Acuerdo de El Salvador con el FMI alivia la deuda de pensiones, pero persiste riesgo fiscal: Moody’s

Acuerdo de El Salvador con el FMI alivia la deuda de pensiones, pero persiste riesgo fiscal: Moody’s

Bloomberg Línea — Moody’s Ratings consideró que el acuerdo alcanzado entre El Salvador y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la deuda de pensiones “reducirá sustancialmente el riesgo de que esta obligación se convierta en un evento disruptivo de liquidez” en 2027. En un comentario publicado esta semana, la agencia, que mantiene al país en B3 con perspectiva positiva, advirtió que ese alivio no sustituye el mantenimiento de una postura fiscal estricta para garantizar la sostenibilidad de la deuda. La evaluación se apoya en la decisión del FMI del 1 de octubre de completar la segunda y tercera revisión del programa de Servicio Ampliado del FMI (EFF). La culminación de las revisiones habilitó un desembolso inmediato de unos US$138 millones y, según Moody’s, aporta mayor claridad sobre uno de los riesgos de mediano plazo más discutidos: una obligación cercana a los US$2.300 millones contraída con las administradoras de fondos de pensiones privados, equivalente al 5,5% del PIB.

Ese monto corresponde a intereses y transferencias previsionales no pagados que se devengaron durante el periodo de gracia de cuatro años establecido por la reforma de pensiones de 2022, que aplazó los pasivos previsionales y suspendió el pago de capital e intereses de una porción importante de esa deuda hasta abril de 2027. Durante ese lapso los intereses siguen acumulándose, y la cercanía del vencimiento se ha convertido en una fuente potencial de presión financiera y de volatilidad de mercado. Para atenderla, el FMI describe un marco en el que la mayor parte del monto podría capitalizarse en nuevos certificados de pensiones de largo plazo, con amortización extendida y servicio mediante pagos regulares de capital e intereses a partir de finales de 2027. “La operación ya se ha incorporado a las proyecciones de referencia del FMI y forma parte de una estrategia más amplia de reforma de las pensiones destinada a mejorar tanto la liquidez del sistema de pensiones como su sostenibilidad a largo plazo”, dijo Moody’s. Desde la perspectiva crediticia, la agencia califica el avance como positivo en la medida en que permite la continuidad del programa con el FMI, demuestra la cooperación sostenida entre las autoridades y el organismo, y reduce la incertidumbre en torno a un pasivo importante que representaba una fuente de riesgo de incumplimiento.

Deuda superior al 90% del PIB La operación, sin embargo, no elimina el reto subyacente que supone la carga de la deuda de El Salvador, que sigue siendo elevada y que, según estimaciones de Moody’s, aumentará hasta superar el 90% del PIB en 2027, cuando se lleve a cabo la operación. Cerca de 30 puntos porcentuales del PIB salvadoreño están asociados a obligaciones de pensiones de largo plazo, aunque las implicaciones para el flujo de caja son considerablemente más manejables que lo que sugiere la cifra total. En sus proyecciones, el FMI sitúa la deuda bruta del sector público no financiero en 89,2% del PIB para 2027, frente al 85,0% proyectado para 2026, un nivel que ya incorpora el reconocimiento de los US$2.300 millones. Por eso, la agencia sostiene que la operación resuelve una importante incertidumbre de liquidez, pero no modifica de manera sustancial la necesidad de mantener superávits primarios sostenidos y avanzar en una mayor consolidación fiscal en los próximos años. “La consideración clave para el perfil crediticio de El Salvador sigue siendo si el Gobierno puede mantener la disciplina fiscal necesaria para situar la deuda en una trayectoria descendente sostenida tras el aumento puntual de la deuda declarada asociado al reconocimiento de las pensiones”, señaló la agencia.

Posición financiera más sólida Desde la aprobación del programa con el FMI, en febrero de 2025, con acceso a financiamiento por unos US$1.400 millones, la posición de financiamiento de El Salvador ha mejorado de forma sustancial y el crecimiento económico se ha fortalecido. La consolidación fiscal ha avanzado, los colchones de liquidez del Gobierno se han reforzado y los diferenciales soberanos han caído desde los niveles de distrés de 2022 hasta niveles moderados que reflejan un acceso consistente al mercado. La última revisión del FMI también destacó los esfuerzos para reconstruir los depósitos gubernamentales y mejorar las prácticas de gestión de deuda de cara a 2027. La economía salvadoreña creció 5,06% en el segundo trimestre, lo que podría convertirse en un crecimiento de 4,5% y 5% al cierre de 2026, según el Banco Central de Reserva (BCR).

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