Ana Claudia Talancón en “El Exorcista": “Negar los demonios que tenemos no es la forma de convivir con ellos”

Ana Claudia Talancón en “El Exorcista": “Negar los demonios que tenemos no es la forma de convivir con ellos”

Hay miedos que no necesitan cuernos ni colmillos para perseguirnos. A veces se esconden en la culpa, los arrepentimientos o aquello que preferimos no mirar de frente. Bruno Bichir lo sabe bien y lo resume con una frase que adquiere un significado especial al protagonizar El exorcista: “Uno es una madeja de demonios”. El actor comparte escenario con Ana Claudia Talancón y Camila Suárez en esta adaptación teatral de la historia que convirtió a Regan MacNeil en uno de los personajes más perturbadores del cine de terror.

La puesta en escena ya está en cartelera en el Teatro México, en la Ciudad de México, y apuesta por trasladar el horror a unos cuantos metros del espectador, con transformaciones físicas, efectos especiales y escenas que deben funcionar en tiempo real. Pero más allá de los sobresaltos, los protagonistas tienen sus propias historias con el miedo. Mientras Bichir encuentra en los demonios una metáfora de las contradicciones humanas, Ana Claudia Talancón habla de su fe y de cómo aprendió a convivir con aquello que la inquieta. Camila, por su parte, reconoce que interpretar a Regan la enfrenta a una historia que también le provoca temor fuera del escenario.

LA FE DE ANA CLAUDIA TALANCÓN Para Ana Claudia Talancón, interpretar a Chris MacNeil significa ponerse en la piel de una madre que ve cómo su hija cambia de manera alarmante y termina buscando ayuda cuando las explicaciones habituales dejan de sevrvirle. La desesperación del personaje es el motor de una historia en la que el amor maternal se enfrenta a algo que parece escapar de todo control. La actriz reconoce que su fe ocupa un lugar importante en la manera en que se aproxima a este proyecto. “Creo que Diosito sabe que es un trabajo digno y que eso me protege de cierta forma”, comenta a esta publicación. Su relación con el miedo, sin embargo, viene de la infancia.

Recuerda que su padre le contó una historia sobre La Llorona que la aterrorizó durante años. Crecer rodeada de naturaleza tampoco ayudaba demasiado: los sonidos de animales e insectos alimentaban esa sensación infantil de que algo inesperado podía aparecer en cualquier momento. Ahora, frente a una historia que juega precisamente con lo inexplicable, Talancón prefiere no negar aquello que le provoca inquietud. Cuando habla de cómo convivir con los demonios personales, ofrece una respuesta que combina reflexión y humor. “Creo que negar los demonios que tenemos no es la forma de convivir con ellos, sino que la única forma es poderlos observar y darles de besitos”, dice entre risas.

La frase resume una postura menos solemne de lo que podría esperarse en una producción de terror: reconocer las propias sombras, en lugar de fingir que no existen.

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