Bloomberg Línea — El triunfo del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, es un salvavidas para la izquierda latinoamericana, que no había vencido en ninguna de las elecciones presidenciales desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en Estados Unidos. Sí, Lula es de izquierda y quizá ha sido el mayor representante de esta corriente política en la región. Y muestra del talante progresista de Lula son sus propuestas en materia de economía, seguridad y energía de cara a las elecciones. Para combatir la delincuencia, por ejemplo, se comprometió a fortalecer el Sistema Único de Seguridad Pública (SUSP) de Brasil, en lugar de apostar por megacárceles como el CECOT en El Salvador, como lo hizo Flávio Bolsonaro.
Además, prometió financiar el desarrollo económico con mayor progresividad tributaria, de modo que quienes tienen mayores ingresos paguen proporcionalmente más, y combatir las distorsiones del sistema tributario. Bolsonaro, en cambio, planteó reducir gravámenes a este sector de la población. Lula puso sobre la mesa desarrollar cadenas productivas vinculadas a la economía verde y avanzar hacia una “transición a una economía de bajo carbono”, al tiempo que garantizó trabajar en pro de la “deforestación cero” en la Amazonía. Bolsonaro, por su parte, propuso ampliar la explotación de hidrocarburos y procesar los minerales críticos en territorio nacional, aunque sin descuidar las energías limpias.
Lula remontó, pese a los pronósticos Lula, a quienes muchos dieron por vencido en las elecciones generales del 4 de octubre, cuando obtuvo menos votos que su principal rival a la presidencia, Bolsonaro, dio un timonazo a su campaña y remontó en el balotaje celebrado el domingo. A los 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores, se convirtió en el primer candidato en ganar en segunda vuelta tras sufrir una derrota en primera instancia desde que Brasil instauró el sistema electoral actual. Lula sumó el 51,79% de los votos válidos (64.256.232), mientras que Bolsonaro, 48,21% (59.826.041). Uno de los aspectos que impulsaron a Lula fue la aprobación en el Senado de la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas en Brasil, una iniciativa que impulsó el Ejecutivo.
Antes de que ese proyecto recibiera el visto bueno, la intención de voto por Lula era menor que la de Bolsonaro. Después, recortó la distancia hasta llegar a un punto de empate técnico, como expusieron las encuestas antes de que se abrieran las urnas. La hazaña de Lula fue celebrada por los únicos presidentes de izquierda en la región: la mexicana Sheinbaum, el guatemalteco Bernardo Arévalo y el uruguayo Yamandú Orsi. Progresistas que ya no están en el poder también festejaron lo sucedido: el colombiano Gustavo Petro, la argentina Cristina Fernández de Kirchner y el chileno Gabriel Boric, por ejemplo.
El expresidente colombiano Ernesto Samper sostuvo incluso que, con su victoria, “Lula se consagró como el Pelé del progresismo latinoamericano”. ¿Por qué la victoria de Lula es importante para la izquierda? El triunfo de Lula en Brasil, la mayor economía de América Latina, es calificada como un “dique de contención” contra la nueva ola de derecha regional y mundial, a juicio de Dawisson Belém Lopes, profesor de política internacional y comparada en la Universidad Federal de Minas Gerais. A saber: la centroderecha y la derecha vencieron en los dos últimos años en las elecciones de Colombia, Perú, Costa Rica, Honduras, Chile, Bolivia y Ecuador. “Brasil es el mayor dique de contención contra el fascismo que existe en el mundo de hoy. Gracias exclusivamente a su pueblo.
Hemos luchado demasiado para sostener, a uñas y dientes, la democracia en este país”, escribió el experto en X. El brasileño Oliver Stuenkel, analista del think tank Fondo Carnegie para la Paz Internacional y profesor universitario, indicó que la victoria de Lula pone fin a un paralelismo entre la política de Estados Unidos y la de Brasil. “Trump gana en 2016, Bolsonaro en 2018. Ambos pierden 4 años después, se niegan a reconocer los resultados; sus partidarios asaltan la capital. Luego, un titular octogenario se postula de nuevo.
Biden se retiró, Trump ganó; Lula se quedó, venció a Flávio”, escribió Stuenkel en X. Bolsonaro pidió anular las elecciones Bolsonaro pidió la anulación de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil argumentando una extensión de última hora del horario de votación, si bien fue solicitada tanto por Lula como por él. La campaña de Lula comenzó con peticiones específicas en Bahía, alegando falta de autobuses, y la de Bolsonaro hizo lo propio, solo que llevando estas solicitudes a São Paulo. En ese contexto, minutos después de que las urnas cerraran a las 5 de la tarde, hora local, el magistrado del Tribunal Supremo Cristiano Zanin ordenó que los centros de votación permanecieran abiertos dos horas más.
Sin embargo, aclaró posteriormente que esta decisión solo afectaba a los centros que aún estaban abiertos, ya que muchos ya habían cerrado. Después de su derrota, Bolsonaro dijo que “es imposible reconocer” los resultados electorales “en esas condiciones” y advirtió que solicitará la anulación de los comicios. “Cambió las reglas del juego en medio del juego”, dijo Bolsonaro haciendo referencia al magistrado Zanin.