Coches Eléctricos La Toyota que revolucionó la industria con sus híbridos volverá a hacerlo en un año con las baterías de 1.000 km de sus coches eléctricos El acuerdo entre Toyota y Sumitomo tiene como objetivo implementar las primeras baterías sólidas en los coches eléctricos de calle a partir del año 202-2028. Toyota se saltó la primera generación de coches eléctricos pero quiere revolucionar los actuales con sus baterías sólidas. Gonzalo García 28/10/2026 05:00 Actualizado a 28/10/2026 05:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Las baterías de estado sólido llevan años considerándose el gran salto tecnológico que necesita el coche eléctrico. Sobre el papel prometen resolver algunos de sus principales inconvenientes actuales, como la autonomía, los tiempos de recarga y la degradación con el paso de los años. Sin embargo, trasladar esa tecnología desde el laboratorio hasta una línea de producción ha resultado mucho más complejo de lo previsto. Las dos compañías han desarrollado un nuevo material catódico de alta durabilidad para baterías de estado sólido.
Toyota y Sumitomo dan el paso definitivo hacia la producción industrial Toyota quiere ser el primer fabricante en conseguirlo a gran escala. Para ello ha reforzado su colaboración con Sumitomo Metal Mining , una de las compañías japonesas con mayor experiencia en el desarrollo de materiales para baterías, con el objetivo de fabricar en serie uno de los componentes más críticos de las futuras baterías de estado sólido: el material del cátodo. Si la hoja de ruta se cumple, los primeros coches eléctricos de la marca equipados con esta tecnología llegarán al mercado entre 2027 y 2028. El nuevo acuerdo entre ambas compañías tiene un objetivo muy concreto: desarrollar y fabricar en masa materiales catódicos específicos para baterías de estado sólido destinadas a vehículos eléctricos de batería.
Aunque Toyota es la empresa que diseña la batería y el vehículo, Sumitomo aporta uno de sus principales activos tecnológicos: una tecnología patentada de síntesis de polvo que permite fabricar materiales catódicos con una elevada resistencia al desgaste. Esta especialización no es casual. La compañía japonesa acumula más de dos décadas suministrando materiales para baterías utilizadas en numerosos vehículos electrificados. El reto es enorme porque el cátodo es uno de los elementos que más condiciona el rendimiento, la durabilidad y el coste final de una batería.
Conseguir un material capaz de soportar miles de ciclos de carga y descarga sin degradarse supone uno de los mayores avances para hacer viable la producción en serie de las baterías de estado sólido. Una colaboración que comenzó hace años El acuerdo anunciado ahora es la culminación de un trabajo conjunto iniciado alrededor de 2021. Desde entonces, los equipos de investigación de ambas empresas han tratado de resolver uno de los principales problemas detectados en este tipo de baterías: la degradación progresiva del material catódico durante los ciclos de carga y descarga. Como resultado de esa investigación, Toyota y Sumitomo aseguran haber desarrollado un nuevo material catódico de alta durabilidad específicamente diseñado para baterías de estado sólido.
El siguiente paso consiste en convertir ese desarrollo de laboratorio en un proceso industrial estable y económicamente viable. Para lograrlo, ambas empresas seguirán trabajando en cuatro aspectos fundamentales: aumentar el rendimiento energético, mejorar la calidad del material, incrementar la seguridad y reducir los costes de fabricación. Ese último punto resulta especialmente importante. Las baterías de estado sólido ofrecen ventajas evidentes frente a las actuales de ion-litio con electrolito líquido, pero su fabricación continúa siendo considerablemente más compleja y costosa.
Prototipo de batería sólida de Toyota. Así son los coches eléctricos con esta tecnología Toyota lleva varios años adelantando las prestaciones que espera conseguir con su primera generación de baterías de estado sólido. Entre los objetivos anunciados por la compañía destacan autonomías superiores a los 1.000 kilómetros bajo ciclo WLTP, tiempos de recarga del 10 al 80 % cercanos a los diez minutos y una mayor densidad energética, lo que permitirá fabricar baterías más compactas y ligeras. A estas ventajas se suma una vida útil potencialmente superior a la de las baterías actuales gracias a una menor degradación de sus componentes internos.
Además, al sustituir el electrolito líquido inflamable por uno sólido, también mejora la seguridad frente al sobrecalentamiento. No obstante, la propia Toyota ha reconocido en varias ocasiones que la producción inicial será limitada. La prioridad será demostrar la viabilidad industrial antes de ampliar la fabricación a gran escala y reducir costes para extender la tecnología a modelos más asequibles. Las baterías sólidas son una panacea para el coche eléctrico que se está haciendo esperar. 2027 será el año clave para Toyota La firma japonesa mantiene su calendario y continúa apuntando a un lanzamiento comercial entre 2027 y 2028.
Ese periodo marcará el inicio de una nueva generación de coches eléctricos que aspiran a eliminar buena parte de las barreras que todavía frenan su adopción masiva. El acuerdo con Sumitomo no supone únicamente el suministro de materiales para una batería. Representa uno de los pasos industriales más importantes dados hasta ahora por Toyota para convertir una tecnología prometedora en un producto comercial. La carrera por las baterías de estado sólido también incluye a fabricantes como Nissan, Honda, BMW, Mercedes-Benz o Volkswagen, pero Toyota quiere ser la primera en llevarlas al mercado de forma práctica.
Si consigue cumplir el calendario previsto, el periodo 2027-2028 podría convertirse en uno de los momentos más importantes de la historia reciente del coche eléctrico. Temas Toyota baterias de estado solido Coches Eléctricos