabajan ahora en ampliar la tecnología para producir motores rotativos y dispositivos electrónicos más complejos utilizando el mismo enfoque de impresión 3D multimaterial. Si estos desarrollos logran escalarse industrialmente, la fabricación de máquinas eléctricas podría experimentar un cambio profundo. La posibilidad de imprimir motores completos en pocas horas y a un coste de apenas 50 centavos sugiere un escenario en el que la producción de dispositivos electrónicos deje de depender de grandes fábricas y pueda realizarse directamente en laboratorios, hospitales o plantas industriales.
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