Ju-On: Origins es una serie que tiene todo lo necesario para pasar un buen susto —y en varios sentidos— durante esta temporada oscura. La miniserie consta de seis episodios con una duración de alrededor de 30 minutos cada uno, así que puedes maratonearla sin problemas. Además, está disponible en Netflix, por lo que resulta muy accesible para ver en casa. No obstante, Ju-On: Origins no es apta para todo público debido a que incluye escenas explícitas de violencia física, psicológica y aborda temas crudos como relaciones de pareja abusivas, infidelidades y fijaciones destructivas.
Te recomendamos: Top 5 anime para comenzar a prepararte para la Spooky Season. A esto se suma su condición de precuela de la franquicia cinematográfica de Ju-On; si deseas conocer los antecedentes de la casa maldita, definitivamente debes ver esta entrega. Cabe mencionar que no se limita al horror tradicional de espíritus errantes y vengativos (onryō) que buscan culminar un ciclo de rencor, sino que añade un dinamismo narrativo al estilo de Dark: estamos ante un vórtice temporal que sorprende por completo. La casa de Ju-On: Origins absorbe a vivos y muertos, conectando de manera siniestra sus líneas temporales a través de recuerdos reprimidos que coinciden con desapariciones y tragedias que causaron conmoción e indignación a nivel nacional.
Distintos personajes convergen en Ju-On: Origins e inevitablemente entre sí mientras se desvela la maldad humana en su máxima expresión. La cronología se sitúa entre 1988 y 1997, un periodo que sacudió a la sociedad japonesa con crímenes de enorme impacto mediático. Te recomendamos: Spooky season: anime que te permitirá ver diferente a los fantasmas ¡y aparece un gatito! Ju-On: Origins, ¿está basada en hechos reales?
Sí, la serie de Ju-On: Origins utiliza como trasfondo diversos crímenes y sucesos históricos ocurridos en Japón durante esa década: - El secuestro y feminicidio de Junko Furuta (1988-1989): Un caso que continúa causando conmoción a nivel internacional. Cuatro jóvenes con nexos con la yakuza secuestraron a la estudiante y la sometieron a torturas extremas durante semanas en una vivienda en Tokio, manteniéndola cautiva sin que los adultos en el piso inferior intervinieran, pese a las desesperadas labores de búsqueda de su familia. - Los crímenes de Tsutomu Miyazaki (1988-1989): Conocido mediáticamente como el “Asesino de Niñas” o “Asesino serial M”, perpetró el secuestro y homicidio de cuatro menores de edad en Saitama y Tokio. El hallazgo de miles de cintas en su habitación detonó un fuerte estigma social hacia el aislamiento y la cultura otaku en los medios de la época. - El asesinato de la mujer embarazada de Nagoya (1988): Un caso de violencia extrema jamás esclarecido por la policía, donde una mujer embarazada fue estrangulada en su domicilio; el agresor le extrajo al feto y colocó un teléfono de disco y un llavero dentro del abdomen. De manera milagrosa, el bebé logró sobrevivir y fue puesto bajo resguardo con una identidad protegida. - La crisis social de 1995: Para acentuar el clima tenso de la época, Ju-On: Origins incorpora referencias al atentado terrorista con gas sarín en el metro de Tokio —perpetrado por la secta Aum Shinrikyo— y al Gran Terremoto de Hanshin-Awaji (terremoto de Kobe), reforzando un entorno nacional de vulnerabilidad y duelo colectivo.
Estos hechos históricos fungen primordialmente como la base conceptual que nutre la historia: la trama no recrea de manera idéntica los expedientes policíacos, pero sí recurre al imaginario colectivo para construir un vórtice sobrenatural donde los horrores reales y la maldición de la vivienda quedan sellados en una espiral perturbadora que parte de eventos reales, por increíbles que parezcan. No te pierdas nuestro contenido de noticias y artículos especiales en Google News.