Buenos Aires — Aerolíneas Argentinas volvió a registrar pérdidas durante el primer semestre de 2026, después de dos años consecutivos con resultados positivos. La compañía estatal cerró los primeros seis meses del año con un resultado negativo de US$63 millones (ARS$95.580 millones), afectada por el aumento del precio del combustible aeronáutico. Según explicó a Bloomberg Línea una persona con conocimiento directo del asunto, el encarecimiento del combustible por los conflictos bélicos en el mundo generó un sobrecosto superior a US$100 millones durante el semestre. No obstante, remarcó que la aerolínea pudo afrontar sus obligaciones con recursos propios, sin recurrir a nuevos aportes del Tesoro Nacional ni a financiamiento bancario.
Incluso, agregó que al 30 de junio se terminó de cancelar el fideicomiso financiero Global ARSA, contratado en octubre de 2023 por US$100 millones. Previamente, sobre el fin de 2025, se habían liquidado todos los pagos pendientes de los leasings financieros de las 30 aeronaves que son propiedad de la compañía. Los datos de ejecución presupuestaria de la Secretaría de Hacienda muestran que los gastos corrientes de la compañía crecieron un 38,3% interanual, mientras que los ingresos aumentaron un 20,7%. Así, se registra un resultado económico negativo de ARS$95.580 millones, un déficit primario de ARS$185.091 millones y un resultado financiero negativo de ARS$193.095 millones durante los primeros seis meses de 2026.
Cómo impactó la suba del combustible en Aerolíneas Argentinas El precio del combustible JP-1, utilizado por los aviones comerciales, aumentó cerca del 90%, según advirtió la persona, que además estimó que, sin el encarecimiento del combustible, habría obtenido un EBIT positivo de aproximadamente US$25 millones. En cambio, el resultado operativo antes de intereses e impuestos (EBIT) resultó negativo en US$84 millones durante el primer semestre. El resultado antes de intereses, impuestos, depreciaciones, amortizaciones y alquileres de aeronaves (EBITDAR) fue positivo en US$64 millones. El impacto del combustible se concentró especialmente en los primeros meses del año, cuando el aumento de precios coincidió con el comienzo de la temporada baja y con pasajes vendidos antes de la suba de costos.
El aumento afecta a toda la industria aerocomercial. Según las proyecciones de junio de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), las compañías aéreas gastarán US$350.000 millones en combustible durante 2026, frente a los US$252.000 millones de 2025. La entidad estimó un precio promedio anual de US$152 por barril de combustible aeronáutico, un 69% más que el año anterior. IATA también recortó sus previsiones de ganancias para el sector en 2026, de US$41.000 millones a US$23.000 millones, y redujo el margen neto esperado del 3,9% al 2%.
La utilidad estimada por pasajero cayó a US$4,50, según las proyecciones publicadas en junio. El impacto alcanza a las principales aerolíneas internacionales. A fines de septiembre, de hecho, el CEO de Lufthansa, Carsten Spohr, advirtió que el sobrecosto de combustible del grupo alemán durante 2026 superará los 1.500 millones de euros que había estimado previamente, aunque no precisó una nueva cifra. Aerolíneas Argentinas asegura que no necesitará aportes del Tesoro Aerolíneas no recibe aportes del Tesoro desde mediados de 2024 y, según las previsiones de la empresa, tampoco espera necesitarlos durante lo que resta de 2026 ni en 2027.
Según los datos, la aérea cumplió con sus vencimientos financieros durante el primer semestre sin refinanciarlos. En el primer semestre de 2023, el EBIT había sido negativo en aproximadamente US$266 millones, mientras que en igual período de 2024 la pérdida se redujo a US$44 millones. En los primeros seis meses de 2025, el indicador pasó a terreno positivo, con una ganancia operativa de US$66 millones, antes de volver a registrar pérdidas por US$84 millones este año. Esta semana, durante la convención anual de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), el presidente de Aerolíneas Argentinas, Fabián Lombardo, había destacado que la compañía había logrado incrementar su actividad y facturación con 2.200 empleados menos.