Luego de haber tenido un 2025 excepcional y empezar muy bien el 2026, la onza de oro troy se viene desplomando y su precio actual (en torno a los US$3.900) está un 28% por debajo del techo de más de US$5.400, alcanzado a finales de enero. “El oro cayó por debajo de los US$3.900 la onza y tocó su nivel más bajo desde octubre de 2025, en un contexto en el que el aumento de los precios de la energía y las persistentes preocupaciones inflacionarias reforzaron las expectativas de que las tasas de interés de Estados Unidos se mantendrán elevadas durante más tiempo”, detalla la web TradingEconomics. El sitio especifica que los principales bancos centrales, entre ellos la Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo, mantuvieron sin cambios las tasas esta semana, pero dejaron en claro que la lucha contra la inflación todavía no terminó y destacaron los riesgos derivados del fuerte aumento de los costos energéticos. Al mismo tiempo, los datos publicados el jueves en Estados Unidos mostraron una aceleración de la inflación en septiembre, acompañada por un repunte de los precios subyacentes. Esto fortaleció las expectativas de una posible suba de tasas de la Fed en diciembre. “El oro también se vio presionado por una fuerte liquidación de acciones tecnológicas, impulsada por las preocupaciones sobre el aumento del gasto vinculado con la inteligencia artificial”, añade TradingEconomics.
Y concluye: “Esto podría haber desencadenado ventas forzadas y llamados de margen en distintos mercados”. En paralelo a lo señalado, los precios del petróleo subieron ante el temor a una escalada del conflicto en Medio Oriente, mientras que la demanda física de oro en los principales mercados asiáticos continuó siendo débil. Mirada técnica “La presión bajista responde principalmente a las expectativas de mayores tasas de interés en Estados Unidos, luego de que la Reserva Federal mantuviera un tono restrictivo y el petróleo superara los US$103 por barril, aumentando los riesgos inflacionarios”, indicó Lucas Santillán, analista de mercados en Capitaria. Por otro lado, Santillán remarcó que la corrección se extiende a otros activos como la plata, el bitcoin o las acciones mineras, “reflejando una venta generalizada y una mayor búsqueda de liquidez por parte de los inversionistas”.
Desde una perspectiva técnica, el oro mantiene una estructura bajista en gráficos diarios y semanales, cotizando por debajo de sus principales medias móviles y registrando máximos y mínimos descendentes, explicó Santillán. Tras perder la barrera de los US$4.000, el metal aceleró sus caídas hasta la zona de US$3.890–3.900, que representa su soporte inmediato. Una ruptura sostenida podría abrir espacio hacia los US$3.845 y posteriormente US$3.780, mientras que un rebote técnico enfrentaría resistencias en los US$4.000–4.030. Aunque los indicadores muestran condiciones de sobreventa, el sesgo de corto plazo continúa siendo bajista.