Pruebas 489 CV, hasta 743 km de autonomía y 325 km de recarga en solo 10 minutos: probamos el nuevo Mercedes-Benz Clase C eléctrico Conducimos el nuevo Mercedes Clase C eléctrico, una berlina de 489 CV y hasta 743 km de autonomía que sorprende por su confort, sus prestaciones y un consumo real de 16 kWh/100 km. Sus 489 CV permiten disfrutar de una aceleración contundente sin renunciar a la comodidad. Samuel Saco 26/10/2026 13:20 Actualizado a 26/10/2026 13:33 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Hay coches que necesitan muchos kilómetros para convencerte y otros que lo consiguen prácticamente desde el primer instante. El nuevo Mercedes-Benz Clase C eléctrico pertenece a este segundo grupo. La marca alemana ya comercializa en España la versión completamente eléctrica de uno de sus modelos más representativos, pero lo hace sin renunciar a las cualidades que históricamente han definido a sus automóviles: un elevado confort de marcha, una excelente calidad de construcción y unas sensaciones de conducción difíciles de superar. Y lo cierto es que, después de ponernos al volante de esta nueva berlina, nuestras primeras impresiones no pueden ser mejores.
Es un coche muy cómodo, transmite una calidad elevada desde que accedemos a su interior y tiene unas prestaciones que impresionan. Además, pese a sus dimensiones y peso, sorprende por la facilidad con la que se conduce y por un comportamiento que combina a la perfección comodidad y dinamismo. Destaca por su excelente confort de marcha y su elevada calidad de rodadura. Todo ello acompañado de un dato especialmente interesante: durante nuestra toma de contacto, el consumo se situó alrededor de los 16 kWh/100 km.
Una cifra notable para una berlina eléctrica de casi cinco metros de longitud, tracción integral y nada menos que 489 CV de potencia. Pero vamos por partes. Casi 4,9 metros de longitud y un interior que transmite mucha calidad Mercedes-Benz ha optado por desarrollar este Clase C eléctrico sobre una arquitectura específica para vehículos eléctricos, en lugar de limitarse a adaptar la plataforma de su berlina de combustión. Esto ha permitido introducir importantes novedades en diseño, habitabilidad y tecnología, aunque manteniendo una carrocería que sigue siendo fácilmente reconocible como un Clase C.
Visualmente, una de las primeras cosas que llaman la atención es su frontal. La tradicional parrilla de Mercedes-Benz se transforma en una superficie cerrada y de grandes dimensiones, que puede incorporar hasta 1.050 puntos luminosos. Es uno de los elementos más característicos del nuevo lenguaje de diseño de la marca, que ya hemos visto en otros de sus últimos lanzamientos eléctricos. La enorme pantalla MBUX domina el salpicadero y refuerza el carácter tecnológico del habitáculo.
En el lateral encontramos una silueta estilizada, con una línea de techo que desciende progresivamente hacia la zaga y que aporta cierto aire de coupé. Por detrás, los pilotos también recurren a una firma luminosa propia, con las estrellas de Mercedes-Benz como protagonistas. En conjunto, el diseño conserva la elegancia de una berlina tradicional, aunque con soluciones aerodinámicas más propias de un eléctrico moderno. Si repasamos sus dimensiones, el nuevo Clase C eléctrico mide 4,88 metros de largo, 1,89 de ancho y 1,50 de alto, con una distancia entre ejes de 2,96 metros.
Por tanto, hablamos de un automóvil de dimensiones importantes, que se sitúa en el segmento de las berlinas prémium y que busca combinar un buen espacio interior con un comportamiento dinámico de primer nivel. El maletero posterior ofrece 470 litros de capacidad, una cifra correcta para este tipo de vehículo. Sin embargo, Mercedes-Benz también ha aprovechado el espacio bajo el capó delantero para incorporar un segundo compartimento de 101 litros, especialmente útil para guardar los cables de recarga o determinados objetos que queramos llevar separados del equipaje. Pese a su elevado peso, el nuevo Clase C eléctrico transmite una sorprendente agilidad en carretera.
Una vez dentro, el salto tecnológico es evidente. El salpicadero puede incorporar el sistema opcional MBUX Hyperscreen, formado por una enorme superficie de visualización de 39,1 pulgadas que se extiende a lo ancho del habitáculo. A ello se suma la última generación del sistema operativo MB.OS, desarrollado para gestionar diferentes funciones del vehículo y recibir actualizaciones inalámbricas. Pero más allá de las pantallas, hay algo que nos parece incluso más importante: la sensación de calidad que transmite el interior.
Desde el primer momento percibimos que estamos en un Mercedes-Benz de gama alta, con un habitáculo concebido para ofrecer comodidad y una atmósfera agradable tanto para el conductor como para los acompañantes. La firma alemana ha querido convertir el nuevo Clase C eléctrico en un espacio especialmente confortable. Entre las posibilidades de equipamiento encontramos asientos con funciones de masaje y ventilación, iluminación ambiental y un techo panorámico opcional que puede incorporar 162 pequeñas estrellas iluminadas. Los asientos delanteros destacan por su diseño envolvente y una clara orientación hacia el confort.
