Si existe una personalidad que no teme experimentar con su estilo esa es Rosalía. La cantante española se ha dado la oportunidad de experimentar con la moda y con su imagen, dentro y fuera del escenario, dejándose ver en muchas ocasiones con los productos y lanzamientos más deseados de la temporada. Asidua a las primeras filas de los desfiles más exclusivos y tras haber terminado con éxito su gira Lux Tour, en esta ocasión Rosalía se dejó ver por las calles de Nueva York con el que sería hasta la fecha, uno de sus looks más llamativos y experimentales. Rosalía lleva los maxi bolsos al siguiente nivel Lo más llamativo no consistió en su ropa, un vestido negro de tirantes, ajustado y minimalista, sino en sus accesorios.
Lo primero que atrapó la mirada fue el bolso XXXL que llevaba en el hombro, de dimensiones no vistas antes en un accesorio para llevar en el día a día. La pieza lleva la firma de Dana Toder, diseñadora independiente que trabaja la relación entre la ropa, la identidad y las emociones a través de lanzamientos con pocas piezas, de materiales naturales o reciclados, elaborados en talleres locales. El modelo nació de su colaboración con Liz Conze para la película Kräke, un origen que la convierte en algo más cercano a una pieza de autor que a un accesorio de temporada. Para los pies, la cantante eligió continuar con su estética inspirada en el ballet con unas balerinas elevadas sobre una plataforma y una plataforma de acrílico.
Son de la colección primavera-verano 2009 de Junko Shimada, un hallazgo de archivo que confirma el gusto de Rosalía por rescatar piezas con historia para darles una segunda vida. Fiel a una estética que desafía las convenciones, Rosalía ha hecho de la experimentación una de sus principales señas de identidad, explorando siluetas inesperadas, volúmenes dramáticos y combinaciones que transitan entre lo urbano, lo vanguardista y lo teatral. En contraste con piezas escultóricas, la intérprete de “La Perla” ha encontrado en la estética inspirada en el ballet una herramienta poderosa para diferenciar su estilo, incluso sobre el escenario, con piezas femeninas como ballerinas y faldas tutú, que contrastan con siluetas con plumas, bolsos, sastrería, accesorios maximalistas y su atrevido diseño de cabello.