Un búnker secreto y a prueba de ataques nucleares ya existe bajo el complejo de la Casa Blanca, lo que debilita el argumento de la administración de Donald Trump de que el nuevo salón de baile de 600 millones de dólares es necesario por razones de seguridad nacional, reporta en exclusiva The Washington Post. Según tres exfuncionarios, la instalación fue construida en secreto tras el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 y completada durante la administración de Barack Obama. Está enterrada a más de 18 metros de profundidad, puede albergar a decenas de personas durante varias semanas y está diseñada para resistir una explosión nuclear. Trump y sus asesores han sostenido ante los tribunales que el proyecto incluye un complejo militar subterráneo indispensable para la continuidad del gobierno.
Sin embargo, el 8 de agosto un tribunal de apelaciones bloqueó la construcción y el 21 de agosto el Supremo permitió continuar las obras de forma temporal mientras resuelve el recurso.