Bloomberg Línea — La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil desató una fuerte corrección en los mercados financieros y dejó al descubierto el riesgo que los inversionistas habían descontado antes de la segunda vuelta. El dólar sube 8,99% frente al real brasileño, mientras que el Ibovespa cae 15%, después de que el mercado apostara por un triunfo de Flávio Bolsonaro y un cambio de rumbo en la política económica de la mayor economía latinoamericana. Lula obtuvo el 51,8% de los votos válidos frente al 48,2% de Bolsonaro. El resultado sorprendió a los operadores, que habían asignado una probabilidad cercana al 75% a una victoria del candidato opositor, según JPMorgan (JPM).
Para el equipo del banco estadounidense, “el desempeño superior de Brasil dependía de un cambio de política, pero conllevaba un riesgo que los mercados habían descontado”, pese a que las encuestas anticipaban una contienda ajustada. Así se ha comportado el Ibovespa JPMorgan y Citi advierten sobre los riesgos JPMorgan considera que la continuidad de Lula reduce las perspectivas de una transformación de la política económica, una expectativa que había sustentado su decisión de elevar la recomendación sobre Brasil a sobreponderar el 5 de octubre. El banco estima que las valoraciones bursátiles podrían retroceder desde un múltiplo de 9,7 veces las ganancias proyectadas a 12 meses hasta 8,3 veces, e incluso alcanzar las 7 veces si persiste el deterioro de las expectativas. La presión afectaría especialmente a las compañías vinculadas al consumo interno, las empresas pequeñas y aquellas con mayor endeudamiento.
Los exportadores, por el contrario, podrían mostrar mayor resistencia ante la depreciación del real. JPMorgan también advierte que “el punto de partida fiscal se ha deteriorado marcadamente durante la campaña”, tanto por las medidas ya adoptadas como por los nuevos compromisos electorales, una dificultad adicional para el próximo mandato de Lula. En deuda soberana, los analistas del banco redujeron su recomendación sobre Brasil a infraponderar. La entidad considera que los diferenciales crediticios todavía ofrecen margen para una corrección frente a otros emisores con calificación BB.
En divisas y tasas locales, JPMorgan redujo de sobreponderar a neutral su recomendación sobre Brasil. Para los rendimientos de la deuda local contempla un escenario bajista del 15,5%, aunque prefiere esperar antes de adoptar una posición más defensiva. Así se ha comportado el dólar en Brasil En crédito corporativo, mantiene su recomendación de sobreponderar los bonos brasileños con grado de inversión, pero rebajó a infraponderar los de alto rendimiento, ante su desempeño relativo reciente y el deterioro de las condiciones del mercado André Mazini, analista de Citi (C), sostuvo que “la victoria de Lula en la segunda vuelta debería ser recibida negativamente por el mercado, en nuestra opinión, ya que el resultado fue contrario a las expectativas de los inversores”. El banco identificó una reacción asimétrica entre los inversionistas: las pérdidas esperadas ante una victoria de Lula superaban ampliamente las ganancias previstas bajo un eventual triunfo de Bolsonaro.
Para UBS, el repunte previo de los activos brasileños descansaba sobre la expectativa de una administración favorable al mercado y un programa de consolidación fiscal rápido y contundente. Sin embargo, el banco considera que todavía no existen medidas concretas suficientes para justificar las valoraciones alcanzadas después de la primera vuelta. La entidad financiera prevé que las valoraciones del Ibovespa regresen a niveles anteriores a la primera vuelta electoral. El banco señala que la bolsa cotizaba a 9,6 veces las ganancias esperadas, sin reflejar plenamente los riesgos fiscales.
En renta fija, UBS contempla que el rendimiento real del bono brasileño indexado a la inflación con vencimiento en 2050 suba del 6,74% a por lo menos el 7,10%. También anticipa una reducción más lenta de la Selic si se retrasa el ajuste fiscal. La deuda y el ajuste fiscal El principal desafío para Lula será la situación de las cuentas públicas. UBS calcula que la deuda brasileña supera el 80% del PIB, mientras que el déficit fiscal ronda el 10%, parcialmente impulsado por el elevado costo de los intereses.
