La historia de la resistencia de Cuba frente a Estados Unidos comienza con la guerrilla del Movimiento 26 de Julio contra Batista, pasa por la invasión de Playa Girón y vive todavía en un bloqueo total que ha hecho insuficiente, casi inapropiado para una descripción seria, el término embargo económico. La historia de Cuba no puede leerse sin la historia de la agresividad estadounidense, que se había repartido el negocio de la isla con la mafia italiana, en particular con la familia Genovese, a la que pertenecía Lucky Luciano. Un negocio que giraba en torno a la prostitución y el juego, estimulados en Cuba porque estaban prohibidos en Estados Unidos. En un bochornoso juego de ida y vuelta, la represión prohibicionista se intensificaba en Estados Unidos para aumentar el atractivo de Cuba, donde todo aquello que en Miami era ilegal, a noventa millas de distancia, se volvía lícito.
Pero la historia de la isla tampoco puede leerse sin la historia humana y política de Fidel Castro, el hombre que entrelazó la lucha por la libertad de Cuba con su progreso. No solo la victoria sobre la dictadura y sobre la invasión estadounidense: Fidel transmitió a los cubanos la idea sobre la que se sostiene su resistencia: que un país pequeño puede decidir su propio destino, incluso frente a una potencia enormemente más fuerte como Estados Unidos. Esta es una de las razones por las que su figura permanece tan vinculada, en la memoria de todos los cubanos, a la soberanía y a la resistencia frente a la injerencia extranjera. En este sentido, Cuba resiste y, al resistir, enseña.