El tridente empieza a carburar con Mourinho

El tridente empieza a carburar con Mourinho

El Santiago Bernabéu recibió con honores a José Mourinho en su regreso a Chamartín 13 años después con una gran ovación que evidencia las ganas que tiene el madridismo de volver a ilusionarse con su equipo tras dos campañas desastrosas. El deseo de la parroquia y la ambición de los jugadores por empezar de cero el nuevo proyecto tiene como resultado, por el momento, un Madrid comprometido pero ansioso y discontinuo, voraz en ataque pero frágil en defensa y, sobre todo, dependiente de un tridente que brilló con luz propia ante la Real Sociedad. El entrenador portugués tiene la misión de sacar partido al tridente formado por Vinicius, Mbappé y Bellingham, tres jugadores que no solo no han sido capaces de retroalimentarse sino que la inmensa mayoría de veces que han coincidido sobre el verde han acabado por anularse. Contra la Real se vio por fin una sociedad homogénea y en sintonía, el cimiento sobre el que Mourinho quiere edificar un equipo que vuelva a ser ganador.

Mbappé anotó un hat-trick para estrenar su casillero goleador, Bellingham repartió dos grandes asistencias (una a Kylian y otra a Vini) y Vinicius, que cambió los pitos del inicio por una enorme ovación cuando fue sustituido por Diomande, se marchó con un tanto y una asistencia a Mbappé. El conjunto blanco, en plena fase de reconstrucción, combina buenos tramos de fluidez y verticalidad en el juego con otros tramos en las que está a merced de su rival, en este caso una Real Sociedad que en el primer tiempo supo sacar partido de la ansiedad del Madrid cuando era incapaz de recuperar el balón. La presión y la organización sin balón siguen siendo deficientes, algo que viene siendo la tónica habitual desde hace demasiados meses y a lo que Mourinho, todavía, no ha puesto remedio. Mientras el técnico luso asienta las bases de su filosofía sobre un 4-2-3-1 y ensambla el potencial de Vinicius, Mbappé y Bellingham para que brillen y se potencien unos a otros, al Madrid le basta con su demoledora pegada para ir sumando puntos.

Ya se sabe que en el fútbol ganar ayuda a ganar y el Madrid de Mourinho encadena dos triunfos seguidos. Si contra el Espanyol fue el plan B de Espí y Diomande el que rescató los tres puntos, contra la Real Sociedad la conexión entre Mbappé, Vinicius y Bellingham allanó el camino hacia la victoria. El francés está más motivado desde la llegada de Mourinho. El delantero francés ya demostró en el RCDE Stadium que está con chispa a pesar de irse de vacío y ante la Real Sociedad volvió a ofrecer su versión eléctrica y decisiva con tres tantos.

Mbappé está decidido a marcar diferencias y a convertirse en el líder ofensivo que tantos le reclaman desde que aterrizó en Madrid en 2024. Sus 86 goles en sus dos primeras temporadas son muy buenos números, pero la falta de títulos le ha puesto en la diana. En el Madrid no basta con sumar goles sino que mandan los trofeos y el galo no ha tocado metal salvo una Supercopa de Europa y un Mundialito. Y sabe que tiene una gran cuenta pendiente.