El banco estima que los compromisos de gasto anunciados durante la campaña ascienden a unos 300.000 millones de reales (US$56.600 millones), una carga adicional para una administración que deberá recuperar la credibilidad presupuestaria. Ver más: Victoria de Lula golpea a los activos de América Latina: así caen los mercados Para UBS, la recuperación de la confianza exige “un paquete concreto con medidas cuantificadas, no solo declaraciones de intenciones”, además de compensar los compromisos de gasto electoral y conseguir la aprobación del Congreso antes de finalizar el año. Morgan Stanley (MS) también identifica riesgos fiscales. Su previsión contempla un déficit primario del 0,7% del PIB en 2027 y una deuda bruta equivalente al 86,9%, aunque advierte que ambos indicadores podrían deteriorarse.
La entidad calcula que más del 91% del gasto público brasileño es obligatorio, una rigidez presupuestaria que limita la capacidad del Gobierno para contener las presiones fiscales sin reformas estructurales. Entre los compromisos identificados figuran BRL$22.700 millones (US$4.283 millones) adicionales para Bolsa Família, BRL$5.260 millones (US$992 millones) en menores ingresos por la prohibición de apuestas digitales y BRL$5.000 millones (US$943 millones) para Desenrola 3.0 durante 2027. Morgan Stanley advierte que, bajo un ajuste tardío y superficial, “la deuda bruta como porcentaje del PIB podría alcanzar el 106% en 2035”, según las simulaciones de sus economistas Thiago Machado y Ana Madeira. Los estrategas bursátiles Nikolaj Lippmann, Julia Nogueira y Marcos Rios sitúan su escenario bajista para el Ibovespa en 130.000 puntos hacia mediados de 2027, equivalente a 6,2 veces las ganancias esperadas, “bajo un escenario de deterioro continuo de la política fiscal”.
En el mercado de tasas, Ioana Zamfir y Sofía Palacios anticipan “una corrección de al menos 300 puntos básicos en las tasas DI, que debería producirse de manera escalonada”. Un mayor deterioro fiscal podría llevar al mercado a descontar nuevas alzas de la Selic. ¿Hasta dónde llegará la corrección? Benito Berber, analista de Natixis, identificó la responsabilidad fiscal como la principal preocupación de los inversionistas. En una encuesta realizada antes de las elecciones, el 76% de sus clientes señaló ese factor como su mayor inquietud.
La composición del Congreso también será determinante. Los partidos de centroderecha y derecha ampliaron su representación, una circunstancia que podría dificultar la aprobación de iniciativas del Ejecutivo. Natixis considera que las perspectivas del real dependerán de las intervenciones del Banco Central de Brasil, las condiciones financieras internacionales y los anuncios fiscales de la nueva administración. Bloomberg Economics, sin embargo, ofrece una lectura menos pesimista sobre las consecuencias económicas de la victoria de Lula.
Adriana Dupita y Jimena Zúñiga consideran que “hay buenas razones para esperar que la caída de los activos brasileños sea significativa, pero temporal”. Las economistas destacan que Brasil conserva fundamentos capaces de limitar el deterioro: crecimiento económico positivo, inflación dentro del margen de tolerancia, una balanza de pagos resistente y tasas de interés atractivas. También cuestionan que el resultado electoral justifique por sí solo un cambio radical en las expectativas fiscales, dado que ambos candidatos formularon promesas costosas sin detallar una trayectoria suficiente hacia el superávit. Bloomberg Economics prevé una consolidación fiscal gradual y moderada, independientemente de quién hubiera ganado las elecciones.
La atención de los bancos se desplazará ahora hacia el nombramiento del ministro de Hacienda, las primeras medidas presupuestarias, la respuesta del Congreso y las decisiones del Banco Central, cuya próxima reunión está prevista para el 4 de noviembre.