La ciudad de Masaya se prepara para vivir una de sus expresiones culturales más representativas: la Vela del Candil , una tradición con cuatro décadas de historia que cada año reúne a la comunidad en la víspera de la procesión de los Agüizotes. Esta costumbre, vinculada a las raíces indígenas de Monimbó , llena de color y significado las calles, donde los participantes se reúnen con velas especiales y trajes tradicionales para mantener viva una práctica que ha pasado de generación en generación. La celebración también es una oportunidad para compartir los sabores de la gastronomía nicaragüense . Rosquillas, indio viejo, chicha y chilate, bebidas y preparaciones a base de maíz, forman parte de esta noche en la que se unen la convivencia familiar , las costumbres ancestrales y la identidad del pueblo masayense.
La historia de la Vela del Candil se remonta a una antigua práctica funeraria , cuando las personas fallecidas eran colocadas sobre un petate en el suelo y se disponía una vara de caña o bambú para sostener un candil. Durante la década de los años 80, los creadores de la celebración de los Agüizotes transformaron esta costumbre, dando origen a una nueva forma de preservar su significado. Actualmente, en lugar de velar a una persona fallecida , se vela a los trajes de espantos que participarán en la procesión, como una manera de recordar a los antepasados y conservar la esencia de esta tradición . La Vela del Candil también sirve de antesala al teatro callejero del Toro Venado, en medio de las festividades dedicadas a San Jerónimo, donde la fe, la historia y las expresiones populares se encuentran para mantener viva la identidad cultural de Masaya.
Así, esta celebración continúa iluminando el legado de Monimbó y transmitiendo a las nuevas generaciones una herencia que forma parte de la memoria y el patrimonio cultural de la Ciudad de las Flores .