En una carta abierta dirigida a la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), a las delegaciones de los Estados miembros, a los defensores de los derechos humanos y a la opinión pública internacional, la entidad reclamó un respaldo unánime y contundente a la resolución contra esa política. El documento, fechado este 27 de octubre en Porto Alegre, sostiene que el cerco unilateral impuesto a Cuba tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959 atenta contra la soberanía, el desarrollo y la autodeterminación del pueblo cubano. Lejos de constituir una mera disputa bilateral, la asfixia económica representa, según la declaración, una violación sistemática de los principios fundamentales del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, incluidos la soberanía de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos y la libertad de comercio internacional. Además, la asociación subraya que las consecuencias de esa política afectan la vida cotidiana de más de 10 millones de personas.
La persecución financiera y las restricciones al suministro de combustibles, advierte, paralizan servicios esenciales, amenazan el sistema de salud, dificultan el transporte público, desestabilizan el abastecimiento de energía y restringen la producción de alimentos y de recursos estratégicos, como el níquel. El documento también denuncia las afectaciones al derecho a la salud y a la cooperación humanitaria, en particular, los obstáculos para adquirir insumos hospitalarios indispensables y los intentos de sabotear las brigadas médicas cubanas, que históricamente llevan solidaridad, atención y esperanza a las poblaciones más vulnerables del planeta. “Castigar a un país que salva vidas es contradecir los valores fundacionales de la propia ONU”, afirma el texto, que cuestiona que se prive a una nación de comerciar libremente con el resto del mundo y adquirir bienes básicos para la subsistencia de su población. La agrupación considera que imponer deliberadamente condiciones de vida que impidan el acceso a alimentos, medicamentos y energía atenta directamente contra la dignidad humana. Ante la votación de la resolución en la Asamblea General, la asociación pidió a los países que se pronuncien sin omisiones ni ambigüedades por la condena y el desmantelamiento total de todas las medidas coercitivas unilaterales contra el territorio cubano. “Cuba no es una amenaza para nadie.
Cuba es un país soberano que tiene el derecho inalienable de construir su propio destino en paz”, expresa la carta. mem/mar