Bloomberg Línea — El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que la isla “saldrá adelante” con las 176 reformas económicas y sociales aprobadas por su Gobierno, mientras el país atraviesa una crisis que se ha agravado en los últimos meses por la falta de combustible, los apagones y la caída de la producción. Ver más: Cuba aprueba 176 reformas para abrir su economía en medio de la presión de Trump La situación en la nación gobernada por el Partido Comunista se ha agravado desde enero, cuando Estados Unidos aplicó una política de máxima presión sobre la isla, que incluye un bloqueo petrolero y nuevas sanciones en sectores como el turismo, la minería y otras industrias. Pese a ello, en un encuentro reciente con empresarios privados de los sectores de alimentos, agricultura, energía, transporte, asesoramiento jurídico y otros, el mandatario cubano dijo que el país “saldrá adelante con la implementación de las transformaciones económicas y sociales, dándole participación a todos, siempre desde una orientación hacia el bienestar del pueblo y el desarrollo del país”. El gobernante sostuvo que el contacto con el sistema empresarial “será constante” y subrayó que este es “uno solo”, aunque incluya formas estatales y no estatales.
Abogó además por aumentar la producción de alimentos, bienes y servicios, reducir los costos improductivos y la dependencia de las importaciones de productos terminados; e incorporar tecnología, conocimiento e innovación. “No tiene sentido que tengamos en cuenta a todos los actores económicos si estos no están en función de las estrategias de desarrollo territorial y local, y del Plan Nacional de Desarrollo”, agregó Díaz-Canel. Llamado a cumplir las reglas El presidente también advirtió sobre ganancias ilegítimas, especulación, acaparamiento, evasión fiscal y precios abusivos en el sector privado, y criticó de forma particular la negativa a aceptar pagos por transferencia bancaria, práctica frente a la cual anticipó “una ofensiva hasta su total solución”. Los empresarios, por su lado, expusieron sus experiencias de trabajo y se quejaron de “prejuicios y trabas” que persisten en niveles intermedios de dirección, atribuidas en ocasiones al desconocimiento de las reformas aprobadas en junio, según un comunicado del Gobierno cubano. Algunos presentaron nuevos proyectos comerciales y pidieron ser reconocidos como parte del entramado empresarial del país.
Las medidas del Gobierno buscan liberalizar y descentralizar la economía cubana e incluyen, entre otras, autorizar mipymes en la agricultura, permitir cuentas bancarias en el exterior a personas naturales y habilitar la participación de capital privado en la actividad financiera. La semana pasada, Díaz-Canel informó que el 76,1% de esas disposiciones ya cuenta con respaldo jurídico. En una entrevista al diario brasileño Folha de S.Paulo, publicada el lunes, Díaz-Canel negó que estas reformas supongan un giro hacia el capitalismo y defendió que Cuba sigue en un proceso de “construcción del socialismo”. El mandatario vinculó los cambios con la necesidad de preservar el modelo cubano ante la crisis y recordó que la isla ya tuvo que introducir reformas en los años noventa, después del colapso de la Unión Soviética y de una caída de más del 80% de su comercio exterior.
Según dijo, fue entonces cuando Fidel Castro planteó que había que “hacer concesiones para preservar la revolución y el socialismo”. Díaz-Canel aseguró también que no contempla ceder ante Washington. “No tenemos alternativa más que resistir. Tenemos que resistir”. Sin embargo, el mandatario cubano dijo que hay una voluntad de diálogo. “Creo en el diálogo, porque queremos alejarnos de la confrontación.
Lo que merecen los pueblos cubanos y norteamericanos es una relación en la que puedan trabajar de manera conjunta”.