"El algoritmo manda": así es como las redes sociales polarizan e irrumpen en la democracia

"El algoritmo manda": así es como las redes sociales polarizan e irrumpen en la democracia

A dos días de que se celebre el balotaje en una de las elecciones presidenciales más reñidas de las que se tenga registro en Brasil , los nombres de las grandes compañías tecnológicas vuelven a estar en el centro del debate colectivo y hasta en los tribunales sobre el papel que realmente ejercen las plataformas digitales en las preferencias políticos de los ciudadanos . Ya sea en EEUU con el violento asalto al Capitolio de 2021 , en México con enormes granjas de bots fabricando fake news en 2024 o actualmente con en Brasil con Meta* tratando de explicar que no favorece a ningún candidato presidencial, las redes sociales se han convertido en una extensión de la realidad, donde de por sí la democracia liberal ya sufre en sí misma una severa crisis de credibilidad. Basta con voltear hacia Brasil en estos momentos. El presidente y candidato a la reelección, Luis Inacio Lula da Silva , ha denunciado ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) la presunta "interferencia" de Meta* en el proceso electoral.

Argumenta que las redes de esta compañía — Instagram, Facebook y WhatsApp — invisibilizan sus contenidos y hasta impiden a las herramientas de IA la elaboración de carteles o mensajes proselitistas en favor del Partido de los Trabajadores. La defensa de Lula ha llamado a esto "manipulación algorítmica" y "uso indebido de los medios de comunicación social" en favor del senador Flávio Bolsonaro , del Partido Liberal, quien acusa de acciones similares a la campaña lulista . Como ya ha sucedido en otras ocasiones en otros países , la empresa propiedad de Mark Zuckerberg se ha lavado las manos. Se ha limitado a enviar algunas escuetas explicaciones y manuales en inglés a las autoridades judiciales brasileñas.

En respuesta, un juez del TSE dio un plazo de 24 horas a la compañía para que demuestre que sus algoritmos y su inteligencia artificial dan un trato equitativo a los dos aspirantes. "Está muy lejos de la realidad la idea de que las redes sociales sean espacios neutrales" , advierte Rubén Darío Vázquez, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y consultor en comunicación digital de instituciones públicas y privadas. En primer lugar, dice, no debe perderse de vista que se trata de empresas privadas que "no están haciendo un servicio social", sino todo lo contrario: recopilan datos de los usuarios para venderlos y, con ello, obtener jugosas ganancias. Por ello, apunta, uno de los objetivos de las plataformas tecnológicas es que las personas pasen la mayor parte del tiempo posible frente a sus pantallas. Y para ello, afirma, los tiempos electorales son ideales, pues "tienen a la gente enganchada en discusiones virtuales e incendiarias".

Acentos "El algoritmo tiene un rol determinante": cuestionan en Brasil la propaganda política en Meta* 16 de octubre, 18:44 GMT Tumba o catapulta: ¿cómo funciona el algoritmo? Ante la falta de regulaciones claras de los gobiernos hacia los contenidos que circulan en los espacios digitales, las compañías tecnológicas navegan en una especie de "impunidad" en la que los castigos no van más allá de sanciones económicas que no afectan a sus gigantescas estructuras bursátiles y políticas . Quizá muchos recuerden a Zuckerberg compareciendo ante las autoridades de EEUU por el papel de Facebook* en el escándalo de Cambridge Analytica o por las irregularidades y noticias falsas difundidas durante las elecciones presidenciales de 2020, pero nada sucedió más allá del escándalo mediático. En Brasil —el quinto mercado de redes sociales más grande del mundo— la situación ahora no es muy diferente.

El magistrado Marco Aurélio Bellizze amenazó a Meta* con una multa de 200.000 dólares si no daba explicaciones satisfactorias sobre lo que le han reclamado. La empresa afirma que ha cumplido con todas las normas del país y se niega a desplegar revisiones humanas de sus contenidos, argumentando que eso provocaría una censura máxima. Lula cree lo contrario. Hasta lo denunció ante la ONU.

