Usuarios de Ueno Bank siguen esperando su dinero y las tensiones continúan en Paraguay

Usuarios de Ueno Bank siguen esperando su dinero y las tensiones continúan en Paraguay

Asunción — Los ahorristas de Ueno Bank continúan a la espera de poder recuperar su dinero, que quedó congelado luego de que el Banco Central intervino la empresa para su disolución. Este jueves, los usuarios realizaron el procedimiento para tener una nueva cuenta bancaria en otra entidad financiera para cobrar, pero la espera es larga. Al menos 260.000 usuarios de Ueno Bank no contaban con otra cuenta bancaria y son ellos quienes están a la espera de recibir instrucciones sobre dónde cobrarán los ahorros que están respaldados por el Fondo de Garantías de Depósitos (FGD). Ueno Bank contaba con más de 1.600.000 de usuarios que sí tenían otro banco activo y en esos casos los perjudicados por la crisis solo están expectantes a la transferencia ordenada por el Banco Central del Paraguay.

La administración interina de Liana Caballero, quien quedó como presidenta del BCP, habilitó un enlace (https://www.bcp.gov.py/fgd-pagos) para verificar la entidad bancaria asignada a las personas sin cuentas; sin embargo, en la mañana del jueves tuvieron que emitir un comunicado desde las redes oficiales de la institución para pedirles a los ahorristas que esperen porque existía una sobrecarga en la web debido al volumen de accesos simultáneos. “Ya está en la fila de espera. Gracias por su paciencia”, titula la web mientras estima un tiempo de cuatro horas para recibir una respuesta. Algunos usuarios denunciaron que después del tiempo indicado, la página genera un informe y pide “refrescar” la web para finalmente acceder a la información requerida. El ordenamiento de la situación de los pagos, liderado por el BCP, se dilata por los problemas de gestión de la institución, que no previó que las operaciones de apertura de cuentas generaría mayor tráfico en la web de consulta, pero que también creó un estrés en clientes de otros bancos.

En varias ciudades del país como la propia capital, Asunción, sucursales de los bancos Familiar, Itaú y otros, reportaron filas de personas intentando hacer efectivo su dinero por las intermitencias en el funcionamiento de las aplicaciones móviles. En centros comerciales de alta concurrencia como Shopping China de Ciudad del Este también se congregaron ahorristas para intentar sacar dinero, por el temor producto de la disolución de Ueno Bank. Ver más: Qué pasó y por qué renunció Santiago Peña, el presidente de Paraguay Para tranquilizar a la sociedad, la Asociación de Bancos del Paraguay tuvo que comunicar que los problemas en las aplicaciones respondían a la migración de personas de la entidad intervenida a otros bancos para que recuperar sus ahorros. La difusión de videos y fotografías de personas formando fila y los rumores de nuevas intervenciones del Banco Central a otras entidades confirmaron que la credibilidad en el sistema financiero paraguayo puede torcerse con mensajes reenviados en cadenas de WhatsApp.

La lentitud por el incremento del tráfico en la web y el volumen de aperturas de cuentas no fueron factores previstos por la intervención ni por los bancos. La traba legal Otra traba que impidió empezar con los pagos el 5 de noviembre fue la confusión de los senadores al tratar un proyecto de ley para apurar los pagos a los afectados y ampliar la cobertura del Fondo de Garantías de Depósitos (FGD). En el primer tratamiento del Senado, indicaron que los pagos se realicen en las cuentas bancarias de Ueno Bank, cuando la disolución ya había sido iniciada por el BCP. Los diputados tuvieron que modificar el error y luego el proyecto tuvo que ser ratificado.

Entre los ahorristas también se encuentran alrededor de 32.000 jubilados del Instituto de Previsión Social (IPS) y funcionarios públicos como enfermeros y médicos. El IPS ya aseguró que se ejecutarán los pagos de los haberes en tiempo y forma por medio de otro banco, mientras que en los pasillos de los hospitales, los trabajadores de blanco quedaron atónitos el martes al enterarse de la suspensión de sus cuentas. Los empleados del Grupo Vázquez también quedaron a la deriva En las calles de Asunción, en especial frente al Congreso de la Nación, desde el martes se manifiestan ciudadanos, afectados directos e indirectos, junto a algunos movimientos sociales urbanos, indignados por las innumerables consecuencias económicas por la caída de Ueno. Pero además de los usuarios, los otros perjudicados son los trabajadores de un grupo empresarial que desde su aparición prometió transformar el sector financiero, poniendo a la tecnología como la novedad en un mercado en el que los bancos se manejaban mayoritariamente con sucursales físicas y precaución.

