MIFAN insta a proteger la salud mental de niñez frente a la migración de sus padres

MIFAN insta a proteger la salud mental de niñez frente a la migración de sus padres

La migración, ya sea a nivel nacional o internacional, representa un fenómeno que transforma drásticamente la estructura de los hogares. Aunque el motivo principal suele ser la búsqueda de mejores condiciones económicas, la ausencia física de los padres provoca un rompimiento del núcleo familiar y deja a los niños, niñas y adolescentes con un elemento menos de protección en su desarrollo, advirtió la Directora General de Asuntos Familiares Nacionales e Internacionales del Ministerio de la Familia (MIFAN), Luna Mayela Luna Dávila. Expuso que la separación parental impacta directamente el estado emocional de la niñez y adolescencia desencadenando en muchos casos un profundo sentimiento de abandono e incertidumbre, sin que esto signifique necesariamente que los padres los hayan olvidado deliberadamente; y que por ello se debe reflexionar sobre la preparación previa a la migración, garantizando que el entorno donde quedarán sus hijos responda verdaderamente a su protección, salud mental y desarrollo integral. En la cultura nicaragüense, los abuelos suelen ser la primera opción para asumir la responsabilidad de los nietos.

Sin embargo, MIFAN enfatiza la importancia de evaluar la edad y el estado de salud de los adultos mayores, porque dejar al cuidado de niños o adolescentes a personas de 60, 70 u 85 años implica una carga física y emocional extrema. “El tutor debe estar preparado para asumir un cambio radical en su dinámica familiar y cotidiana, entendiendo que el menor requerirá un proceso de adaptación, afecto y límites claros ejercidos mediante la crianza con ternura”, expuso la funcionaria. Argumentó, que los adultos mayores requieren sus propios espacios de descanso y recreación, y a menudo también necesitan cuidados de salud. Asignarles la crianza de adolescentes en proceso de rebeldía o de niños pequeños con alta demanda de energía puede sobrepasar sus capacidades y vulnerar tanto la seguridad del menor como la salud del anciano. Añadió, que la ausencia física de los progenitores no puede ser sustituida por la tecnología.

Aunque las videollamadas son una herramienta clave para mantener la comunicación, no reemplazan el contacto físico ni el afecto directo y que la falta del factor protector natural (padre y madre) genera diversas afectaciones. Entre ellas, enumeró Luna Dávila, el impacto emocional y salud mental, debido a que puede surgir tristeza profunda, ansiedad, sentimiento de soledad o desconfianza. Si no se aborda a tiempo, esta situación puede derivar en depresión crónica, con consecuencias graves para el bienestar del menor. Asimismo, se puede presentar la desmotivación emocional que suele reflejarse en las aulas de clases.

Se da el ausentismo escolar, las bajas notas o el desinterés total por los estudios. Otros aspectos, señaló, es la alteraciones en la conducta y rebeldía, la cual se da específicamente en la preadolescencia y adolescencia (entre los 12 y 13 años). La funcionaria explicó que, la falta de límites claros y de la figura paternal o maternal puede incitar a conductas rebeldes, distanciamiento en el hogar o la búsqueda de refugio en grupos externos o sustancias no adecuadas. Para responder a esta problemática, MIFAN dispone de programas de apoyo psicológico y herramientas de formación para cuidadores y jóvenes.

Estos son: Escuela de Valores para Adolescentes, Escuela de Valores para Padres, Madres y Tutores y las Consejerías Familiares.

¿Te gustó esta nota? Compártela: