Los Thunder sacian su sed de venganza

Los Thunder sacian su sed de venganza

No era un partido cualquiera, no para los Thunder. Quedan todavía por delante 81 de liga regular y quién sabe cuántos de playoffs, pero había demasiada historia como para tomárselo con tanta calma y perspectiva. Tras muchos meses sintiéndose intratables, OKC se medía al equipo que en diciembre les recordó que eran humanos y que en mayo les hizo conscientes de su mortalidad , y había mucho más en juego que una simple victoria para estrenar el curso. Había que saldar cuentas.

Y los de Oklahoma lo hicieron. Con un triunfo por 104-116 en San Antonio el cuadro de Mark Daigneault ha dado el primer golpe en una Conferencia Oeste que parece destinada a ser un cara a cara entre dos titanes. Pero de los dos, uno venía más preparado para este primer asalto que el otro. Y así lo hizo notar desde el arranque.

El muro infranqueable Pocas formas mejores podía haber encontrado OKC de recordar el nivel de dominio al que sometieron a la NBA hace no tanto que una primera mitad como la que jugaron. Una en la que anular por completo al otro gran candidato a conquistar la conferencia y al jugador llamado a dominar la liga. Una en la que volver a sentirse una defensa asfixiante y agobiante que no deja al rival operar y que le hace lanzar de cualquier manera con tal de quitarse la presión de encima. Una física y tácticamente de élite.

Y que los Spurs en particular y Victor Wembanyama en general sufrieron en sus propias carnes. El cuadro texano se encontró con ese muro que hace prácticamente imposible pisar pintura, solo que esta vez no fue tanto una maraña de manos listas para robar como un grupo de soldados dispuestos a poner su cuerpo entre el aro y cualquier hombre que quisiera llegar a él. Especialmente cuando ese hombre era Wemby, que ni con balón ni sin balón encontró la manera de abrirse hueco para poder finalizar donde es imparable. Y sin ese recurso, los de Mitch Johnson se atascaron.

El segundo cuarto fue el paradigma de esta dinámica, pues los Spurs se quedaron en un paupérrimo 3/21 en tiros de campo, una cifra que refleja a la perfección su impotencia a la hora de generar. Y, aunque hubo algo de demérito propio en algunos lanzamientos fallados, fue una impotencia creada en un altísimo porcentaje por unos Thunder que tenían respuesta para todo. Y que, como de costumbre, supieron convertir su defensa en su primer recurso ofensivo. Porque ese atasco no habría sido tan doloroso para los Spurs si no hubiese coincidido con un auténtico recital en la otra mitad.

Entre los lanzamientos de media distancia de Shai, la lluvia de triples, y la irrupción de un Jalen Williams empeñado en recordar que la historia de los últimos playoffs podría haber sido muy distinta en su presencia, OKC no se cansó de anotar y de ir ampliando una ventaja que llegó a ser de 26 puntos poco antes del descanso. Mientras que San Antonio estaba disputando el primer encuentro de la temporada 26-27, los Thunder estaban en el Game 8 de las Finales de Conferencia de 2026. Y aunque hubo respuesta por parte de los texanos, era ya demasiado tarda como para dar la vuelta al choque. Otra vez MVP Una de las claves del éxito de los Spurs en aquella eliminatoria fue reducir a Shai Gilgeous-Alexander a una versión muy discreta.

No solo por sus mejorables porcentajes de acierto, sino directamente por su falta de agresividad. Por drenarlo hasta que dejara de recordar al jugador que había sido MVP de la liga dos veces seguidas. Hoy, por el contrario, no hubo dudas de quién era el mejor jugador sobre la cancha. SGA starred in OKC’s season opener! ⛈️ 32 PTS (game-high) ⛈️ 6 REB ⛈️ 4 AST ⛈️ 3 STL (game-high) ⛈️ 3 BLK ⛈️ 3 3PM The Thunder pick up the road win 👏 https://t.co/g3UbxnJPm2 — NBA (@NBA) October 21, 2026 El canadiense terminó como máximo anotador con 32 puntos, pero tan importante como el qué fue el cómo.

Su sobradamente conocida capacidad para dominar desde la media distancia fue llevada al máximo, con un recital de tiros perfectamente defendidos que acababan entrando igual que fue tan excitante para los suyos como desmoralizante para los rivales. En la primera mitad, sus canastas terminaron de abrir una brecha que se antojaba insalvable; en la segunda, respondieron de forma lapidaria a cada intento de remontada. Como también lo hizo Jared McCain, cuyos triples (6/8) volvieron a dotar de una mayor amenaza a todo lo que OKC hacía. Tanto en estático como en transición, su constante movimiento y su predisposición a lanzar volvieron loca a una defensa que a ratos tenía que tapar demasiados agujeros y se iba volviendo consciente de que no podía llegar a todos.

Porque si no eran ellos era J-Dub, o Chet, o Caruso, o Jaylin, o Mara. Cualquiera. Todo funcionaba. Lo cual es una forma escalofriante de arrancar el curso.

En los Spurs, por el contrario, con Wembanyama incapaz de imponerse en ataque (1/13 en tiros), ni siquiera los 24 y 18 puntos de Castle y Harper respectivamente fueron suficientes para lograr la proeza. Hubo respuesta desde lo anímico, con una defensa que igualó a la de los de Thunder en intensidad y con el propio Wemby sacrificándose en la mitad trasera de la cancha, pero no en lo baloncestístico. Ahí, un equipo pareció tener más recursos que otro. Pero, aun con todo, solo estamos empezando.

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