El Taekwondo se convierte en escuela de vida en Nicaragua Del 3 al 6 de noviembre, los patios de varios colegios públicos de Nicaragua se transformaron en dojangs. No era una exhibición más, era la evaluación y cambio de cintas de cientos de niños y niñas que forman parte del Proyecto de Integración del Taekwondo en Centros Escolares, una apuesta que la Federación de Taekwondo de Nicaragua (FETANIC) impulsa junto a la Embajada de la República de Corea y el Ministerio de Educación (MINED) para que el deporte llegue donde realmente se forma el carácter: la escuela. La iniciativa no busca solo formar atletas, busca formar personas. Cada entrenamiento en la escuela se convierte en una clase de disciplina, respeto y autocontrol.
Los niños aprenden a saludar a su instructor, a esperar su turno, a no rendirse cuando una patada no sale y a celebrar el logro del compañero. Por eso, el cambio de cinta no es solo un color nuevo en la cintura, es la prueba de que hubo constancia, esfuerzo y crecimiento personal durante meses de práctica. Este proceso estuvo acompañado de cerca por el señor Jihong Shin, cónsul de la Embajada de la República de Corea en Nicaragua, quien el martes 3 de noviembre visitó los centros educativos para presenciar las evaluaciones. Su presencia reafirmó algo que va más allá del deporte: el taekwondo es un puente cultural entre Corea, país donde nació esta disciplina, y Nicaragua, donde cada vez más niños lo adoptan como parte de su vida escolar y su identidad.
El recorrido inició el martes 3 de noviembre en cuatro colegios: el Colegio Cristóbal Rugama de Masaya con el instructor Aysar Abdalah, el Colegio Andrés Castro de Tipitapa con Bismarck Acevedo, el Colegio Bello Horizonte con Ramón Campos, y el Colegio República de Argentina con Isaac Iglesias. En cada centro, los alumnos demostraron formas, patadas básicas y rompimientos, frente a sus maestros, sus compañeros y sus padres, que no ocultaban el orgullo. La jornada continuó el miércoles 4 de noviembre en Ciudad Sandino y en el Distrito V, en los dos Colegios Salomón Ibarra Mayorga, con los instructores Eder Gutiérrez y Brayan José Guido Matute, y cerró el jueves 5 de noviembre en el Colegio Benito Pitito La Bella con la instructora Ericka Valdivia, y en el Núcleo Educativo 14 de Septiembre con el instructor Jairo del Carmen Aguirre Rivas. En cada visita se repitió la misma escena: nervios antes de la prueba, concentración durante la evaluación y una sonrisa enorme al recibir la nueva cinta.
Al final, lo que queda no es solo un proyecto deportivo, es una generación que está creciendo con valores. El taekwondo en las aulas de Nicaragua está enseñando a los niños a tener confianza sin arrogancia, fuerza sin violencia y perseverancia sin excusas. Y mientras haya un niño esperando su cambio de cinta, el proyecto seguirá creciendo, porque cada cinta que cambia es también una vida que cambia.