'Dragon Ball Super: Beerus' le devuelve el honor a Vegeta pero esto tiene un problema y va contra el legado de Toriyama

'Dragon Ball Super: Beerus' le devuelve el honor a Vegeta pero esto tiene un problema y va contra el legado de Toriyama

Ha sido el peor episodio de 'Dragon Ball Super: Beerus' hasta el momento. La mayoría del material era reciclado del anime original, el director apostaba por un filtro grisáceo sin mucho sentido narrativo e inconsistente, y la animación no era gran cosa más allá del redibujado de los personajes. El tercer episodio ha sido un fiasco total, pero esa no es la peor parte. No son pocos los que están mencionando que el apilamiento de la historia para reducir su duración no solo está eliminando relleno innecesario, sino también necesario.

Escenas que parecían ridículas tanto en 'Dragon Ball Z: Battle of Gods' como en la propia serie, pero que le daban sentido a la evolución de algunos personajes. Y ese ha sido el caso más triste de Vegeta. Ni escena cocinando takoyakis ni bailecito ridículo con bingo incluido. Este nuevo Vegeta ya no hace el ridículo para intentar apaciguar la ira de Bills, y apuesta simplemente por asustarse y permanecer más alejado para ver qué va a pasar a continuación.

Ni siquiera recibe al Dios de la Destrucción con la comida, sino que esa escena pasa a estar reconstruida y ahora Vegeta escondido en el barco. Todos estos cambios disuelven el componente cómico de esta parte de la historia, pero también dejan desdibujada la intención de un Toriyama que en la película quería eliminar el orgullo de los protagonistas de su obra. Luego Toyotaro simplemente adaptó la historia de 'Battle of Gods' al manga, y de ahí todo lo que vino después. Pero ese toque autoral lo hemos perdido sin mucha razón.

Como Vegeta no se humilla para evitar que Bills destruya la Tierra, su explosión de ira no puede venir de un momento tan tenso como en 'Dragon Ball Super'. La escena con el Dios de la Destrucción abofeteando a Bulma después de que esta le regañe también ha sido sustituida por otra en la que simplemente la zarandea. Y eso ya basta para empujar a Vegeta a iniciar el combate contra él. Otro 'meh' más de 'Dragon Ball Super: Beerus'.

Al final hemos visto a un Vegeta mucho más serio, combativo y decidido. Pero también menos humano, olvidando todo su desarrollo durante el último tramo de 'Dragon Ball Z', e ignorando que ahora es la figura que protege a una familia y que ya no solo se construye desde su percepción como príncipe de los Saiyans. Recortando, se han alejado de la concepción que Toriyama le dio al personaje. Y esto no sería un problema si eso le diese cohesión al nuevo anime.

Pero es que lo único que consigue es enfadar al espectador que ya ha consumido tanto la serie original como la película, y confunde a quien no ha visto nada. Hace de este 'Dragon Ball Super: Beerus' una obra incompleta que requiere de otros visionados para entender lo que está mostrando. No hay poso en la previa al combate y todo se apresura. Cuando hablamos de 'eliminar relleno', solo pensamos en escenas vacías que no aportan nada y solo sirven para ganar tiempo a la producción.

Pero es difícil separar el trigo de la paja, y el ejemplo más claro es el revisionismo de 'Dragon Ball Super: Beerus'. Destruir momentos cómicos también es eliminar parte del desarrollo de personajes y restarle sentido a la historia. Ya no es solo por perder el bingo, sino por darle una introducción a Vegeta que nada tiene que ver con la que se vio en el anime original. Es un Saiyan distinto, más plano y que invita menos a empatizar con él.

Un sacrificio que ni merece la pena porque el combate hacia el que conduce tampoco luce todo lo espectacular que debería. Más teniendo en cuenta de qué otro episodio venimos. Vegeta no necesitaba quedar siempre por encima de los demás para conservar su dignidad. De hecho, parte de su evolución consiste en aceptar que proteger a su familia puede obligarlo a dejar a un lado su orgullo.

Que termine bailando delante de sus amigos no lo convierte en un personaje peor construido, sino demuestra que sabe tragarse su ego cuando hay que hacerlo. Pensábamos que 'Dragon Ball Super: Beerus' iba a ser más fiel al manga de Toyotaro. Y solo porque recuperó una de las escenas iniciales de la obra. Pero ya estamos viendo que simplemente es un vaivén de decisiones que están secuestradas por la mejora en la animación.

En este episodio 3 tampoco hemos visto a Champa ni la explicación de por qué Pilaf y su banda son niños. Al margen de si esta escena estaba allí o allá; de si Toriyama pensó esto pero no lo hizo. No está del todo claro si con esta nueva serie estamos ganando más de lo que teníamos, o perdiendo cosas que ni siquiera sabíamos que teníamos. Ahora a esperar al Super Saiyan God en el episodio 4, y desear que ganemos en consistencia y perdamos de vista el debate inútil en torno a lo que es y no es canon.

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