Bloomberg — La Casa Blanca anunció que tiene previsto retirar hasta 200.000 visados a extranjeros, en lo que ha calificado como la mayor revocación masiva de la historia de Estados Unidos. Se prevé que esta medida, que la Casa Blanca adelantó el martes en las redes sociales, se dirija contra los solicitantes de asilo titulares de visados estadounidenses. Supondría una intensificación de la campaña del presidente Donald Trump, en su segundo mandato, para reducir el número de ciudadanos extranjeros que residen en EE.UU. y es probable que se enfrente a impugnaciones legales. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, declaró que el organismo está colaborando con el Departamento de Seguridad Nacional para anular los visados de aquellos extranjeros que llegaron a EE.UU. como visitantes de corta duración y posteriormente solicitaron asilo.
Según ha señalado, las revocaciones se están llevando a cabo de forma progresiva. “Obtener un visado con el fin de solicitar asilo constituye un fraude, lo cual es motivo para la revocación del visado”, declaró Pigott en un comunicado. “Estamos dejando claro que un visado es un privilegio, no un derecho”. El asilo se ha convertido en un tema político candente en los últimos años, ya que millones de personas han cruzado la frontera de forma ilegal y han solicitado protección humanitaria, lo que ha saturado aún más un sistema judicial federal de inmigración que ya acumulaba un gran volumen de casos pendientes. La campaña de la administración Trump para aumentar las detenciones de inmigrantes ha incluido a quienes entraron con un visado y tienen un expediente de asilo pendiente, así como a quienes esperan otros beneficios migratorios, incluidas las tarjetas de residencia. El Departamento de Seguridad Nacional ha afirmado en repetidas ocasiones que un caso de asilo pendiente no protege a un extranjero de ser detenido.
La revocación de visados válidos podría aumentar el número de personas a las que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y otras agencias federales de inmigración pretenden detener como parte de su campaña de deportación masiva. El ICE ha acelerado el ritmo de las detenciones en las últimas semanas. En julio, los agentes llevaron a cabo casi 50.000 detenciones, un récord de la administración Trump, según datos federales recopilados por el Deportation Data Project de la Universidad de California en Berkeley y la UCLA. Los titulares de visados que solicitan protección humanitaria inician sus procedimientos ante los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS), donde actualmente hay un atraso de aproximadamente 1,4 millones de casos de asilo.
El tribunal federal de inmigración, gestionado por el Departamento de Justicia, tiene un retraso de aproximadamente 3,1 millones de casos, incluidos hasta 2,3 millones de solicitudes de asilo, según datos judiciales recopilados por el Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Siracusa. El mes pasado, el USCIS anunció que permitiría a los funcionarios de asilo remitir los casos al tribunal de inmigración sin entrevistar a los solicitantes. Al mismo tiempo, la administración ha conseguido un número récord de órdenes de deportación en los tribunales, ya que el Departamento de Justicia ha tomado medidas para destituir a los jueces a los que se considera que conceden demasiadas aprobaciones de asilo u otros beneficios migratorios. Lea más en Bloomberg.com