El resultado es un habitáculo donde la tecnología tiene mucho protagonismo, pero donde el confort sigue siendo una de las prioridades. Y esa sensación inicial se mantiene, e incluso mejora, cuando llega el momento de ponernos al volante. 489 CV, mucha aceleración y un confort de marcha excelente La versión que marca la comercialización del nuevo Mercedes-Benz Clase C eléctrico es el C 400 4MATIC, equipado con dos motores eléctricos, uno situado en cada eje, y un sistema de tracción integral. La potencia conjunta alcanza los 489 CV, equivalentes a 360 kW, mientras que el par máximo se sitúa en 800 Nm. Estas cifras permiten acelerar de 0 a 100 km/h en apenas cuatro segundos y alcanzar una velocidad máxima limitada electrónicamente a 210 km/h.
Son prestaciones más propias de una berlina deportiva que de un modelo cuyo principal objetivo es ofrecer comodidad durante los desplazamientos diarios y los viajes largos. El diseño de los faros traseros es uno de los detalles más llamativos de la berlina. Sin embargo, una de las cosas que más nos ha gustado es precisamente cómo consigue combinar ambos mundos. Porque basta con acelerar con decisión para comprobar que el coche corre mucho, realmente mucho.
La respuesta al acelerador es inmediata y el empuje disponible permite ganar velocidad con una facilidad sorprendente. Pero el Clase C eléctrico no es únicamente un automóvil potente. Lo verdaderamente interesante es que esa aceleración convive con un comportamiento refinado, muy cómodo y agradable. De hecho, desde los primeros kilómetros cuesta encontrarle puntos negativos importantes.
Al volante transmite una sensación de calidad muy elevada. Es uno de esos coches en los que todo parece estar pensado para que el conductor viaje cómodamente, sin renunciar a unas prestaciones que pueden sacar una sonrisa cuando se pisa el acelerador con decisión. Otro de los apartados que nos ha sorprendido es su comportamiento dinámico. Porque hay que recordar que el nuevo C 400 4MATIC eléctrico tiene un peso homologado de aproximadamente 2.460 kilogramos, una cifra considerable que, sin embargo, no se corresponde con las sensaciones que transmite en carretera.
Las plazas traseras presentan unos acabados cuidados y materiales propios de una berlina prémium. En ningún momento nos ha parecido un coche especialmente pesado o torpe. Al contrario, se mueve con mucha soltura y ofrece una agilidad que sorprende teniendo en cuenta sus dimensiones. Es fácil acostumbrarse a su conducción y, aunque las prestaciones son muy elevadas, el conjunto transmite confianza.
El fabricante germano ha recurrido a diferentes soluciones tecnológicas para conseguirlo. Entre ellas destaca la posibilidad de equipar la suspensión neumática AIRMATIC, que permite adaptar su funcionamiento a las condiciones de circulación y a los diferentes programas de conducción. Este sistema puede incorporar una regulación predictiva de los amortiguadores, utilizando información sobre el estado de la carretera para anticiparse a determinadas irregularidades del firme. En el modo Sport, además, la suspensión puede reducir la altura de la carrocería para favorecer la estabilidad.
Otra tecnología disponible es la dirección en el eje trasero, que permite girar las ruedas posteriores hasta 4,5 grados. Gracias a ello, el diámetro de giro puede reducirse hasta los 11,2 metros, una característica especialmente interesante para un automóvil de casi cinco metros de longitud. La vista superior permite apreciar el techo panorámico y el estilizado diseño de la zaga. Todo esto demuestra el trabajo que Mercedes-Benz ha realizado para conseguir un coche que no se limite a destacar por su potencia.
Porque, en nuestra opinión, la gran virtud del nuevo Clase C eléctrico es su equilibrio. Es rápido cuando queremos que lo sea, pero también muy confortable cuando simplemente buscamos disfrutar de una conducción relajada. De hecho, después de esta primera prueba, el confort es posiblemente uno de los aspectos que más destacaríamos. No hace falta realizar una conducción deportiva para apreciar sus cualidades.
La suavidad, el agrado general de conducción y la facilidad con la que se mueve son argumentos suficientes para entender el planteamiento de esta nueva berlina. Hasta 743 kilómetros de autonomía y un consumo real de 16 kWh/100 km Llegamos a uno de los apartados más importantes de cualquier coche eléctrico: la batería, la autonomía y el consumo. Porque de poco serviría disponer de casi 500 CV y un interior de lujo si el gasto energético fuese excesivo o necesitáramos detenernos constantemente para recargar. El frontal destaca por su gran parrilla iluminada y su renovada firma luminosa.