El “primer banco digital del país” dejó sin trabajo a más de 6.000 personas si se tienen en cuenta las empresas del Grupo Vázquez, como ITTI o VMedia, cuyos empleados quedaron en la calle y sin información oficial sobre su futuro luego de la intervención. El equipo del BCP usó las cuentas de Ueno para comunicar que se cumplirá con las indemnizaciones en los próximos días para los exempleados del banco. Este año, el Grupo Vázquez habría adquirido los canales de TV Unicanal y El Trece, cuyo exgrupo propietario, Grupo JBB, tuvo que rescatar y los funcionarios volvieron a cumplir tareas en el antiguo edificio de Lambaré. Mientras tanto, VMedia comunicó a sus empleados que el contrato laboral quedaba suspendido.

Estos trabajadores fueron el jueves por la mañana hasta el Palacio de Justicia con pancartas y por la tarde hicieron una caravana hasta la Agrupación Especializada para escrachar a Miguel Vázquez, creador del grupo empresarial y ahora con prisión preventiva. Vázquez está imputado por presunta lesión de confianza, conducta indebida en situaciones de crisis, tentativa de estafa y violación de la obligación de llevar libros de comercio. La situación de ITTI hasta el miércoles era de completa incertidumbre, pero el jueves los trabajadores pidieron ante el Ministerio del Trabajo una nota solicitando una reunión tripartita y que ITTI no suspenda contratos. Además, los asesores jurídicos reclamaron el embargo preventivo de los bienes de la empresa para poder tener alguna oportunidad de cobrar indemnizaciones.

La insolvencia de Ueno Bank es menor del 6% de su reserva de capital, cuando lo que el Banco Central exige es que sea del 12% como mínimo. Este hecho preocupa a los ahorristas y empleados porque se desconoce el valor total de los activos y pasivos de la empresa y si existirán recursos para cubrir ahorros e indemnizaciones. Socialización de las pérdidas, privatización de las ganancias Políticos, asociaciones y ahorristas están prácticamente seguros de que no se podrá cubrir el dinero de los ahorristas porque se presume que hubo fuga de dinero del país. La Fiscalía General del Estado, para revisar posibles pruebas, ordenó al fiscal de asuntos internacionales, Manuel Doldán, abrir un canal para solicitar informes a Estados Unidos y Luxemburgo, ya que el equipo fiscal liderado por Nancy Salomón podría requerir actuaciones.

Ver más: El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renuncia tras la quiebra de Ueno Bank El Fondo de Garantías de Depósitos (FGD), tras la promulgación de la modificación de la Ley 2.334/03, permite el pago de un anticipo de hasta G. 121 millones por ahorristas de Ueno, una decisión que para los legisladores podría utilizar US$ 80 millones del fondo en esta primera medida. Con esta modificación, Peña y el oficialismo querían calmar las aguas y evitar que solo los ahorristas con montos más pequeños reciban primero los pagos, como lo había establecido el Banco Central del Paraguay. Peña habló de cumplir con el 98% de los ahorristas perjudicados. Esta decisión tuvo la oposición de gremios fuertes como la Asociación Rural del Paraguay, que en un comunicado tajante dijo que la defraudación de Ueno no puede ser cubierta por el Fondo de Garantías, que fue constituido por aportes de los bancos privados. “Los fondos del IPS, de las cajas jubilatorias y de las entidades del Estado no llegaron solos a Ueno”, reza el escrito en el que aclaran que el FGD solo cubre emergencias y no fraudes, por lo que los remanentes no pueden usarse para devolver fondos públicos.

En Certificados de Depósito de Ahorro el Instituto de Previsión Social (IPS) depositó G. 1,7 billones provenientes del fondo de jubilaciones en Ueno, lo que brindó liquidez por mucho tiempo a la entidad financiera. El Ministerio Publicó hoy abrió una investigación basada en denuncias de congresistas y del propio ministro de Economía de Peña, Óscar Lovera, quien reveló que unos G. 250.000 millones de los fondos jubilatorios de la caja fiscal (función pública) estarían en riesgo tras haber sido colocados en Ueno.

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