La nómina de 20 jugadores, divulgada por la Federación de Béisbol de Puerto Rico, combina brazos de experiencia internacional y jóvenes talentos que buscarán prolongar el crecimiento de una generación que ya demostró su capacidad para competir entre los mejores. El conjunto boricua estará dirigido por Juan Igor González, exjugador de Grandes Ligas y dos veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana, quien encontró en esta categoría un escenario para trasladar su experiencia y conducir a la Isla hasta el subcampeonato mundial de 2024, su mejor resultado histórico en la competición. Entre las piezas de mayor interés aparecen el jugador de cuadro Randal Díaz, vinculado a la organización de los Nacionales de Washington, y el lanzador Jorhan Laboy, quien aporta experiencia en anteriores compromisos internacionales, junto a Omar Meléndez, Byron Madero, Ibrahim González, Lucas Vega y Ramón Rodríguez, integrantes de un cuerpo de serpentineros llamado a sostener las aspiraciones del conjunto. En el apartado ofensivo también sobresalen Harold Laracuente, Yammier Carrero, Javier Crespo, Juan Cruz y Jamal George, dentro de una alineación que buscará combinar velocidad, contacto y capacidad para producir carreras en los momentos de mayor presión.
González contará con Rafy Montalvo como entrenador de lanzadores, Rickchie Borrero en funciones de coach de banca, Wilfredo «Cano» Vélez al frente del bullpen, Dennis Pérez como responsable de la primera base y Roberto «Bebo» Peña en la tercera. La historia reciente ofrece argumentos para alimentar las expectativas, pues Puerto Rico terminó octavo en 2018 y noveno en 2022, antes de protagonizar su gran irrupción en China 2024, cuando alcanzó la final y cedió 0-5 ante Japón para quedarse con la medalla de plata, primera de ese metal para la Isla en la categoría. Aquel resultado cambió la dimensión competitiva de los boricuas y convirtió a esta nueva generación en una selección con credenciales para aspirar a los puestos de privilegio, aunque el camino nicaragüense exigirá volver a demostrarlo sobre el terreno. Puerto Rico integrará el grupo A, junto a Nicaragua, Panamá, Australia, República Checa y China Taipéi, una llave que promete enfrentamientos de alto voltaje y en la cual cada victoria puede resultar determinante para avanzar a la siguiente fase.
Con el recuerdo de la plata todavía vivo y la dirección de un hombre acostumbrado a los grandes escenarios, los puertorriqueños desembarcarán en Nicaragua con una misión que trasciende la clasificación: demostrar que su irrupción en la élite juvenil del béisbol mundial no fue una aventura pasajera, sino el comienzo de una historia con nuevos capítulos por conquistar. ga/blc