Hace exactamente un mes, Christa Pike estaba por terminar su larga espera en el llamado ‘corredor de la muerte’ en luego de hacer sido condenada en 1996 por un brutal asesinato en Tennessee. Sin embargo, su ejecución falló pues, aunque recibió dos dosis letales, éstas no surtieron efecto y terminó siendo hospitalizada. Ahora, la convicta de 50 años ha roto el silencio tras aquella experiencia y ha confesado tener dolor en su “mente y alma”. “Hace un mes, el 30 de septiembre, entré en la cámara de ejecución de la prisión masculina de Riverbend preparada para morir”, dijo Christa en una declaración difundida por sus abogados y publicada por People. “Había aceptado mi destino. Les había expresado mi gratitud a quienes me amaron, me apoyaron y estuvieron a mi lado durante todos estos años.
También les dije a quienes estaban en la sala y presenciaron mi ejecución que los dejaba con amor y compasión”, continuó. “Varios días después, desperté sola en un hospital, confundida y con dolor”, agregó. “Desde esa noche, no ha habido un solo momento en que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos.
Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar. Y el dolor no es solo físico. Hay dolor en mi mente y en mi alma”, admitió.
Christa dijo sentirse “profundamente dolida por la incompetencia” que rodeó su fallida ejecución. El mes pasado, las autoridades del estado de Tennessee le administraron dos dosis de pentobarbital (fármaco que actúa como un potente depresor del sistema nervioso central), pero sorpresivamente las sobrevivió, la ejecución fue cancelada y ella fue enviada al hospital, donde permaneció en estado crítico durante varios días. “Me estoy recuperando y sé que me estoy fortaleciendo. Pero sanar no es lo mismo que estar bien”, reconoció Pike. “Desde aquella noche, he estado prácticamente aislada en la enfermería de la prisión, lejos de otras personas y de las relaciones humanas que tanto significan para mí”, agregó Christa, quien fue dada de alta del hospital el 10 de octubre y enviada de vuelta a la cárcel. Christa dijo estar buscando un sentido a lo ocurrido y dijo sentirse conmovida por el apoyo que recibido en las últimas semanas. “No sé cómo sobreviví a esa noche.
No sé qué me depara el futuro. Algunos días, encontrar esperanza es más difícil que otros. Por ahora, intento sanar, un día a la vez. Y me aferro al amor y la bondad de tantas personas que me han recordado que no estoy sola”, expresó.
La falla en la ejecución de Christa provocó la renuncia inmediata del comisionado de correccionales, Frank Strada, mientras que el gobernador del estado, Bill Lee, ordenó una revisión independiente del protocolo y suspendió todas las ejecuciones programadas para el resto del año. Aunque la condena de Pike sigue legalmente vigente, hasta ahora no se ha fijado un nuevo procedimiento. ¿Por qué condenaron a muerte a Christa Pike? Christa Pike fue condenada a muerte por el secuestro, tortura y asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años, en enero de 1995 en Knoxville, Tennessee. En aquel entonces, la hoy convicta tenía 18 años y trabajaba junto a la víctima en un centro de formación laboral para jóvenes.
Según determinaron los fiscales en aquel momento, el crimen fue motivado por los celos, pues Christa creía que su compañera quería acercarse a su novio, Tadaryl Shipp, de 17 años. Junto a Shipp y otra compañera llamada Shadolla Peterson, Pike llevó con engaños a Slemmer a una zona boscosa y apartada del campamento, donde la atacaron y torturaron de manera prolongada con un arma punzocortante y un trozo de asfalto. Los detalles del brutal crimen causaron un gran impacto mediático y la condena pública. Mientras que Christa fue condenada a muerte (convirtiéndose en la mujer más joven en entrar al corredor de la muerte en Estados Unidos), Tadaryl Shipp fue sentenciado a cadena perpetua y evitó la pena de muerte por ser menor de edad en el momento del asesinato.
La otra implicada, Shadolla Peterson, testificó contra ellos y obtuvo libertad condicional.