El mecanismo parte de una idea sencilla: vamos a ver cómo funciona. Pagas un extra al comprar la bebida y lo recuperas cuando llevas el envase vacío de vuelta al comercio. La puesta en marcha responde al calendario fijado por la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, que concedió dos años para implantar este sistema después de que España no alcanzara los objetivos de recogida de envases en 2023. ¿Cuánto hay que pagar por cada envase en el supermercado y cómo recuperas el dinero? Al comprar agua, refrescos o zumos, pagarás al menos 10 céntimos adicionales por cada envase.
Esa cantidad funciona como una garantía vinculada al recipiente: no puede superar el valor de reposición del envase en caso de pérdida, y queda pendiente de devolución hasta que el envase regresa al circuito previsto para su tratamiento. El reembolso llega una vez que el establecimiento acepta el envase vacío. La fórmula concreta puede variar de un comercio a otro: entre las opciones planteadas están los vales para futuras compras, el descuento aplicado directamente en caja o el reintegro en efectivo de la cantidad abonada. La fórmula definitiva dependerá de cómo organice cada cadena el sistema cuando empiece a funcionar, pero la base será siempre la misma: si devuelves el recipiente, recuperas el dinero que adelantaste al comprarlo.
Esto significa que, compres el pack de agua que compres, pagarás esa fianza por cada unidad, y solo la recuperarás cuando el envase llegue de vuelta al punto de recogida. ¿Qué envases incluye el sistema de depósito? El SDDR afecta a botellas de plástico, latas y briks de bebidas de hasta tres litros, un circuito que hasta ahora dependía sobre todo del contenedor amarillo. Cada uno de estos formatos pasa a tener un valor económico propio, desde un pack de agua mineral hasta un refresco de tamaño familiar o un brik de zumo, y pagarás esa cantidad adicional por cada unidad que compres, sea cual sea la marca o el tamaño dentro de ese límite de tres litros. Para los formatos incluidos, tendrás que conservar el envase si quieres recuperar el dinero, en lugar de depositarlo directamente en el contenedor amarillo nada más consumir la bebida.
En todos los casos, la cantidad que adelantas al pagar solo se recupera cuando el recipiente vuelve al circuito de recogida previsto para él, así que merece la pena guardarlo hasta encontrar un punto de devolución. Cómo devolver el envase: requisitos para que la máquina lo acepte Podrás devolver el envase de forma manual en los establecimientos adheridos o a través de máquinas automáticas capaces de identificar cada envase mediante su código de barras y registrar la entrega. Para que la máquina lo valide, no debes entregarlo aplastado y la etiqueta tiene que seguir siendo visible, ya que ambos elementos permiten reconocerlo. Cadenas como Mercadona ya aplican este modelo en sus tiendas de Portugal, donde devolver el envase forma parte de la compra habitual y el reembolso se gestiona en el mismo punto donde has hecho la compra.
La intención en España es la misma: que el proceso se integre en tu rutina de supermercado sin obligarte a desplazarte hasta puntos de recogida alejados o instalaciones específicas para cada devolución, de forma que entregar el envase vacío sea tan sencillo como pagar la bebida al principio. ¿Qué cambia para consumidores y comercios respecto al modelo actual? Hasta ahora, la mayoría de estos envases terminaban directamente en el contenedor amarillo sin ninguna contrapartida económica para quien los tiraba. Con el SDDR, los formatos incluidos tendrás que conservarlos si quieres recuperar el dinero adelantado, lo que introduce una relación económica directa entre tú y el recipiente: si lo tiras sin devolverlo, pierdes la fianza pagada en caja, algo que no ocurría con el reciclaje tradicional. Los establecimientos también asumen un papel nuevo dentro de este modelo.
Supermercados y otros comercios incluidos en el sistema deberán ofrecer puntos de devolución, ya sea mediante atención personal o con máquinas específicas, lo que supone incorporar la recepción de envases vacíos a su actividad habitual y destinar personal o espacio a gestionarla durante el horario de apertura. En otros países europeos donde ya funciona un sistema parecido, devolver los envases al hacer la compra forma parte de la rutina, y ese es precisamente el modelo que se pretende trasladar al mercado español. Por qué se pone en marcha ahora y qué objetivo marca la ley para 2029 El SDDR se activa después de que España no cumpliera los objetivos de recogida de envases fijados para 2023, lo que obligó a introducir un sistema capaz de mejorar esos resultados. La obligación de ponerlo en marcha surge directamente de la Ley 7/2022, que fija el SDDR como mecanismo para corregir ese déficit y avanzar hacia los objetivos de la economía circular.
La propia ley marca además una meta concreta: alcanzar una tasa de recogida del 90% de los envases de plástico antes del 1 de enero de 2029.