Carlos Alcaraz estrenó bigote en Shanghai como promesa por su triunfo en el torneo de Tokio. No le fueron tan bien las cosas en su traslado a China, cazado en su segundo partido por el belga Zizou Bergs. Se despidió desesperado por las pelotas y la pista, que maldijo por su bote irregular. Una rabieta que aabó en KO.
El murciano volvió quince días después a la competición, aun con su mostacho. Su tiempo de descanso y también preparación duró más de la cuenta por la cancelación de la exhibición Six Kings Slam, en Arabia Saudí. Ello abrió la puerta a su regreso al ATP 500 de Viena, que lo fichó para su cuadro. Un jovencito Alcaraz de 18 años cerró su estreno en la capital austríaca con unas semifinales, en las que cedió ante el luego campeón Alexander Zverev.
A sus 23 volvió con la misma energía, aunque ya con un historial por el que hubiera suspirado la mayoría de sus colegas. Con ganas de borrar el tropiezo ante Bergs, más doloroso aún por la forma, por las malas sensaciones experimentadas, Alcaraz encaró su segunda presencia en el indoor sobre pista dura de Viena con entereza, recuperando la senda del éxito. Era un inicio delicado para el actual nº 3 mundial, como se plasmó en la cancha. De entrada, en dieciseisavos, un reciente semifinalista del US Open, el ruso Karen Khachanov, 30 años y nº 24, muy rodado con los cuartos de Pekín y Almaty, los octavos de Shanghai.
Ante la dificultad, el recurso de la aniquilación total. Carlos Alcaraz, batiendo plusmarcas personales tras vencer al nuevo pupilo del ruso Andrei Chesnokov, exjugador top-10 ATP, por 6-4 y 7-6 (5) en 2h.04', clasificándose para octavos. Alcaraz venció por séptima vez consecutiva a Khachanov, es el primer 7-0 contra un rival ATP en su balance. Está 6-0 con el australiano Alex de Miñaur, el francés Arthur Rinderknech y el griego Stefanos Tsitsipas.
Mayor respeto infunde su racha en torneos de categoría 500. Un parcial de 22-0, no cede desde que perdiera la final del Godó 2025, ante el danés Holger Rune. Desde entonces, todo victorias, como en Queen's y Tokio 2025 y en Doha y Tokio 2026. Por el medio, un no presentado que no cuenta en su retirada en el último Godó por la lesión de muñeca.
Fresco de piernas por la obligada parada de casi cinco meses, desde su reaparición ha ganado 12 de 14 encuentros. El jueves afrontará los octavos contra el austríaco Jurij Rodionov (un posible rival del equipo español en los cuartos de la Copa Davis) o el georgiano Nikoloz Basilashvili. Ante Khachanov cambió de marcha, intensificó el ritmo cuando intuyó problemas no deseables. Entregó su saque, 2-3, tuvo cinco bolas de 2-4 Khachanov, un 40-0 y dos ventajas, pero dijo basta Alcaraz, que empezó a variar más su tenis, le dio un empujón para incomodar al ruso, que se acordó de su palmarés negativo con el murciano.
Parcial de 4-1 del español, set al saco por 6-4 en 52 minutos. Cambio absoluto de dinámica. Alcaraz, ya firme al mando con su derecha y restando más que su oponente. No sentenció con 3-2 y 15-40, dos bolas de break a favor.
En indoor hay que tener paciencia, entender que el saque del rival puede decidir en ese tipo de situaciones. Tal fue el caso. Mantuvo la línea alta de juego Alcaraz, hasta que llegó el golpe definitivo. Le costó rematar.
Se le escaparon tres bolas de match con 5-4. Aun más, perdió su saque a continuación (5-6). Al límite, la genialidad. Break en blanco y al tiebreak para completar con mucha magia (desde el 4-5) esta aniquilación para el recuerdo, ese 7-0 ante Khachanov, inédito en la carrera del murciano, y ese 22-0 en competiciones ATP 500.
Alcaraz recurrió a su talento desbordante en situaciones límite, cuando veía que se escapaba la opción de rematar el triunfo en dos sets, que era su objetivo principal. Khachanov le presenta batalla, siempre la acaba controlando el murciano. Alcaraz empezó bien su trepidante final de campaña en territorio europeo y bajo cubierta: Viena, París, ATP Finals de Turín y Final a 8 de Copa Davis. Todo ello hasta el 29 de noviembre, día en que se decidirá quién se queda la 'ensaladera de plata'.