El Madrid lo ha vuelto a hacer. Presentó a Cucurella en la intimidad, como ya hizo con Mourinho y con los fichajes de este año. El club blanco ha abierto la nueva fórmula de las presentaciones clandestinas, en las que los que llegan no se someten a las preguntas de los periodistas sino que son presentados de forma interna y, después, hablan en el canal oficial. De esta forma se evitan que haya preguntas al presidente o al propio jugador o al entrenador que no hayan pasado por el tamiz de la censura del departamento de comunicación.
Cada cual elige la forma de presentarse al mundo como desea, pero que eso quede en el silencio de los justos, no. Quedan lejos las presentaciones multitudinarias como la de Cristiano Ronaldo en la que el club blanco incentivaba la participación en el estadio. Es posible que no todas deban ser super mediáticas y que haya algunas que se hagan de forma más recogida, pero Mourinho (único técnico blanco presentado sin prensa) o Cucurella (el único jugador del Madrid que este año ha ganado un Mundial, aunque la FIFA no lo considere oficialmente del Real) merecían más presencia. El Barça hace en la intimidad la firma del acuerdo y luego coloca al jugador o entrenador en el escaparate de los medios, eso sí, después de hablar con los medios propios.
Pero existe un contacto entre el distribuidor (los medios) y el protagonista. Pero las diferencias no radican solo en eso. La televisión oficial del Madrid volvió a arremeter contra los árbitros después de la primera jornada que disputó frente al Espanyol, colocando de nuevo a los colegiados contra las cuerdas. No es la primera vez y ya se ha convertido en una norma de la TV blanca, auspiciada evidentemente por el aparato del club, ya que si no quisieran no se produciría.
Ellos sabrán. De momento el club blanco ha empezado la temporada sufriendo en el terreno de juego de Cornellà (ganó en el minuto 90 frente al Espanyol) con presentaciones de sus estrellas clandestinas y volviendo a cargar contra los árbitros en el principal canal oficial del club. Viene una temporada que habrá que seguir de cerca.