La NBA no le hace ascos a acortar los partidos

La NBA no le hace ascos a acortar los partidos

Algo tiene que cambiar en la NBA. Es insostenible que, año tras año, las lesiones se conviertan en el leitmotiv de cada temporada. Cada vez más pronto. En este inicio, ya se han registrado un máximo de 79 jugadores lesionados de forma simultánea.

Un disparado 15% del total de la competición. Cada equipo sigue disputando 82 partidos como se lleva haciendo desde 1967. Pero la exigencia física de estos se ha disparado, haciendo que los jugadores se vean expuestos a continuas acciones de alta demanda como arrancadas, saltos y giros que acaban penalizando tejidos conjuntivos, músculos y tejido óseo. Adam Silver, que muchas veces ha esgrimido la ausencia de evidencia científica ante esta norma de causalidad, parece que está siendo consciente del problema que maneja.

Tocar los 82 partidos es una línea roja. Ninguna competición del deporte de masas tiende a reducir el número de encuentros. Más bien, como han ejemplificado la NFL, la F1 o el fútbol internacional, la tendencia es jugar cada vez más. Es un asunto simple: a más partidos, más facturación.

Y la NBA, por cada uno de los 1.230 que se disputan en el curso regular, factura más de 2 millones de dólares de media que se hinchan hasta los 6 en mercados como Nueva York y Los Angeles. Esto deja una única solución que, por si fuese poco, ya tiene espejo en el baloncesto europeo y el de la WNBA. Reducir los encuentros a 40 minutos, recortando 2 por cuarto, es una idea que a Silver le hace algo más de tilín para reducir esta carga. Tal como cuenta hoy Chris Mannix en Sports Illustrated.

No es la primera vez que esta fórmula se propone desde los medios, pero sí la que implica de forma directa al comisionado como cómplice. Siempre que salta una propuesta así a la palestra, aparece también el hipotético inconveniente de que una reducción de minutos concentraría la intensidad aún más. Y es ese ritmo y repetición de demandas el principal problema de la actual NBA. Sea como fuere, el comisionado va a tener que comenzar a buscar nuevas soluciones para un problema que ya viene de largo y que se ha soterrado bajo la alfombra.

Todo sin tocar los sagrados 82 encuentros. (Fotografía de portada de Brad Penner-Imagn Images)

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