Elden Ring es el mejor videojuego de la historia, o eso es lo que pienso cada vez que me pongo a jugar a él. Me pasa lo mismo con Super Mario 64, Ocarina of Time, Half-Life 2, Metal Gear Solid 3 o Baldur's Gate 3. Supongo que eso quiere decir que la obra magna de FromSoftware está en esa terna de un puñado de títulos que han trascendido el paso del tiempo, los avances en la industria y las modas. Por eso, con mi platino en PS5 a buen recaudo, el DLC Shadow of the Erdtree más que terminado y las Tierras Intermedias recorridas al completo, me he enfrentado a lo que no deja de ser una vuelta a casa.
Durante estos últimas semanas he estado jugando a la Tarnished Edition de Elden Ring en Nintendo Switch 2, una edición completa que une el juego base con la expansión que llegaría dos años después del lanzamiento inicial, así como adereza la mezcla con un par de armaduras y aspectos para Torrentera. El mayor reclamo, al menos para alguien como yo que ya ha exprimido al máximo el contenido de Elden Ring, es poder jugar en Nintendo Switch 2. Más allá de ordenadores consolizados y streaming del tipo PS Portal, es la primera ocasión en la que se puede disfrutar al título de Hidetaka Miyazaki en formato portátil. No es moco de pavo para un videojuego que, como sabréis muchos de vosotros, puede llegar a obsesionar con sus builds, caminos posibles hasta nuestros objetos y jefes.
También funciona en sesiones cortas No caeré en la escatología, pero Elden Ring sí que me ha acompañado en formato portátil en mil y una situaciones a lo largo de estos días. De ser un juego que en mi casa se disfrutó en sesiones largas en una consola de sobremesa, ahora pasé a consumirlo en pequeñas porciones: una mazmorra por aquí, tres intentos a un jefe por allá o diez minutos de exploración en un descanso del trabajo. Y lo interesante es que Elden Ring, con su mundo repleto de cosas por hacer y descubrir, lo soporta. Es cierto que no estamos frente al mismo juego en partidas sucesivas, porque la sensación de descubrimiento de lo que era una convalaria o de atajos increíbles ya no existe.
Sin embargo, esta Tarnished Edition es una opción muy interesante para descubrir nuevas builds, explorar formas distintas de jugar o simplemente retomar la aventura en un formato algo más amable por el extra portátil tras una partida que quedó a medias en sobremesa/PC. Sobre el port en sí se escribió mucho durante el anuncio, y también hace cosa de un año, cuando estuvo disponible para su prueba durante la celebración de la pasada Gamescom. El rendimiento era poco menos que un desastre, tal y como comentaron los asistentes a la feria, razón por la que el título fue postergando su lanzamiento a pesar de haber sido anunciado durante el stream de anuncio de la propia Switch 2. Una mejora técnica impresionante De las apenas 20 imágenes por segundo de aquella ocasión, aprecio ahora unos 30 FPS bastante sólidos en todo tipo de situaciones y una resolución que, sin haberme puesto a contar píxeles, sí que parece lo suficientemente alta incluso en modo dock en una pantalla grande.
De igual manera, el DLSS de Nintendo Switch 2 habría entrado en escena porque no se aprecia ni grano en la imagen, ni dientes de sierra en los modelados. Las cosas más molestas si hablamos del plano técnico de esta Tarnished Edition para Switch 2 pueden ser una distancia de dibujado mejorable o un pop de texturas y objetos a medida que nos acercamos, pero no es algo a lo que no estemos acostumbrados en el juego original (especialmente al último fenómeno citado). El rendimiento y el resultado visual es satisfactorio también en portátil, fruto de exprimir al máximo las capacidades de la consola, algo que se demuestra en la ausencia total de opciones gráficas; FromSoftware ha ido a por el mejor apartado técnico posible y eso no entiende de variables. Como pasó con Fallout 4, una vez recibió su actualización para activar el DLSS, Switch 2 es una consola óptima para este tipo de ports a poco que se le de un poco de cariño.
Por encima del rendimiento técnico, que creo que cumple y no es para nada un problema para disfrutar la experiencia, está el valor del videojuego. Con una FromSoftware que está en una etapa creativa en la que prioriza el desarrollo de experiencias multijugador como Nightreign o el inminente The Duskbloods (esta vez como exclusivo de Switch 2), Elden Ring sigue siendo capaz de absorbernos como experiencia en solitario tantos años después de su estreno. Da igual el formato, las Tierras Intermedias son hostiles, laberínticas y están repletas de enemigos... Pero son hogar.
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