Con spin-offs como Resonance: A Plague Tale Legacy queda demostrado que la saga puede durar eternamente (y ojalá sea así)

Con spin-offs como Resonance: A Plague Tale Legacy queda demostrado que la saga puede durar eternamente (y ojalá sea así)

No me cansaré nunca de decir que las aventuras para un solo jugador, con un principio y un final, son de las apuestas que más me suelen fascinar. Te lo gozas, disfrutas de una historia memorable de principio a fin y/o de una jugabilidad que te haga no desear soltar nunca el mando y a otra cosa. Eso mismo es lo que me transmitió este año un título como Pragmata y es una sensación que se ha vuelto a repetir una vez más con Resonance: A Plague Tale Legacy. La saga A Plague Tale, del equipo Asobo Studio, es una de las que más me ha conquistado en los últimos años.

El título original, A Plague Tale: Innocence, me pareció algo muy original y una de las mayores sorpresas cuando vio la luz en 2019, mientras que su secuela, A Plague Tale: Requiem, se convirtió para mi gusto en el GOTY de 2022 por méritos propios con una historia soberbia y emocionante. Una obra maestra con la que este estudio francés volvió a demostrar el talento con el que cuenta y dejando el listón por las nubes. Por todo ello, en cuanto se anunció el desarrollo de Resonance: A Plague Tale Legacy, no pudo alegrarme más por saber que iba a tener la oportunidad de volver a este universo una vez más, pero me generó dudas por el hecho de que no estaba seguro si alcanzaría la misma calidad y sobre todo porque se iba a tratar de un spin-off. Si bien, sin entrar en spoilers, el motivo de esta decisión es más que comprensible, consideraba que se trataba de una apuesta arriesgada y más aún porque se dijo que iba a decantar más por la acción.

Desde luego, no hay nada como jugar uno mismo para así salir de dudas, de ahí que los últimos días he estado disfrutando de este maravilloso viaje a lo largo de 15 horas en las que he llegado a la conclusión de que a Asobo Studio le ha salido la jugada redonda. La saga ha vuelto a enamorarme por tercera vez con una épica aventura que presenta una historia nueva, cambios en la jugabilidad y otra serie de aspectos por los que ya me da igual si es un spin-off o no. Solo quiero jugar a más títulos de la serie. Sophia asume el protagonismo con matricula de honor Los que hayan jugado a A Plague Tale: Requiem conocerán de sobra al personaje de Sophia, ya que es uno de los más importantes y una figura clave en la odisea que viven Amicia y Hugo.

Si no es vuestro caso, no importa lo más mínimo, porque la trama se remonta 15 años atrás para conocer mejor el pasado y la historia de nuestra valiente y aguerrida heroína. Por una serie de circunstancias que muestran la traumática vida que ha tenido durante su infancia y parte de su juventud, acaba emprendiendo una travesía a la Isla del Minotauro. Su finalidad es simplemente desvelar más detalles de su pasado y de una de las personas más queridas de su vida, lo que le conduce a este misterioso lugar. Sin embargo, su misión no tarda en verse truncada cuando las fuerzas del ejército planean exactamente lo mismo y abordan la isla con la intención de investigar y desentrañar todos los secretos que oculta, lo que también conllevará acabar con Sophia si logran dar con ella.

El problema para Sophia es que los soldados no son la única amenaza contra la que debe lidiar, ya que habrá otros personajes que tampoco consentirán que se salga con la tuya. Aun así, la propia isla será un enemigo a tener en cuenta por los peligros mortales que acechan en cada esquina y por algo más que se esconde en las profundidades más oscuras de este lugar que se convertirá en la peor de las pesadillas de nuestra protagonista. Por lo tanto, entre unas cosas y otras, su vida no parará de estar en riesgo del primer al último minuto. Por si no fuera suficiente, el destino siempre le ha conducido a Sophia a esta isla debido a una serie de visiones que no ha parado de sufrir desde que tan solo era una niña.

Esos ecos del pasado se vuelven más fuertes en cuanto pone un pie en este lugar, lo que causará que en numerosas ocasiones sea transportada a la era minoica y vea a través de los ojos del guerrero Teseo qué es lo que sucedió y por qué la Isla del Minotauro vivió tiempos mejores para convertirse prácticamente en unas ruinas. La historia es simplemente sobresaliente por cómo es capaz de mantenerte enganchado y por los giros argumentales que se van produciendo, entre los que hay algunos que no te los ves venir en ningún momento. Pero si hay algo que debo recalcar por encima de todo es el doblaje al castellano tan excepcional en todos los personajes, especialmente en el caso de Faro (Fernando Cordero) y más todavía en el de Sophia (Laura Carrero del Tío), lo que de paso me resulta obligado desear que la actriz que le da vida, Anna Demetriou, gane algún que otro premio, sea en los The Game Awards u otras galas. Por otro lado, el compositor Olivier Derivière vuelve a la carga por tercera vez con la que me ha parecido que es la mejor banda sonora de las tres entregas de la serie.