El nuevo Mercedes-Benz C 400 4MATIC incorpora una batería de iones de litio con 94 kWh de capacidad útil, una cifra considerable que permite homologar hasta 743 kilómetros de autonomía en ciclo WLTP en la configuración de referencia comercializada en España. Su consumo oficial combinado es de 14,6 kWh/100 km, aunque estas cifras pueden variar en función del equipamiento, las llantas y otros elementos del vehículo. Como sucede con cualquier eléctrico, tampoco debemos confundir la homologación con la autonomía que conseguiremos necesariamente en condiciones reales. Precisamente, uno de los aspectos que más queríamos comprobar durante nuestra toma de contacto era su eficiencia.
Y el resultado ha sido muy satisfactorio. El consumo registrado se movió alrededor de los 16 kWh/100 km, una cifra que consideramos especialmente buena para un automóvil de este tamaño, peso y potencia. Además, durante la prueba tuvimos ocasión de recorrer diferentes escenarios, como autovía, entornos urbanos y carreteras secundarias. En este último caso, sumado a una conducción más deportiva, eleva el consumo, pero en ningún caso estamos ante cifras desproporcionadas.
Ni mucho menos. El maletero delantero ofrece 101 litros adicionales, ideales para guardar los cables de recarga. Si realizamos un cálculo puramente teórico, mantener una media de 16 kWh/100 km durante toda la descarga de sus 94 kWh útiles permitiría recorrer alrededor de 590 kilómetros. Evidentemente, no se trata de una autonomía real que hayamos comprobado mediante una prueba completa, sino de una estimación matemática basada en el consumo obtenido.
También merece especial atención su sistema de recarga. El Clase C eléctrico utiliza una arquitectura de 800 voltios y admite una potencia máxima de 330 kW en corriente continua, siempre que las condiciones de la batería y del punto de carga permitan alcanzar esa cifra. Según Mercedes-Benz, puede recuperar hasta 325 kilómetros de autonomía homologada en apenas diez minutos, mientras que pasar del 10% al 80% de la batería requiere aproximadamente 22 minutos en condiciones adecuadas. Son cifras oficiales que todavía habría que contrastar mediante una sesión de carga específica, pero que sitúan al nuevo Clase C entre las berlinas eléctricas con mayores capacidades de recarga de su categoría.
Mientras, en corriente alterna, equipa un cargador de 11 kW, con posibilidad de disponer de uno de 22 kW. Además, el sistema de navegación puede gestionar las paradas de recarga durante los viajes, teniendo en cuenta el estado de la batería y las necesidades del recorrido. El Clase C eléctrico mantiene una elegante silueta de berlina, con un diseño más aerodinámico. Hay otro detalle tecnológico interesante.
El modelo utiliza una transmisión de dos relaciones en el eje trasero, una solución que permite combinar una respuesta contundente al acelerar con una mayor eficiencia a velocidades de carretera y autopista. La versión de tracción integral también puede desacoplar el motor delantero cuando no resulta necesario, reduciendo las pérdidas energéticas y favoreciendo la autonomía. Son soluciones que ayudan a entender cómo un automóvil de casi 500 CV puede conseguir un consumo contenido en determinadas condiciones. ¿Cuánto cuesta el nuevo Clase C eléctrico? En cuanto al precio, el nuevo Mercedes-Benz Clase C eléctrico está disponible en España desde 69.800 euros en su versión C 400 4MATIC, aunque la factura puede aumentar considerablemente en función del equipamiento opcional elegido.
La marca tiene previsto ampliar la gama con nuevas motorizaciones, incluidas versiones de tracción trasera y diferentes configuraciones de batería. Esto permitirá ofrecer alternativas con otras relaciones entre precio, prestaciones y autonomía, aunque todavía habrá que conocer sus características y tarifas definitivas. Por tanto, después de conducirlo, reafirmos que nuestras sensaciones han sido muy positivas. El nuevo Clase C eléctrico nos ha parecido una berlina especialmente conseguida, con una calidad interior elevada, un confort de marcha sobresaliente y unas prestaciones capaces de sorprender incluso a quienes estén acostumbrados a conducir automóviles potentes.
Pero quizá lo más interesante sea que no necesita aprovechar sus 489 CV para convencerte. Su verdadera virtud está en conseguir que la conducción resulte cómoda, agradable y sencilla, sin transmitir la sensación de estar manejando un vehículo pesado o excesivamente grande. Y si a estas cualidades añadimos un consumo cercano a los 16 kWh/100 km en nuestra prueba, una batería de 94 kWh y una capacidad de recarga de hasta 330 kW, encontramos argumentos suficientes para situarlo entre las berlinas eléctricas prémium más interesantes del momento. Eso sí, su precio lo coloca en un segmento exigente y habrá que comprobar cómo se comporta durante una prueba más larga, especialmente para valorar su autonomía real en autopista.
Pero en este primer contacto hay algo que tenemos bastante claro: Mercedes-Benz ha conseguido un coche eléctrico que destaca tanto por lo rápido que es como por lo cómodo que resulta conducirlo. Temas Mercedes Benz Pruebas