Andy Weir, autor de las novelas que dieron pie a Marte (The Martian) y Proyecto Salvación (Project Hail Mary), cree tener la clave para salvar Star Wars, y la ha compartido en una entrevista con SlashFilm. Para él, cuando los buenos ganan una guerra monumental, uno quiere que esa victoria se quede donde está, y encadenar otra igual de enorme resulta muy poco satisfactorio. Su alternativa pasa por contar la historia de otra gente durante la Guerra Civil Galáctica, igual que sabemos cómo terminó la Segunda Guerra Mundial y seguimos disfrutando de ficciones ambientadas en ella. Eso sí, se cura en salud recordando que no es George Lucas y que igual es una idea pésima.
Estoy bastante de acuerdo con él. Llevo tiempo pensando que Star Wars pasa por una mala racha, y la tibia acogida de The Mandalorian y Grogu, que en mayo firmó el peor estreno en taquilla estadounidense de la etapa Disney, no ha hecho más que confirmármelo. Creo que la saga lleva demasiado tiempo mirándose al espejo, y que la salida tal vez pase por explorar ideas nuevas, menos referenciales, que apuesten por la calidad de las historias antes que por el guiño al fan. El problema no es la época, es el guiño Cuesta no pensar en El despertar de la Fuerza al leerle.
La peli de J.J. Abrams arrasó en taquilla, pero su soft reboot convirtió la victoria de El retorno del Jedi en algo provisional, con una Primera Orden y una Resistencia que eran casi el Imperio y la Rebelión con otro uniforme. ¿Para qué nos fuimos de fiesta con los ewoks si todo iba a volver a estar igual? Weir pone el dedo justo en esa llaga. SCreo que acierta en desviar el foco de atención hacia otros personajes.
Rogue One ya probó este enfoque en 2016 con un puñado de don nadies y gustó. Weir adora Andor, por cierto, aunque cree que no habría funcionado en cine, donde hay que contarlo todo en unas dos horas. Donde ya no le sigo es en volver a la Guerra Civil Galáctica, el periodo más trillado de la saga. Cambiar de protagonistas no quita el peligro de quedarse atrapado en la referencia, y el propio Rogue One acaba con Vader en un pasillo y una Leia digital.
Andor mejoró precisamente porque Tony Gilroy renunció a los cameos: se planteó uno de Leia y lo descartó porque distraía, y meter a Jyn Erso le parecía directamente cutre. ¿De verdad necesitamos una cara conocida en el último minuto para emocionarnos? Ojalá Lucasfilm se hiciera esa pregunta más a menudo. Tal vez la respuesta esté en Starfighter, la peli con personajes nuevos que Ryan Gosling, precisamente el astronauta de Proyecto Salvación, estrenará en mayo de 2027. Tal vez en una época que nadie ha pisado, tal vez en una historia que ni siquiera necesite el apellido Skywalker.
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