Su equipo dice que, si alguien busca en WhatsApp el canal "Ejército de Lula" —un grupo de millones de seguidores del líder izquierdista—, lo que obtiene es el canal contrario: "La tropa de Flavio". "A pesar de lo que las plataformas puedan decir [públicamente] también es un hecho que tengan ciertas preferencias electorales y políticas . Es un hecho que pueden impulsar o limitar el alcance de las publicaciones , tal y como lo argumentan Bolsonaro o Lula", señala Vázquez. El experto no duda de que las tecnológicas hagan uso recurrente de estrategias como el shadow ban , que consiste en limitar o restringir la visualización del contenido publicado por determinada cuenta: puede ser una marca privada, un usuario con muchos seguidores, un medio de comunicación o una figura pública. La pregunta aquí es: ¿qué intereses hay detrás de esa censura disfrazada de restricción? "Las redes sociales, al ser un terreno unilateral con falta de regulación pública, pueden decidir qué sí y qué no se puede ver o en qué momento limitar el alcance de un candidato", añade.

América Latina "Milei se fortalece": el avance de Bolsonaro en Brasil impulsa su apuesta por una 'Ola Azul' 6 de octubre, 00:30 GMT Y a todo esto puede agregarse un ingrediente: las compañías tecnológicas siempre argumentan que no ejercen censura y les resulta muy práctico tirar responsabilidades hacia otro lado. Como cuando Mark Zuckerberg hace un par de años admitió ante la Cámara de Representantes de EEUU que cedió a las "presiones equivocadas" de la Administración Biden para que Facebook censurara algunos contenidos relacionados con la pandemia de COVID-19. Apenas hace unos días, el consejo asesor de contenido de Meta* reconoció que constató "fallos recurrentes" en la moderación del grupo en los contenidos vinculados con las elecciones presidenciales en Brasil y los comicios de medio término que se celebrarán en EEUU el próximo 3 de noviembre. "Está claro que Meta debe hacer más para garantizar que sus prácticas de moderación durante los comicios sean transparentes y coherentes", dijo el consejo asesor de la compañía. América Latina ¿Otra vez las redes sociales?

El equipo de Lula pide anular candidatura de Bolsonaro ayer, 22:17 GMT La polarización: ¿el gran negocio de las redes? Si bien la polarización social no tiene su origen en las plataformas digitales, sino en la falta de credibilidad de las élites políticas y en la crisis de la democracia representativa , es cierto que las redes sociales son tierra fértil para la crispación, la radicalización y la confrontación por la forma en que están estructuradas, advierten analistas consultados por Sputnik. Y es que, al ser empresas privadas que ofrecen servicios a actores políticos, a quienes las autoridades electorales nacionales deben vigilar primeramente, es, precisamente, a los partidos o los líderes que pagan enormes cantidades de dinero para lanzar campañas digitales que muchas veces utilizan prácticas que acaban afectando al proceso democrático mismo , como la difusión de noticias falsas mediante herramientas tan sofisticadas como la IA , que muchas veces generan contenidos cuya veracidad es difícil de discernir, considera Gustavo López-Montiel, doctor en ciencias políticas por The New School for Social Research. "Las redes sociales tienen una forma de incidencia particular: logran generar coherencia y cohesión entre los diferentes grupos de electores. Por eso el discurso polarizante en estos espacios, porque de alguna manera eso alimenta la cohesión de cada grupo [enfrentado entre sí]", explica el también académico del Tecnológico de Monterrey.

También asegura que las redes sociales propician la creación de un "ecosistema de censura" , en el que el algoritmo crea esferas de información idóneas para cada grupo de usuarios según sus preferencias políticas o electorales. Y la clave está, dice, en que estas esferas no interactúan salvo para la confrontación y nunca para el diálogo, como idealmente tendría que suceder en una democracia. Sin embargo, aclara, los alcances de esta censura son limitados, no infinitos como muchas veces se cree. "A las redes sociales les conviene que nos estemos peleando. Es un gran negocio para las redes que exista esta polarización", advierte Vázquez.

Y es justo aquí donde entra el funcionamiento del algoritmo , que premia, siempre, el grado de interacción de un contenido o publicación. Por eso, dice, es muy frecuente que un usuario se encuentre, por ejemplo, con alguna noticia y que lo primero que se vea sean comentarios incendiarios o polémicos que contradigan la publicación misma. "Esta confrontación hace que esa noticia se vuelva mucho más relevante para el algoritmo (...) Entre más enfrentados y enojados estemos ellos hacen más negocio. Estamos inmersos en burbujas informativas [diseñadas por las plataformas] a nuestra medida. Estamos viviendo en una etapa donde el algoritmo manda, en la dictadura del algoritmo, y no estamos conscientes de ello" , concluye. *Meta es una empresa proscrita en Rusia por extremista. ¡No te pierdas las noticias más importantes!

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