“Chile participa en este debate guiado por los mismos principios que han orientado su política exterior bajo gobiernos de distintos símbolos: respeto al derecho internacional, confianza en el multilateralismo y defensa de los derechos humanos”, dijo el representante de la nación sudamericana. Afirmó que su país es una economía abierta, integrada al mundo y cree en el libre comercio entre las naciones como el motor de desarrollo y bienestar. Cree también en un orden internacional basado en reglas, dijo, y señaló que la Carta de las Naciones Unidas confía solo al Consejo de Seguridad la responsabilidad de determinar cuándo y cómo la comunidad internacional adopta medidas coercitivas. Es por ello que Chile no ha respaldado ni respalda las medidas económicas, comerciales y financieras unilaterales, aseguró.
Añadió que las políticas de amplio alcance de este tipo terminan recayendo sobre los más vulnerables de la población civil. Sin embargo, el representante chileno consideró que las dificultades enfrentadas hoy por la familia cubana no se deben únicamente a factores externos, sino a lo que calificó como “restricciones a las libertades”. Evitó referirse a los daños que el bloqueo de casi 70 años y específicamente el cerco petrolero impuesto por el presidente Donald Trump en enero pasado, están ocasionando en estos momentos a la población por los cortes de energía y las afectaciones a la salud, la educación, la alimentación y todos los sectores de la sociedad. Previo al debate, la Misión Permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas y las embajadas de ese país alrededor del mundo ejercieron presiones para intentar alterar la voluntad soberana de los Estados miembros y debilitar los tradicionales niveles de apoyo alcanzados por la resolución cubana.
En Chile la semana pasada la Premio Nacional de Derechos Humanos, Alicia Lira, entregó a nombre del Movimiento de Solidaridad una carta dirigida al presidente José Antonio Kast, donde le pide votar en ONU contra el bloqueo estadounidense a Cuba. La misiva, solicita al mandatario seguir la histórica política exterior del país que durante décadas ha respaldado, bajo gobiernos de distinto signo, la resolución de la Asamblea General por el fin del cerco económico, comercial y financiero. rgh/car