Lina Mondragón, gerenta de Acción Climática y Biodiversidad Positiva del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), ha reclamado más financiación para conservar la biodiversidad y reforzar la adaptación al cambio climático en América Latina y el Caribe. La responsable se ha pronunciado tras la 17 Conferencia de las Partes sobre biodiversidad (COP17), celebrada en Ereván, Armenia. En el marco de la cumbre, CAF anunció que había alcanzado cerca de 780 millones de dólares en financiación azul en menos de un año y medio. La cifra equivale al 31% del compromiso del banco de destinar 2.500 millones de dólares a este ámbito para 2030.
Financiación para la biodiversidad y participación regional Mondragón señaló que en las negociaciones de la COP17 seguía abierto el debate sobre cómo movilizar financiación pública y privada y qué instrumentos podían canalizar recursos hacia la protección de la biodiversidad. La cuestión, explicó, ya había ocupado un lugar destacado en la COP16 de Cali, Colombia, y continúa vigente ante el retraso en el cumplimiento de la meta. Durante la cumbre, CAF trabajó con secretarios de medioambiente brasileños. Mondragón también destacó la participación de administradoras y gobernadoras colombianas que viajaron a Ereván para dar visibilidad a la perspectiva de los territorios.
El banco, añadió, puso el foco en cómo vincular de manera práctica el trabajo científico y el financiero. La responsable defendió que la biodiversidad y el capital natural de América Latina pueden contribuir a la competitividad de la región y a su posicionamiento internacional, entre otras vías, mediante la bioeconomía. También relacionó la cumbre sobre biodiversidad con la Cumbre del Clima, prevista del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, y planteó que las soluciones basadas en la naturaleza pueden contribuir a responder al cambio climático y mejorar la resiliencia de las infraestructuras. El capital natural de América Latina Según Mondragón, América Latina alberga cerca del 50% de la biodiversidad mundial .
La región puede contribuir a la protección de la naturaleza, a la reducción de la temperatura global y a la resiliencia de los ecosistemas, sostuvo. También advirtió de que estos no se ajustan a las fronteras político-administrativas. La gerenta consideró necesario generar incentivos para que América Latina participe activamente en las conversaciones internacionales y pueda impulsar iniciativas. En ese marco, describió a CAF como una plataforma para conectar a los países de la región y trasladar sus propuestas al ámbito global mediante los mecanismos de financiación propios de un banco de desarrollo.
Mondragón pidió incorporar a las cumbres climáticas a las entidades capaces de llevar financiación a los proyectos sobre el terreno. Entre ellas mencionó bancos nacionales, agencias de fomento, bancos multilaterales de desarrollo y actores privados. Su participación, apuntó, puede facilitar que los recursos lleguen a más proyectos y con mayor rapidez. Inversión privada, biodiversidad y adaptación climática Para atraer inversión privada a proyectos de bionegocios y restauración, la responsable planteó integrar el valor de la naturaleza y la resiliencia en las estructuras financieras.
Las soluciones basadas en la naturaleza, por ejemplo, pueden proteger infraestructuras y reducir riesgos para una inversión. No obstante, medir ese valor continúa siendo complejo. Mondragón atribuyó a los bancos de desarrollo un papel en la traducción de esos beneficios en elementos concretos de las operaciones financieras. CAF se apoya en la ciencia y en la colaboración con investigadores para generar información que permita a inversores y otros agentes incorporar la biodiversidad y la resiliencia en sus decisiones de inversión y en la gestión de riesgos.
La adaptación al cambio climático es una prioridad para América Latina por la vulnerabilidad de la región ante fenómenos climáticos que, según Mondragón, la afectan cada vez con más frecuencia. La responsable señaló que esa prioridad no resta importancia a la mitigación. CAF impulsa la gestión del riesgo de desastres y la cooperación entre países mediante el intercambio de información, la atención de emergencias y la generación de conocimiento para orientar decisiones nacionales, regionales y locales. El banco también refuerza su oferta con líneas contingentes, seguros y mecanismos de transferencia del riesgo.
Como ejemplo, Mondragón citó el canje de deuda por naturaleza de El Salvador, en el que CAF participó junto con otras entidades. La operación permitió generar ahorros destinados al saneamiento y a la resiliencia del río Lempa, fuente de agua para San Salvador. CAF incorpora criterios climáticos y de resiliencia en sus operaciones y tiene como objetivo que la financiación verde represente el 50% de sus aprobaciones en 2030 . Entre sus anuncios figura, además, un apoyo de 1.000 millones de dólares a países de América Latina y el Caribe para afrontar el fenómeno de El Niño, mediante distintos instrumentos de financiación ajustados a las necesidades de cada país.