A simple vista, un parque eólico flotante parece estar formado únicamente por enormes turbinas que emergen del océano. Sin embargo, bajo la superficie puede desarrollarse un ecosistema mucho más complejo. Una investigación realizada en Hywind Scotland, frente a las costas de Escocia, encontró 121 grupos diferentes de organismos viviendo sobre las estructuras submarinas de sus turbinas. Los investigadores utilizaron un vehículo operado remotamente (ROV) equipado con cámaras de alta definición para inspeccionar cables, amarres y sistemas de anclaje situados bajo cinco turbinas flotantes.
Al analizar registros obtenidos en 2018 y 2020, identificaron aproximadamente 16.000 individuos distribuidos entre 121 taxones de plantas y animales marinos. El descubrimiento muestra cómo una infraestructura construida para generar electricidad puede terminar convirtiéndose también en un nuevo hábitat submarino. © Magnific Turbinas que funcionan como arrecifes artificiales El equipo examinó 41 componentes submarinos del parque eólico. Estas superficies duras ofrecen lugares donde larvas, algas y pequeños organismos pueden fijarse , algo especialmente importante en regiones del fondo marino donde escasean estructuras de este tipo. Con el tiempo, esos primeros colonizadores pueden atraer a otras especies y formar comunidades cada vez más complejas, generando un efecto similar al de los arrecifes artificiales.
Entre los organismos observados aparecieron mejillones, algas, crustáceos, erizos, gusanos tubícolas, anémonas y peces. Las estrellas de mar fueron los animales móviles más numerosos registrados durante las inspecciones. La distribución tampoco era uniforme. En las zonas próximas a la superficie predominaban algas pardas y mejillones, mientras que a mayor profundidad aparecían anémonas plumosas y especies adaptadas a condiciones con mucha menos luz.
Incluso podrían haber encontrado corales de aguas profundas Uno de los registros más llamativos apareció sobre algunos de los cables que conectan las turbinas. Las cámaras detectaron organismos compatibles con el coral de aguas profundas Desmophyllum pertusum. Los investigadores no pudieron confirmar completamente la identificación a partir de las imágenes disponibles, pero su posible presencia resulta interesante porque esta especie forma estructuras capaces de ofrecer refugio a numerosos organismos marinos. Las comparaciones entre 2018 y 2020 mostraron además un incremento de la cobertura biológica en distintos componentes , una señal de que la colonización continuaba avanzando varios años después de instalar las turbinas.
Tener más animales no significa necesariamente más biodiversidad Los científicos piden cautela al interpretar los resultados. Que miles de organismos utilicen las turbinas como hábitat no significa automáticamente que el parque haya incrementado la biodiversidad del ecosistema. Algunas especies podrían simplemente haberse desplazado desde ambientes naturales cercanos hacia las nuevas superficies. Las estructuras también pueden modificar corrientes, transporte de sedimentos y distribución de especies, generando consecuencias que todavía necesitan estudiarse a largo plazo.
Por eso, estos ecosistemas artificiales pueden ofrecer beneficios para ciertas especies mientras producen otros efectos difíciles de detectar inicialmente. Una consecuencia inesperada de la energía eólica marina Hywind Scotland se encuentra aproximadamente 25 kilómetros frente a Peterhead y fue el primer parque eólico flotante de su tipo desarrollado a gran escala . A diferencia de las turbinas convencionales fijadas directamente al fondo, sus estructuras flotantes permanecen sujetas mediante sistemas de amarres y anclajes. Esta tecnología permite instalar aerogeneradores en aguas mucho más profundas y ampliar enormemente las zonas disponibles para producir electricidad mediante viento.
El nuevo estudio muestra, sin embargo, que su impacto va más allá de la generación energética. Debajo de las turbinas se está formando un ecosistema que prácticamente no existía antes de su instalación, convirtiendo cables y anclajes industriales en superficies colonizadas por miles de organismos. El desafío ahora será determinar si estos nuevos hábitats representan un beneficio real para la biodiversidad o simplemente reorganizan la vida marina alrededor de una infraestructura creada por los humanos. Fuente: Noticias ambientales.