Coches Eléctricos El CEO de un gigante del automóvil anuncia 3.460 despidos y señala el problema de Alemania: "Los salarios son demasiado altos" Schaeffler, gigante alemán de componentes, recortará 3.460 empleos en Europa y cerrará cinco centros. Su CEO señala los elevados costes laborales y advierte de una crisis estructural. El CEO de Schaeffler considera que los elevados costes laborales amenazan la competitividad de Alemania. Samuel Saco 04/11/2026 07:00 Actualizado a 04/11/2026 07:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora La crisis que atraviesa la industria automovilística europea continúa dejando consecuencias cada vez más importantes entre sus fabricantes y proveedores. La menor demanda de vehículos de combustión, el crecimiento de los coches eléctricos por debajo de las previsiones y la creciente competencia internacional están obligando a numerosas compañías a replantear sus negocios. Sin embargo, para el máximo responsable de uno de los mayores proveedores de componentes del automóvil, existe otro problema especialmente importante que amenaza la competitividad de Alemania.
Se trata de Klaus Rosenfeld, consejero delegado de Schaeffler, el gigante alemán especializado en componentes para vehículos de combustión, híbridos y eléctricos. La compañía ha anunciado este martes, 3 de noviembre, un nuevo plan de reestructuración que contempla la eliminación de 3.460 puestos de trabajo en Europa y el cierre de cinco centros. La decisión llega después de varios ejercicios marcados por los cambios en la industria y por una transformación tecnológica que está avanzando más lentamente de lo esperado. Durante la presentación de los resultados del tercer trimestre, Rosenfeld ha señalado directamente los elevados costes laborales de su país. "El principal problema en Alemania son los costes de personal, y es un hecho que son demasiado altos", ha afirmado el directivo, que considera imprescindible reducirlos para mantener la producción industrial en condiciones competitivas.
En declaraciones recogidas por Reuters, ha añadido que los costes de personal de Schaeffler en Alemania son aproximadamente 2,5 veces superiores a los que soporta la empresa en otros países europeos. Rosenfeld advierte de que la crisis del automóvil europeo no desaparecerá a corto plazo. Alemania concentrará la mayor parte de los 3.460 despidos El nuevo programa de ajuste afectará a 16 centros europeos, aunque Alemania soportará la mayor parte de sus consecuencias. De los 3.460 puestos que desaparecerán, aproximadamente 2.660 corresponden a instalaciones alemanas, mientras que los otros 800 se repartirán por distintos países europeos.
La compañía calcula que los recortes previstos en Alemania representan alrededor del 9% de su plantilla de referencia en el país y que las medidas se ejecutarán principalmente durante 2027 y 2028. Las instalaciones más perjudicadas serán las de Dortmund y Morbach, dedicadas a la fabricación de componentes para vehículos de combustión y con aproximadamente 430 y 160 empleados, respectivamente. También está previsto cerrar las operaciones de Berlín y las instalaciones de Schwalbach, aunque parte de sus trabajadores podrán trasladarse a Fráncfort. Fuera de Alemania, el plan contempla el cierre del centro belga de Herstal, que cuenta con unos 15 empleados, además de ajustes en otras instalaciones europeas.
El recorte no afectará exclusivamente a los trabajadores de las fábricas. Según los datos publicados por Schaeffler, aproximadamente el 50% de los puestos eliminados pertenecerán a producción, otro 30% corresponderá a investigación y desarrollo y el 20% restante afectará a otras actividades. La compañía considera que necesita adaptar tanto sus instalaciones industriales como su capacidad de desarrollo a unas previsiones de negocio que se han deteriorado considerablemente. Schaeffler anuncia un plan de reestructuración que contempla 3.460 despidos.
Detrás de esta decisión aparecen dos problemas que afectan directamente a la transformación del automóvil. Por un lado, la demanda de componentes destinados a motores de combustión está disminuyendo, lo que deja capacidad industrial sin utilizar. Por otro, el crecimiento de la movilidad eléctrica se está produciendo a un ritmo inferior al previsto por Schaeffler, dificultando que las inversiones realizadas en nuevas tecnologías compensen la reducción de actividad en los negocios tradicionales. El CEO advierte de que la crisis del automóvil no desaparecerá mañana Rosenfeld tampoco considera que la situación pueda solucionarse simplemente esperando una recuperación del mercado. "No creo que esto sea algo que vaya a desaparecer mañana", ha advertido durante su intervención ante los analistas.
El consejero delegado sostiene que la industria europea está afrontando un cambio estructural y que, por tanto, las compañías deben introducir modificaciones permanentes en su organización y sus costes, en lugar de confiar únicamente en una mejoría de las ventas. Su diagnóstico llega acompañado de una propuesta que también afectará a las retribuciones de la dirección. Schaeffler ha planteado una contribución solidaria mediante reducciones salariales voluntarias y temporales en distintos niveles de la empresa. El propio consejo de administración se ha comprometido a una reducción de su remuneración del 10% durante un periodo de dos años, mientras que otros niveles directivos afrontarán ajustes que todavía deben concretarse.
El objetivo es disminuir los costes por empleado y limitar, en la medida de lo posible, la destrucción de puestos de trabajo. Schaeffler suministra componentes y soluciones tecnológicas para vehículos. Las cifras económicas del nuevo programa permiten comprender la magnitud de la decisión. Schaeffler espera conseguir una mejora anual de sus resultados de aproximadamente 300 millones de euros a partir de 2030, aunque antes deberá afrontar unos gastos extraordinarios estimados en 480 millones.
El plan se suma a otras medidas anunciadas anteriormente, incluida la reestructuración puesta en marcha en 2024 y los 1.800 acuerdos de jubilación parcial formalizados a comienzos del pasado octubre. El anuncio resulta especialmente significativo porque el grupo mantiene un considerable volumen de negocio. Entre enero y septiembre de 2026 registró ingresos por valor de 17.481 millones de euros, una facturación relativamente estable respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, las dificultades no afectan por igual a todas sus divisiones y el negocio vinculado a la electromovilidad continúa bajo presión, especialmente por la debilidad de algunos fabricantes europeos en China y por la necesidad de mejorar su rentabilidad.
A pesar de los despidos y cierres anunciados, Rosenfeld insiste en que Schaeffler no pretende abandonar Alemania. Su objetivo, asegura, es demostrar que sigue siendo posible desarrollar y fabricar tecnología de manera competitiva en Europa, siempre que se consoliden instalaciones, se simplifique la estructura y se reduzcan los costes. Mientras tanto, el grupo busca nuevas oportunidades más allá del automóvil, en actividades como la robótica humanoide y la defensa, para compensar parte del negocio que está perdiendo la industria tradicional. Temas Coches Eléctricos