Además, el apartado artístico me ha cautivado en tantos momentos que he perdido la cuenta, de ahí que no hayan faltado las veces en las que he optado por pausar el avance para utilizar el modo fotografía para inmortalizar algunos de los acontecimientos y paisajes más impactantes que he tenido ante mis ojos. Sin duda, han sido capaces de transportarme a la época en la que tiene lugar la aventura por su ambientación, monumentos, estructuras, paisajes, etc. Una intensa acción que va de la mano con los puzles El que el juego me haya cautivado en todos estos apartados era algo que una parte de mi se esperaba, así que lo que más ganas tenía de descubrir era cómo iba a ser su jugabilidad. Porque el primer A Plague Tale no tenía acción apenas y su continuación solo en momentos más puntuales.

En cambio, aquí ya se sabía que Sophia podría defenderse con una espada y una daga que he tenido que aprender a manejar para salir airoso de los numerosos encuentros en los que me he visto envuelto. Lo bueno es que los controles son muy intuitivos y resulta sencillo familiarizarte con ellos, ya que tan solo consisten en atacar, esquivar o bloquear en los momentos adecuados. He de admitir que eso de parar los impactos no se me suele dar muy bien, pero el juego resulta muy amigable en ese sentido con indicaciones que muestra claramente cuándo se avecina un golpe que lo puedes neutralizar o cuándo es mejor que lo esquives, dando tiempo más que suficiente para que pienses en tu próximo movimiento y reacciones adecuadamente. De los cinco niveles de dificultad disponibles, yo me decanté por el intermedio por garantizar que iba a ofrecer una experiencia balanceada.

Ha habido momentos en los que me han propinado una soberana paliza, pero no ha sido algo tan desmesurado como para que no quisiera intentarlo otra vez más, dado que se debía más bien a descuidos puntuales. También se agradece que los combates mantienen un ritmo muy ágil y a veces un tanto frenéticos como para alegrarte de cuándo llega el momento de desenvainar las armas. Asimismo, por el escenario existen una serie de coleccionables, como los puntos de resonancia, que se pueden recolectar para potenciar habilidades adicionales de Sophia durante los enfrentamientos. Sin duda, una de mis favoritas era una que permitía bloquear los impactos más demoledores, los que se supone que debes esquivar sí o sí, aunque entre estas capacidades también hay otras para obtener más objetos arrojadizos o incluso lanzar a los enemigos contra otros.

Los momentos de acción son muy abundantes y le sientan de maravilla por la personalidad de Sophia, pero los seguidores más acérrimos de la saga pueden estar tranquilos que la verdadera esencia no se ha dejado de lado en ningún momento. Eso supone que seguirán existiendo las partes de sigilo y de desplazarte muy despacio por el escenario. Sobre todo con la amenaza más temible y espeluznante del juego, cubriendo estas secciones de un auténtico terror que logra erizarte los pelos del cuerpo y mantenerte en una tensión constante, lo que se ve potenciado visual y sonoramente por el sufrimiento de la propia Sophia. Lo que tampoco faltan en absoluto son los puzles.

La inmensa mayoría de ellos se resuelven sacando partido de una especie de esfera que ilumina el escenario de distintas formas, pero entre ellos me he encontrado con algunos de lo más enrevesados con los que he tenido que exprimir el coco demasiado para completarlos y otros que hasta los resolvería un niño pequeño, por lo que siento que en este apartado no se ha logrado un equilibrio en condiciones. Eso sí, hay secciones en las que Sophia no estará sola y le acompañará algún aliado que podrá dar indicaciones de cuál es la solución para aquellos que anden un poco perdidos. La aventura me ha parecido fascinante la mayor parte del tiempo, aunque algunos capítulos no me han terminado de convencer lo suficiente, por lo que ha habido algún que otro altibajo en el ritmo de cómo se desarrolla la trama. Esa sensación la he tenido sobre todo durante el último tramo, con secciones en las que explicar el motivo sería destripar demasiado qué sucede, lo que no quita que el final me ha emocionado lo suficiente como para tener claro que, en un conjunto general, la calidad del juego no ha estado muy alejada de la de A Plague Tale: Requiem.

Estoy deseando compartir mi experiencia con más personas que hayan jugado a Resonance: A Plague Tale Legacy, porque los acontecimientos que tienen lugar al llegar a la parte de los créditos son los que me han hecho pensar que Asobo Studio puede alargar la franquicia todo lo que le dé la gana. Por falta de historias no será y mucho menos por personajes secundarios que también podrían protagonizar sus propios títulos. Solo hay que fijarse en cómo con Sophia lo ha logrado con un resultado excelente en un juegazo sobre el que se puede decir que es la nueva obra maestra por parte del estudio francés. En VidaExtra | El Arte de A Plague Tale: Requiem, de GTM Ediciones: el alma y la esencia del videojuego de Asobo llevada al papel En VidaExtra | A Plague Tale demuestra que otra industria es posible, y que incluso los más pequeños pueden compararse con los titanes