El peligro de Anthropic está en tener certeza sobre sus enormes costos

El peligro de Anthropic está en tener certeza sobre sus enormes costos

Cuando uno hojea el extenso folleto informativo de Anthropic PBC sobre su inminente salida a bolsa, no puede evitar impresionarse por los logros de esta joven compañía, tanto en el ámbito tecnológico como en el financiero. La empresa de IA de Dario Amodei no es (todavía) la máquina de quemar dinero que ciertos pesimistas del mercado podrían haber esperado. Sus ingresos están creciendo a un ritmo vertiginoso y la rentabilidad es razonable si se toman en cuenta los enormes desembolsos financieros que requiere competir en este sector. Para aquellos inversores potenciales que se plantean si Anthropic merece una valoración de casi US$1,5 billones con su salida a bolsa en las próximas semanas, lo difícil es saber si su sólida trayectoria de ganancias será sostenible, ahora que la compañía se dispone a invertir cientos de miles de millones de dólares en potencia de cálculo para mantenerse líder frente a la competencia.

La trayectoria de Anthropic en materia de prudencia financiera (“audaz pero sensata”, en sus propias palabras) es motivo de confianza. Al igual que el hecho de que a las grandes empresas, con su elevado gasto, les encanten sus herramientas de programación. La compañía tiene la gran habilidad de sacar más ingresos de sus recursos informáticos relativamente limitados, lo que le permite mantener un balance general que parece sólido. A finales de junio, contaba con más de US$130.000 millones en efectivo e inversiones a corto plazo.

No obstante, incluso Amodei ha reconocido la enorme dificultad de prever la demanda de sus servicios y de conseguir los recursos informáticos, sumamente costosos, para satisfacerla. El peligro reside en invertir demasiado poco y dar ventaja a la competencia, o en gastar demasiado y poner en riesgo la estabilidad financiera. El jefe de Anthropic se refirió a este reto como el “cono de incertidumbre”. Estos riesgos no han hecho más que acrecentarse, ya que el costo de desarrollar capacidad informática se ha disparado hasta alcanzar unos US$50.000 millones por gigavatio y los usuarios están cada vez más preocupados por sus facturas de inteligencia artificial.

En primer lugar, las buenas noticias. Es sumamente inusual que una compañía fundada hace apenas unos cinco años genere unos ingresos trimestrales de US$11.600 millones, tal y como hizo Anthropic en el trimestre que finalizó en junio. Todavía más impresionante fue su margen de ganancia operativo del 8,4%. Puede decirse que estas cifras incluso podrían subestimar el éxito financiero de la compañía, ya que incluyen el gasto destinado al entrenamiento de modelos de IA más avanzados que aún no contribuyen a los ingresos.

También es cierto que Anthropic prácticamente no puede dejar de invertir a lo grande en tecnología de vanguardia si no quiere que otros pioneros como OpenAI y Google le sobrepasen. Y, sin embargo, no todo el mundo necesita los agentes más avanzados. Los modelos de código abierto más económicos, llamados así porque son gratuitos y cualquier persona puede hacer uso de ellos, amenazan con limitar la cuota de mercado de Anthropic y hacen que resulte todavía más difícil evaluar la demanda futura. Es posible que numerosos usuarios empresariales se conformen con una herramienta de IA “suficientemente buena”, en lugar de con la última y más avanzada creación de Amodei.

Por lo tanto, es probable que parte del extraordinario crecimiento de Anthropic, gran parte del cual proviene de los primeros usuarios de inteligencia artificial, no sea sostenible. Se estima que su tasa de crecimiento de ingresos disminuya con el tiempo, según reconoce el folleto informativo. Ya se están observando indicios de esto, pues el crecimiento de las ventas en el período de julio a septiembre se ha desacelerado hasta situarse en tan solo un 45% intertrimestral. En el segundo trimestre, el crecimiento superó el 140%.

Hasta ahora, Anthropic ha logrado grandes avances sin gastar una fortuna. De los aproximadamente US$141.000 millones recaudados desde su creación, al parecer solo ha gastado una cantidad relativamente insignificante. SpaceX (SPCX), la otra reciente salida a bolsa de una compañía tecnológica de gran capitalización, demostró una eficiencia de capital igualmente impresionante. Sin embargo, la compañía de Elon Musk se ha convertido últimamente en una gran inversionista al centrarse en la IA y construir centros de datos en la Tierra (y eventualmente en el espacio), además de una fábrica para suministrarles chips.

Anthropic se enfrenta ahora a un desafío similar al intentar asegurar capacidad informática y abandonar su práctica anterior de simplemente alquilar estos recursos a proveedores de servicios en la nube como Amazon.com Inc. (AMZN). En el futuro, también tiene previsto alquilar de forma directa centros de datos gestionados en su nombre. Esta operación no será barata y el alza de los gastos de capital podría mermar los flujos de caja de la compañía. Es preocupante que parte de la capacidad la proporcionen operadores de centros de datos relativamente nuevos que cuentan con una trayectoria operativa limitada.

Los estados financieros de Anthropic revelan varios cientos de miles de millones de dólares en gastos futuros destinados al alquiler de capacidad de nube para IA, contratos de arrendamiento que todavía no han entrado en vigor y compromisos de compra de chips y otros componentes similares. Entre esos diversos desembolsos, Anthropic acordó pagar a SpaceX unos US$9.300 millones trimestrales por el acceso a sus centros de datos. Esto le permitirá satisfacer la creciente demanda actual, pero estos elevados costos de alquiler podrían afectar sus márgenes de ganancia a menos que los ingresos mantengan el mismo ritmo vertiginoso. A modo de comparación, su gasto total en computación durante el segundo trimestre fue de tan solo US$5.600 millones.

Los acuerdos de computación con SpaceX pueden cancelarse al menos con 90 días de preaviso, si bien es posible que Anthropic tenga que seguir cumpliendo sus numerosas promesas de gasto durante años, incluso si la demanda no cumple con sus expectativas. Amodei es consciente de estos riesgos. Su empresa no invertirá en chips avanzados para sus centros de datos hasta que sus necesidades informáticas estén más definidas, y estos representan, con diferencia, el mayor costo de los componentes. Además, intentará deshacerse del exceso de capacidad en caso de sobreestimar la demanda.

La incógnita reside en la viabilidad de esta estrategia en el contexto de una recesión generalizada del sector. “Cierto nivel de riesgo es inherente a las enormes posibilidades de crecimiento que ofrece el potencial exponencial de la inteligencia artificial”, así describen los fundadores de Anthropic el caso de inversión en su carta de presentación para la salida a bolsa. En otras palabras, puede que estemos a punto de cambiar el destino de la humanidad, pero intentamos ser responsables: ¡cuidado con lo que compras! Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios. Lea más en Bloomberg.com

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