Rosa Gloria Chagoyan fue desde 1981 y durante poco más de una década, el anhelo de muchos cinéfilos. Su actuación intrépida en la saga de Lola la trailera (donde podía manejar un trailer al mismo tiempo que seducir a villanos y evadir explosivos sembrados en la carretera) la convirtieron en un símbolo sensual del cine mexicano de esa etapa. En 1990, cuando estaba a punto de comenzar el rodaje de una nueva saga, La guerrera vengadora, platicó con TVyNovelas y reveló dos secretos: cuánto valían sus piernas y cómo fue que tuvo un novio por telepatía. TE RECOMENDAMOS: “Cuna de lobos": 40 años de la telenovela que paralizó México por la maldad de “Catalina Creel” Para conmemorar los 47 años de TVyNovelas, reproducimos a continuación aquella entrevista en la que habla también sin tabúes ni telarañas mentales sobre su estatus de sex symbol.
Rosa Gloria Chagoyán tiene las piernas más valiosas del mundo Es propietaria de las piernas más caras del mundo: sus extremidades valen un millón de dólares y fueron aseguradas por la compañía Lloyd de Inglaterra. Es una mujer que dejó la quietud de las telenovelas por el peligro del cine. Puede conducir un tráiler a altas velocidades (Lola, la trailera); es capaz de montar un caballo a todo galope (Maten al fugitivo) y ha saltado del vagón de un ferrocarril en movimiento (La rielera). Es Rosa Gloria Chagoyán, la estrella de cine que no utiliza el recurso del “doble” para sus escenas peligrosas. “El último ‘doble’ que tuve sintió miedo de arrojarse al río mientras galopaba.
La escena, a final de cuentas, la tuve que hacer yo misma”. El peligro no la asusta, la estimula. Es una mujer valiente que se oculta tras una imagen sexy. En realidad tiene los dos atributos.
Cuando uno la ve, enfundada en esos jeans ajustados y esa pequeña blusa, un suspiro se escapa. —Rosa Gloria, a veces da la impresión de que tu cuerpo no es tan real como parece, ¿has utilizado cirugía? (Una risotada la ahoga. Parece que le divierte la pregunta). "¿Por qué lo dices? Siempre he sido piernuda. Claro, antes estaba más flaquita: pesaba 48 kilos, ahora peso 56.
Pero siempre he sido piernudita, más de abajo, de la pantorrilla. Estudié danza clásica y eso me ayudó a estilizar las piernas”. —Entonces, ¿tampoco te has inyectado silicones? La verdad no creo que los necesite... —¿Cómo te mantienes en forma? Hago ejercicio.
Un día hago gimnasia y aerobics, al otro día hago pesas. No dejo de ir al gimnasio. —¿Qué más? Cuido mi alimentación. No como dulces, no tomo refrescos ni harinas, no ingiero azúcares ni grasas.
Pero no lo sigo al pie de la letra: el día que se me antoja algo, me lo como. —Me intriga ¿por qué te inclinaste por esa imagen sensual? Yo no traté de dar una imagen sensual. Antes proyectaba una imagen de niña dulce y no sabía que podía proyectar algo sexy, ni se me había ocurrido proyectar una imagen con minifalda y short. A partir de Lola, la trailera los empecé a usar y al público le gustó. —¿Te consideras un símbolo sexual?
No. Dejo al público que decida. Si el público quiere verme como una mujer sexy, me agrada la idea, aunque mis películas son de aventura. Una actriz de altura Rosa Gloria Chagoyán es una mujer alta: mide 1.78 de estatura.
Cuando incursionó al medio artístico enfrentó un drama: los galanes eran más bajitos que ella. “Al principio tenía muchos problemas por mi estatura, porque los galanes que me ponían no me llegaban: no hay galanes muy altos. A veces les ponían un banquito o unos ladrillitos para que niveláramos estaturas”. —¿De quiénes estamos hablando? Por ejemplo, Felipe Arriaga. Lorenzo de Monteclaro.
En las fotonovelas se usa mucho el recurso del banquito. —Me enteré de que eres experta en telepatía (comunicación por medio del pensamiento). (Se ríe y nos mira). Hace como 12 años estaba metida en los estudios de parapsicología y ponía en práctica la telepatía. Hasta tuve un novio por telepatía (la risa no la deja continuar). Me enamoré cuando lo vi en la televisión. —¿Cómo se llama ese actor?
No me acuerdo. —No seas mala, dinos el nombre. No me acuerdo, de verdad. Pero yo no me perdía ni una telenovela donde él saliera. Me gustaba muchísimo —¿Se te hizo conocerlo?
Sí. Yo tenía que ir a una entrega de premios muy importante y recuerdo que todo el día le estuve enviando el mensaje. —¿Qué decía el mensaje? Que yo iba a estar en esa fiesta y él debía ir para que nos conociéramos. Me acuerdo que me arreglé como nunca para ir al encuentro.
Entregué el premio que me correspondía y el galán nada; no aparecía por ningún lado. —Entonces no se te hizo... Espérate. Cuando me iba, de pronto lo veo frente a mí vestido en unas fachas horribles. Se tropezó conmigo y empezó a decirme un montón de cosas.
Me dijo: '¡Hola!, discúlpame que venga en estas fachas. Yo no me arreglo así para estos eventos. Es que yo no venía a esta fiesta, pero de pronto me dieron ganas de venir a ver cómo estaba el ambiente’. Me pidió mi número de teléfono y me dijo que quería invitarme a salir”. —¿Qué más te dijo?
Me dijo muchas cosas: ‘me gustas, me fascinas’. Bueno, casi una declaración, y fuimos novios por un tiempo”. —¿Fue muy efímero? Sí, lo que pasa es que yo era muy fresa y un día mi novio por telepatía y yo llegamos muy tarde de una fiesta y mi papá lo regañó. —¿Qué le dijo? Pues que era muy tarde, que no eran horas de dejar a una jovencita.
Él no sabía de lo que hablaba mi papá. Se levantaba en hombros y decía: ‘No entiendo nada. Ahora que traje a una mujer temprano me dice usted que es muy tarde’. —¿A quién más has conocido por telepatía? A Franco Zeffirelli.
Es un director de cine. En ese entonces, tenía enormes deseos de conocerlo. Me enteré de que él vendría a México al estreno de Amor eterno. Me vestí de blanco porque ese color me da suerte.
Mis amigas me dejaron plantada y cuando llegué al cine, la película había empezado. Me senté en la escalinata del cine. Un matrimonio se acercó y me invitó a cenar. A la salida, ese mismo matrimonio me llama y me para juntito a Zefirelli y me toman muchas fotos que salieron en los periódicos.
Cuál será mi sorpresa que cenaría con don Franco y el matrimonio.